Introducción a la teoría y práctica del discurso:
conversación y texto
Norberto de la Torre
Prólogo
Le llamo introducción, a este conjunto de textos, porque no pretenden ser más que eso, una introducción a los estudios del discurso, dirigida fundamentalmente a mis alumnos de la materia de Teoría y practica del discurso, en la Escuela de ciencias de la comunicación de la Universidad Autónoma de San Luís Potosí. Sé que cada uno de los temas puede tratarse con mayor profundidad y más detalle, que me quedaron muchas lagunas que los estudiantes tendrán que subsanar por ellos mismos. Sin embargo, en el curso de un semestre, o peor aun en un curso de treinta horas, apenas podrán tocarse los temas aquí enumerados y tendrán que ampliarse mediante su discusión en clase y la investigación realizada por los propios estudiantes.
A continuación presento textos escritos en diferente momento y para cumplir diversos objetivos. No puedo decir siquiera que se trata de un libro compuesto de textos mal cosidos, lo único que los une es que se trata de respuestas tentativas a problemas relacionados con el discurso y la escritura. Son señales plantadas en el extenso y abrupto campo del discurso con el fin de proporcionar algunas pistas, de rasgar un poco el velo que oculta los sentidos. Quien quiera profundizar más y hacer investigación seria en esta materia, tendrá que recurrir a la bibliografía citada y a la bibliografía recomendada que están al final del libro.
Primera parte:
Comprender el sentido (Teoría)
1: El discurso
Mi primera impresión cuando inicié mi acercamiento a los estudios y teoría del discurso fue de incertidumbre. El término discurso me pareció de un alto nivel de ambigüedad: por un lado no precisaba, para mí, un campo de análisis con límites reconocibles y por otro estaba fuertemente ligado a términos como lingüística, gramática, semiótica, semántica, poética y retórica, con los que la palabra discurso comparte algunas cualidades. De tal modo mis aproximaciones iniciales resultaron confusas y decidí orientarme hacia el discurso literario y la gramática, a tal grado, que mis alumnos se referían a mi clase con el nombre de “literatura” y no con el que aparecía en los programas que es el que da título del presente trabajo. Dado a la tarea de buscar bibliografía útil empecé a reconocer una serie de teóricos, de diversas universidades europeas y norteamericanas, que desde la década de los sesenta, según afirma Teun A. van Dijk, están empeñados en constituir los estudios del discurso en una disciplina reconocible, con propuestas teóricas y metodología propias.1
Alrededor del término discurso se han escrito muchos artículos, informes de investigación, ensayos, también se han realizado conferencias, simposios y otras reuniones de carácter científico y profesional que pretenden construir un objeto de estudio: el discurso. El discurso llama la atención de lingüistas, comunicadores, sociólogos y en general de los estudiosos de las ciencias sociales.
Del discurso, como objeto de análisis, podemos decir que se trata de un acto de comunicación que tiene por lo menos tres dimensiones: a.- el uso del lenguaje (gramática, estilística, retórica) b.- la comunicación de creencias y conocimientos (la cognición, la lógica, la ciencia, la cultura, la filosofía) c.- la interacción (comunicación). Así, el análisis o estudio del discurso reúne distintos enfoques teóricos y el trabajo de investigadores provenientes de varias disciplinas. Debemos recordar que lo que comúnmente conocemos por discursos, o Discurso, se produce en dos modalidades: la conversación y el texto.
Existen conjuntos de signos y símbolos que constituyen estructuras complejas y que pueden ser cifrados en lenguajes distintos al de la lengua, es decir, pueden producirse con el movimiento en la danza, con el color en la pintura, con el sonido en la música y con las matemáticas en la ciencia, sin embargo, estos conjuntos simbólicos o significantes son más apropiadamente objeto de la semiótica que de la teoría del discurso. La teoría del discurso atiende con preferencia a los conjuntos elaborados con palabras que tienen en común el ser actos de lenguaje y más concretamente del idioma.
El discurso, como estructura verbal, involucra factores como el sonido, el orden y la forma, la estructura, el sentido, el estilo. Como acción e interacción social estudia los actos del habla, la conversación, las costumbres, la cultura. Como cognición estudia las representaciones mentales que son el resultado de procesos de construcción del sentido. En el curso del proceso de comprensión los usuarios del lenguaje construyen gradualmente representaciones del texto y del contexto.
Cortar y pegar son dos actividades que se han vuelto cotidianas para los usuarios del procesador de palabras, facilitan la producción y la corrección de los textos. Sin embargo, no sólo la usamos al escribir, es así como construimos, cortando y pegando, nuestra visión del mundo. Si revisas bien el conjunto de tus conocimientos, te darás cuenta de que sólo posees una lista más o menos larga de dichos, aforismos y refranes. Nadie conserva, en la memoria, discursos elaborados y extensos, todos tenemos únicamente palabras sueltas y un conjunto de reglas, más o menos inconscientes, que nos permiten construir discursos. De tal forma nunca utilizamos el mismo grupo de oraciones para contar una historia o exponer una idea. Cada discurso, aunque diga lo mismo, es otro, contiene muchas y sutiles diferencias: el orden, el ritmo, la cantidad, el énfasis. Nunca un discurso vuelve a ser el mismo, es como el río, cambia, altera su sentido sin que se note.
Un discurso, una forma de ver y entender el mundo, es el nudo de una red, un mapa borroso de una realidad que también se deshace. Un discurso es un lienzo fabricado con recortes. No es posible la existencia de un discurso, oral o escrito, redondo y definitivo. Todo discurso acabará fatalmente convertido en aforismo, o en olvido.
El discurso es una parte intrínseca de la sociedad y participa de todas sus características, cualidades y defectos, los análisis del discurso no se limitan a observar los vínculos entre discurso y estructuras sociales, detectan, también, las formas en que los discursos pueden contribuir a la reproducción de estructuras que favorecen la explotación, la injusticia o la exclusión y las denuncian para tratar de modificarlas.
Los análisis del discurso, derivados de la semiótica y la lingüística, se ofrecen hoy como un campo de estudio importante y enriquecedor para el entendimiento de nuestras complejas comunidades que sufren, paradójicamente, dos procesos contrarios: el de la globalización y el de la fragmentación.
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1.- Ver Teun A. van Dijk “El discurso como estructura y proceso” capítulo 1, editorial Gedisa, Barcelona 2000
2: El problema de la definición
El primer problema por resolver es el de una definición precisa del vocablo, para ello empezaremos por exponer tres posibles significados denotativos señalados por el diccionario: a) Discurso es la facultad de discurrir o razonar; b) es un conjunto de oraciones que constituyen una elocución hablada o escrita y c) una serie de palabras, convenientemente enlazadas, que sirven para expresar un pensamiento.
Si atendemos al primer significado denotativo entonces el discurso está relacionado con la lógica y el método y también con la epistemología o estudio del conocimiento; en tanto que facultad para razonar el discurso se transforma en camino, en un instrumento para aprehender la realidad, representarla y conocerla. El segundo significado está relacionado con la retórica, la poética y la literatura en la medida en que alude a la oratoria y al texto. La tercera está ligada a la ciencia del lenguaje, gramática, lingüística, semántica, sintaxis y ortografía por cuanto hace hincapié en la conveniencia de los enlaces, es decir, en los aspectos formales del discurso. Si tratamos de integrar los tres significados en una sola definición podemos decir que los estudios del discurso se ocupan de los procesos de cognición y comunicación que tienen lugar a través de la palabra, oral o escrita, y que están sujetos a las normas y leyes que regulan los usos convencionales del lenguaje.
Desde un punto de vista filosófico José Ferrater define discurso como “el paso de un término a otro en el proceso de un razonamiento”.1 En este sentido el término discurso, más que a la elocución, se refiere a los mecanismos gramaticales, sintácticos y lógicos que permiten construir textos útiles para entender y operar sobre la realidad. El mismo Ferrater distingue dos formas de conocimiento aparentemente opuestas: el discurso y la intuición; señala pensadores que ponen el acento en lo intuitivo como Platón, Plotino, Descartes y Espinoza y los que lo hacen en el discursivo como Aristóteles y Santo Tomás. Sin embargo, la oposición es aparente porque: “Lo natural es considerar al proceso discursivo como un pensar que se apoya en la intuición, ésta proporciona el contenido y el discurso la forma”.2
Antes de pasar a una definición que delimite al discurso como un objeto de estudio es necesario asentar algunos significados de términos que puedan prestarse a confusión y ambigüedad, por no saber diferenciar con precisión el concepto:
Lingüística:
Es el estudio científico del lenguaje. Durante muchos años la lingüística atendió a la evolución de las lenguas y su estudio, más tarde se realizaron análisis de gramática comparada, es decir, se inicia casi como una historia de las lenguas y acaba por constituirse en ciencia con las aportaciones de Ferdinand de Saussure, en su libro Curso de lingüística general. Por años la lingüística estuvo asociada con la religión, la filosofía y la literatura, fue Saussure quien inicia la concepción de la lingüística como ciencia autónoma cuyo objeto es el análisis del lenguaje y propone, además, una metodología específica para la investigación del fenómeno del lenguaje. Concibe al lenguaje como un sistema que se transforma tanto por razones culturales e históricas como por causas internas al propio sistema. Para muchos Saussure es el iniciador de la lingüística científica.3
De los planteamientos teóricos establecidos en el Curso de lingüística general se han derivado diversas escuelas del pensamiento contemporáneo en torno al lenguaje como la Glosemática de L. Hjemslev; el funcionalismo explorado por Martinet y el Círculo de Praga; el distribucionalismo norteamericano de Bloomfield; la lingüística generativa de Noam Chomsky; el estructuralismo y otras.
Gramática:
Se define como el conjunto sistematizado de reglas, leyes y principios que rigen el comportamiento de una lengua. El estudio y clasificación de estas leyes se inicia desde los presocráticos, los sofistas y después Platón y Aristóteles. El primer tratado de gramática griego fue redactado por Dionisio de Tracia. Los romanos continúan los trabajos griegos y Verrón (siglo II d. C.) es autor de una descripción de la lengua latina. La gramática más antigua que se conoce es la de Panini (siglo IV a. c.) que es una gramática sánscrita. Durante muchos años sirvió como un modelo de gramática la llamada Gramática general y razonada, también conocida como la Gramática de Port-Royal. En español la primera fue la Gramática Castellana de A. de Nebrija.
La gramática se compone de dos capítulos: la morfología y la sintaxis.4 La morfología estudia las distintas formas que adoptan las palabras con independencia de sus relaciones en una oración. Las palabras se clasifican en sustantivos, verbos, adverbios, preposiciones, etc. también llamadas partes del discurso. La sintaxis trata de la combinación de las palabras en la frase y busca que las palabras tengan orden y concordancia.
Cuando nos referimos a la gramática podemos distinguir varios significados del término. Antonio Benito Mozas nos dice que podemos encontrar varias clases de gramática.5
1: Por su contenido puede ser: Normativa, se dedica a dar leyes o normas sobre la corrección lingüística. Descriptiva, describe sincrónicamente, en un periodo cronológico determinado, un estado de la lengua. Diacrónica, estudia los cambios que se producen en la lengua a lo largo del tiempo. Comparada, busca las relaciones existentes entre las gramáticas de las lenguas parecidas o del mismo origen.
2: Por su método puede ser: Tradicional, su objeto de estudio es la lengua escrita, y su método de análisis se basa más en criterios de autoridad que en el uso lingüístico. Estructural, es una gramática descriptiva, su método se centra en el estudio de la forma y la función de las unidades lingüísticas. Generativa o transformacional, explica los signos y las reglas de combinación, estudia los procesos que se dan en los hablantes y que les permiten generar estructuras oracionales.
Miguel Ángel Caminos afirma que: “El análisis de los textos desde una perspectiva gramatical facilita el desarrollo de la escritura. Esto significa que para escribir mejor, la gramática debe transitar los aspectos textuales a partir de un criterio pragmático. Abordar así la enseñanza de la lengua permite que los alumnos comprendan que las reglas gramaticales tienen aplicación práctica. La gramática se caracteriza por ser el soporte de la expresión antes que un sistema teórico de reglas.”6
Semántica:
Es la ciencia que estudia el significado de las palabras y las frases. Se propone descubrir los medios para obtener interpretaciones de las fórmulas sintácticas, de ponerlas en relación con la realidad o con otras frases. Una importante contribución de la semántica es el establecimiento de los dos tipos básicos de significado: denotativo y connotativo. La relación entre significado y significante, y entre éste y el referente, no resultan fáciles de dilucidar por lo que la semántica tiene que recurrir a diversas fórmulas en su intento de poner en claro la capacidad significante de las palabras. Desde Platón en el Cratilo hasta los teóricos de nuestra época, la semántica ocupa el tiempo y el interés de muchos estudiosos, que pretenden desentrañar los vínculos entre la palabra y la realidad, baste para testimoniarlo el famoso poema de J. L. Borges: “Si como el griego afirma en el Cratilo/ el nombre es arquetipo de la cosa,/ en las letras de rosa está la rosa/ y todo el Nilo en la palabra Nilo.”7
El lenguaje funciona como una institución, sometido a reglas y criterios que fijan las condiciones de uso de estas reglas, de esta forma la relación entre signo y significado tiene lugar en la práctica misma del lenguaje, en la convención, en el acuerdo. Los juegos del lenguaje son modelos en los que los signos lingüísticos adquieren su significado, es decir, el signo significa en y a través del discurso.
Semiótica:
Es la ciencia que estudia los signos y los síntomas o, más generalmente, la ciencia de los signos. La ciencia de los signos se confundió con la del lenguaje hasta que la semiótica se constituyó en una disciplina independiente gracias a las aportaciones y la obra de Charles S. Pierce (1839-1914). La misma ciencia general de los signos es anunciada por Saussure pero él la llama Semiología, nombre que prefieren los investigadores europeos. Otra aportación importante a la Semiótica es la del filósofo Ernst Cassirer con su Filosofía de las formas simbólicas. En Norteamérica es el filósofo Charles Morris quien prosigue con las aportaciones para construir la ciencia de la semiótica. Otros autores que han contribuido son: Jan Mukarovsky del Círculo de Praga; Claude Lévi-Strauss; R. Barthes; A. J. Greimas.
La Semiótica hace su objeto de estudio a cualquier conjunto de signos, tales como: el lenguaje, las señales de tránsito, la moda, los protocolos sociales y el ritual, la indumentaria, la iconografía, las manifestaciones no verbales del arte como la pintura, música, arquitectura, danza y aun los objetos de la realidad y la naturaleza en tanto que son susceptibles de convertirse en signo o símbolo, como el árbol en tanto que símbolo de fortaleza por ejemplo.
Retórica:
Podemos afirmar que la retórica es la primera de las disciplinas que seleccionó al lenguaje como su objeto de estudio. Entre las definiciones más comunes podemos decir que se trata de “la capacidad para discernir los medios para la persuasión” (Aristóteles) o “el arte del bien decir, es decir con conocimiento, habilidad y elegancia” (Cicerón) Los primeros estudiosos de las particularidades del lenguaje y los recursos para lograr la comunicación y el convencimiento fueron los sofistas: Protágoras y Georgias, después, Platón y Aristóteles dedicaron buena parte de sus reflexiones al estudio del lenguaje, la poética y el arte de convencer.
La retórica está relacionada con el aspecto estilístico durante la utilización del lenguaje y se dedicó a descubrir y describir las formas mediante las que un discurso adquiere cualidades de belleza o convencimiento, a estas formas se les llamó figuras de la retórica y son, entre otras, la metáfora, la metonimia, la paradoja, la hipérbole, la antítesis, la sinestesia. Desde los griegos hasta nuestros días la retórica se define de distintas formas pero en casi todas el componente inevitable es que se refiere a cierta manera de utilizar el lenguaje para obtener una respuesta determinada del auditorio o del lector, por esta razón la retórica se asocia frecuentemente con la política y especialmente con la demagogia, en la medida en que la finalidad de la retórica es convencer al receptor, es un acto de lenguaje pero también de poder.
La retórica nace, como ya lo vimos, en Grecia, y nace casi al mismo tiempo que la democracia. Para Aristóteles el peligro de la democracia, la razón por la que se distorsiona, es la aparición de los demagogos, que son quienes más uso hacen de la retórica con el fin de seducir al pueblo. Si bien la retórica original hacía uso de las figuras a que nos referimos, la retórica de hoy, es decir el discurso que busca convencer, recurre a otras formas como la publicidad, las imágenes, la distorsión, la ideologización: “Hoy día la Retórica se ocupa de tipos de oratoria distintos a los de la Retórica de la época clásica.”8 Esta propuesta de Antonio López Eire, nos orienta hacia el hecho de que quienes estudien la comunicación y la retórica de hoy, tendrán que buscar no sólo las nuevas figuras sino los nuevos medios.
En la redacción moderna calificar un discurso de retórico significa atribuirle cualidades negativas por el uso excesivo de adorno, de arcaísmos, de frases hechas y lugares comunes que pretendiendo embellecer el discurso logran lo contrario. Los críticos actuales sostienen que la finalidad del acto literario es la producción de un efecto estético y del acto comunicativo, la producción social de sentido, pero no el de convencer o manipular que sería el fin de la retórica. Sin embargo, y a pesar de todo, podríamos considerar a la retórica como la precursora de lo que hoy llamamos Estudios del discurso.
Teoría del discurso
Como podemos ver por estas definiciones, los estudios del discurso participan en alguna medida de todas estas disciplinas relacionadas con el lenguaje. Falta sin embargo, la integración de un factor, los símbolos y el lenguaje implican una interacción, una acción que involucra dos o más seres humanos. En este sentido Teun A. van Dijk,9 el autor más importante de los Estudios del Discurso, involucra tres aspectos: a) los usos del lenguaje, b) los sucesos de comunicación y c) la interacción social. Así, los Estudios del discurso se constituyen en una actividad multidisciplinaria en la que participan las ciencias del lenguaje, la psicología, la filosofía y las ciencias sociales. Afirma van Dijk: “La teoría del discurso consiste en proporcionar descripciones integradas en sus tres dimensiones, cabe esperar que el Estudio del discurso formule teorías que expliquen las relaciones entre el uso del lenguaje, las creencias y la interacción social”10
En suma podemos definir al discurso como un fenómeno constituido por tres facetas: es una estructura verbal que involucra gramática, semántica y retórica; una acción o interacción que incluye actos del habla y conversación; y una forma de cognición que recurre a la psicología, sociología, antropología, filosofía y cultura. La teoría del discurso estudia la conversación y el texto en el contexto, es una disciplina de la comunicación en la medida que atiende a todo el proceso que va desde el emisor o autor hasta el receptor o lector, en un contexto determinado.
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1.- José Ferrater Mora. “Diccionario de filosofía abreviado” Editorial Hermes S. A. México 1983
2.- Ídem
3.- Véase Jorge Iñiguez y Mauricio Beuchot, “La teoría lingüística de Ferdinand de Saussure” Editado en Cuadernos del CEDIC, León Gto. México s/f
4.- Véase Oswald Ducrot y Tzvetan Todorov, “Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje” Siglo XXI editores, México 1987.
5.- Antonio Benito Mozas; “Gramática práctica” Editorial EDAF S. A. 7ª edición, España 2002
6.- Véase Miguel Ángel Caminos; “La gramática actual” Magisterio del Río de la Plata, Argentina 2003
7.- Jorge Luís Borges; “Obra poética” Editorial Alianza/Emecé, Madrid 1975.
8.- Luís Antonio López Eire y Javier de Santiago Cuervos; “Retórica y comunicación política” Ediciones Cátedra, Madrid 2000.
9.- Ver las obras de Teun A. van Dijk: “El discurso como interacción social” Gedisa, Barcelona 2000; “El discurso como estructura y proceso” Ed. Gedisa, Barcelona 2000; “Estructuras y funciones del discurso” Siglo XXI editores México 1980; “La ciencia del texto” Ed. Piados comunicación Barcelona 1983.
10.- Ver Capítulo 1 de “El discurso como estructura y proceso” Editorial Gedisa, Barcelona 2000.
3: La pasión por el discurso
Desde las ciencias de la comunicación, podemos reproducir las palabras de Daniel Prieto Castillo quien afirma: “Los comunicadores somos trabajadores del discurso”1 Él propone que los estudiantes y profesionales de la educación deben tener un conjunto de habilidades que los lleven a interesarse y dominar, hasta donde sea posible, el discurso, el contexto y el otro.2 Daniel prieto llega incluso a proponer, en forma extrema, que: “Cualquier persona que tenga problemas para expresarse y manejar el discurso no debe dar clases en una escuela de comunicación; que toda escuela que no proporcione recursos para desarrollar la capacidad expresiva y el dominio del discurso debe cerrar; que todo estudiante que no pueda expresarse correctamente y tenga problemas de relación con los demás no debe ser admitido en las escuelas de comunicación; que toda escuela que forme profesionales sin capacidad expresiva deberá cambiar sus objetivos y transformar su sistema de enseñanza”.3 Para Prieto, los sistemas tradicionales de enseñanza expositiva son totalmente anacrónicos y humillantes para los alumnos, que son obligados a escuchar durante muchas horas asuntos alejados de su práctica profesional y de vida, Prieto propone como educación alternativa la realización de talleres y grupos de discusión, de tal forma que, a través de la discusión y el trabajo de grupo, se desarrolle, en los estudiantes, la pasión por el discurso, la convicción de que sólo aumentando la capacidad expresiva se logrará una mayor eficacia en casi todos los ámbitos de la vida.
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1.- Daniel Prieto Castillo; “La pasión por el discurso” Ediciones Coyoacán, México 1998.
2.- Daniel prieto entiende por discurso la capacidad expresiva, el dominio del lenguaje y sus posibilidades para entender el mundo; por contexto entiende el conjunto de características económicas, políticas y sociales en las que se da el discurso; y por el otro entiende al receptor, al interlocutor, al alumno, a ese otro que colabora con nosotros en la producción del discurso y que no es, de ninguna manera, pasivo sino que activamente se relaciona con nosotros para producir juntos el discurso.
3.- Ídem
4: Discurso y conocimiento
A ninguna civilización se le escapa la importancia del lenguaje, en todas encontramos el señalamiento de su papel en la construcción de la cultura y el conocimiento. El mito, la religión, la filosofía y la ciencia reconocen la insustituible presencia del lenguaje en su nacimiento y desarrollo. En la filosofía, por ejemplo, Giorgio Colli afirma: “Platón llama filosofía, amor a la sabiduría, a su investigación, a su actividad educativa, ligada a una expresión escrita, a la forma literaria del diálogo”1 El discurso ha sido sujeto de reflexión desde las primeras manifestaciones de la cultura. Los presocráticos, los primeros filósofos de Grecia, lo ponen en el centro de su argumentación. Heráclito acuña un concepto filosófico: el logos; que tiene tres significados posibles: disertación o discurso, causa y razón.2 El ser Humano lucha con su medio ambiente para obtener sus satisfactores y lograr la sobre vivencia, en esa relación con la naturaleza genera herramientas que le faciliten el trabajo, una de ellas el lenguaje. Mediante los signos el humano construye representaciones, modelos, que le sirven para operar sobre su medio con mayor eficacia. Sin embargo, el camino de la sinrazón a la razón no es fácil, el terreno está minado y, a veces, las palabras no resuelven sino que ocultan, las representaciones se independizan de su referente y cobran, ellas mismas, vigencia de realidad autónoma, de tal modo la tensión entre realidad y representación, naturaleza y razón, Dionisos y Apolo, siempre está presente y es necesario volver sobre las palabras para restituirles su función heurística.
Después de los presocráticos fueron los sofistas: Georgias y Protágoras quienes hicieron importantes contribuciones al estudio del lenguaje y su función como instrumento indispensable no sólo para conocer sino también para convencer. Mas tarde Platón con sus dos famosos diálogos: Georgias o de la retórica y Cratilo o del lenguaje, prosigue con la observación del discurso y su peso fundamental durante el proceso del razonamiento lógico. Aristóteles contribuye con tres libros: Poética; Retórica y Lógica.
Necesitamos conocer la realidad para operar en ella, para sortear los obstáculos a la convivencia y para encontrar las herramientas teóricas y técnicas que nos permitan mejores organizaciones y mayor calidad de vida, para ello el lenguaje y el discurso se ofrecen como un auxiliar indispensable durante la construcción y adquisición del conocimiento. Ya distinguimos entre dos formas iniciales de conocimiento: el intuitivo y el discursivo, diferentes pero complementarios, en todo conocimiento válido y universal encontramos la participación de los dos, uno solo resulta insuficiente. Existe otra división posible de las formas de conocimiento: el conocimiento empírico que se obtiene de la simple relación del conocedor con lo cognoscible, de la experiencia; el filosófico que resulta de la utilización exhaustiva del lenguaje, de la precisión en el uso de las palabras y de la aplicación rigurosa de los principios de la lógica en el análisis de los fenómenos físicos y humanos; el científico que proviene de la manipulación consciente y propositiva de las variables que intervienen en la producción de los fenómenos, y de la utilización del lenguaje matemático, mucho más preciso y sobre todo verificable; finalmente el conocimiento poético, esencialmente intuitivo, que se deriva de la utilización, generalmente inconsciente, de recursos del observador tales como sus sensaciones y sobre todo sus emociones. En estas cuatro formas de conocimiento está presente el discurso. El discurso las une y entrelaza de tal forma que se constituye en una red que da sentido a las distintas maneras que tenemos para conocer y conocernos.
El discurso en general, fabricado con los discursos particulares y específicos, es la trama, el ambiente en el que acontecimiento y representación se transforman mutuamente, así, podemos coincidir en que logos y discurso pueden ser sinónimos, ambos son matrices de sentido que intervienen durante la producción de conocimiento.
En el caso del conocimiento literario, que cabe pensarlo como una forma del conocimiento poético, o artístico, el conocimiento no está contenido en los textos sino que es mediado, es decir, no es una figura ya hecha que haya que buscar sino que se desarrolla en el proceso de comprensión, por el lector, y puede ser captado de tantas maneras, que cualquier cambio de visión de las cosas puede ser incluido. El conocimiento literario no se encuentra en los textos sino que es trasmitido a través de ellos. Lo que significa que la obra poética no es dicha sino mostrada, de la misma forma que las sentencias de la Sibila.3
Antes de terminar este capítulo debo hacer mención de la tesis de Rafaele Simone, este autor, señala tres momentos en la utilización del lenguaje, el primero señalado por la aparición de la escritura, el segundo por la invención de la imprenta, el tercero por el surgimiento de los modernos medios de comunicación, especialmente la televisión y el llamado internet o la red. Simone establece dos formas de conocer determinadas por el uso del lenguaje: la secuencial, ligada con la visión alfabética, y la simultánea, ligada con una visión no-alfabética; la primera tiene que ver con la escritura y los textos, la segunda con la televisión. Hemos pasado así de una modalidad de conocimientos en los que prevalecía la linealidad, a otra en la que prevalece la simultaneidad de los estímulos y su elaboración.4
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1.- Giorgio Colli: “El nacimiento de la filosofía, Tusquets editores, Barcelona 1994, página 11
2.- George Thomson: “Los primeros filósofos” Editorial UNAM, México 1988
3.- Giorgio Colli, op. cit.
4.- Rafaele Simone: “La tercera fase” Editorial Taurus, España 2001
5: Discurso y poder
Deseo y poder
El verbo poder se refiere a la capacidad para realizar algo, ejemplo: puedo subir al árbol. También se refiere a la capacidad para controlar la conducta de los otros. Puede usarse como sustantivo para designar una forma de relación en la que un hombre se impone a otro mediante la fuerza, la riqueza o el saber. La palabra poder describe una acción, la de ejercer control sobre la propia conducta o la de los demás. El manejo del poder, es decir, de la capacidad para controlar y controlarse, se aprende en las etapas tempranas del desarrollo de la personalidad y está íntimamente ligado con la manifestación del deseo. El término poder designa una forma de interactuar con el otro en la que el deseo intenta vencer las resistencias que topa en su camino hacia la satisfacción mediante un acto de control. Toda relación humana, cualquiera que sea su naturaleza: familiar, amorosa, profesional, erótica o de amistad, está matizada por el deseo y el poder, éstos son los hilos con que se teje toda la trama de las relaciones sociales. Norbert Elías afirma: “En realidad lo que llamamos poder es un aspecto de una relación, de cada una de las relaciones humanas”1 En el contexto de las relaciones de poder la cultura cumple una misión reguladora que impide los excesos, establece los límites que evitan la destrucción de los individuos y las comunidades. La cultura contiene las reglas que determinan el uso del poder, lo que podríamos llamar una gramática del poder.
Las fuentes del poder
Las fuentes del poder son: la fuerza, la riqueza y el conocimiento, éste último está íntimamente ligado al lenguaje: “Conocimiento es el significado social de símbolos construidos por los hombres tales como palabras o figuras, dotadas con capacidad para proporcionar a los humanos medios de orientación”2 En este sentido el lenguaje utilizado para obtener o incrementar el poder de un individuo, o de un grupo, está relacionado con la retórica y con la demagogia en tanto discurso para convencer.
La erosión del lenguaje
El poder vacía el lenguaje, le extrae el sentido y lo convierte en un puro ritmo adormecedor. Construye la realidad a su conveniencia, se disfraza de tigre o de paloma según juzgue más útil producir en sus víctimas el afecto o el miedo. Jamás ejecuta actos desinteresados, siempre abriga intenciones ocultas. No otorga donativos, hace apuestas.
Lenguaje y ambigüedad
Es importante recordar que la palabra es hoja de dos filos, lo mismo descubre y da luz que oculta y oscurece. La palabra del político, por ejemplo, desde que nace lleva la marca del deseo, la mancha del poder.
El autor y la ideología
Durante el acto literario es importante la crítica ideológica, tanto en el acto de escribir como en el de leer, porque frecuentemente el texto, cuento, poema, novela, se ideologiza y refuerza o aspira a una posición de poder determinada. De ninguna manera se pretende un hecho literario estéticamente puro y carente de visión y propuesta ante el hecho social e histórico; sólo se subraya que autor y lector deben ser conscientes de la propuesta ideológica del texto literario y, de ser posible, que rehuya las propuestas de dominio, autoritarias, parcializadoras y enajenantes. En este sentido Michel Foucault, en una famosa conferencia dictada en el Colegio de Francia, el 2 de diciembre de 1970, establece una oposición básica entre deseo e institución y propone una hipótesis: "En toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y terrible materialidad" y más adelante, "Las prohibiciones que recaen sobre el discurso revelan muy pronto su vinculación con el deseo y el poder"3. Para Foucault el discurso puede compararse con el Logos filosófico, es ese gran conjunto de narraciones y relatos que dotan de significación a la cultura y que regula las relaciones entre deseo e institución, entre deseo y poder.
En "El orden del discurso" Michel Foucault afirma que el poder real se ejerce en y a través del discurso: "El discurso es una violencia que ejercemos sobre las cosas",4 además, en la dicotomía deseo e institución (deseo y poder), la institución regula la producción del discurso mediante una serie de mecanismos cuya finalidad es hacer que prevalezca el discurso sobre el acontecimiento. Para evitar los controles institucionales del discurso es necesario poner en duda la voluntad de verdad y restituir al discurso su carácter de acontecimiento.
Procedimientos de regulación del discurso
Una sociedad, mediante diversos mecanismos, produce y reproduce sus sentidos hacia el interior o contra el discurso dominante, el escritor no puede sustraerse a esta ley o fenómeno pero debe aspirar a expandir su conciencia para conocerlo mejor y reencontrarse con la espontaneidad, la libertad y el azar. Procedimientos que regulan la producción del discurso: 1.- Externos (provienen del poder y el deseo) la exclusión, lo prohibido, el rechazo, la voluntad de verdad. 2.- Internos (el discurso ejerce su propio control) el comentario, el autor, las disciplinas.
Las tecnologías
M. Foucault, en su artículo "Tecnologías del yo" afirma: "Mi objetivo desde hace más de veinticinco años, ha sido trazar una historia de las diferentes maneras en que los hombres han desarrollado un saber acerca de sí mismos".5 Para ello se utilizan las ciencias como juegos de verdad, relacionados con técnicas (tecnologías) que los hombres usan para entenderse a sí mismos. Existen cuatro de estas tecnologías: 1.- Tecnologías de la producción. Nos permiten producir, transformar y manipular las cosas. 2.- Tecnologías del discurso. Nos permiten utilizar signos, significaciones, sentidos y símbolos. 3.- Tecnologías del poder. Determinan la conducta de los individuos, los someten a cierto tipo de fines o de dominación. 4.- Tecnologías del yo. Nos permiten efectuar cierto número de operaciones sobre cuerpo, alma y pensamientos, para transformarse y alcanzar un estado de felicidad, pureza o sabiduría.
Orden y discurso
Teun A. van Dijk distingue entre discurso y orden del discurso; el primero se refiere los actos de lenguaje, escritos o hablados, que constituyen un razonamiento; el segundo se refiere a los aspectos ideológicos del discurso.6 Sólo se puede hablar del discurso a sabiendas de que estás adentro El discurso convierte al acontecimiento en palabras. El discurso reproduce a la realidad, pero sobre todo la inventa, le impone una dirección y una vestimenta que están implícitas en la gramática. Así, el discurso es un instrumento del poder al que podemos identificar como el Orden del discurso.
El lenguaje del amo
El lenguaje es una estructura, un conjunto de reglas y relaciones, pero sobre todo es una práctica, el lenguaje es un acto que relaciona al hablante con el receptor, es un acto social. En la práctica el lenguaje se vuelve discurso, una manera de ordenar las palabras para producir sentido. Existen distintas formas de construir el lenguaje según sea la posición que el hablante ocupa en el contexto social. Existe un discurso del amo y uno del esclavo, uno del opresor y otro del oprimido, uno masculino y otro femenino, y cada discurso tiende a reproducir las condiciones que lo posibilitan. Así opresor y oprimido se construyen como opresor y oprimido a través del lenguaje. Si analizamos algunas características del habla mexicana, por ejemplo: el circunloquio, la utilización excesiva del diminutivo, e incluso el tono suave desde el punto de vista fónico, podremos darnos cuenta que nuestra habla corresponde a la del colonizado, que se dirige con cuidado al conquistador, en tanto que el lenguaje directo, imperativo y brusco del español ibérico es congruente con el lenguaje del conquistador. Lo mismo se puede decir en lo relativo al feminismo, existe una forma en que las mujeres se dirigen a los hombres y estos a las mujeres, fórmulas, tonos, oraciones a través de las que se construye una idea de mujer y una idea de hombre que, casi siempre, reproducen y refuerzan la dominación de este sobre aquella.
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1.- Norbert Elías; “Conocimiento y poder” Ediciones la Piqueta, Madrid 1994
2.- Norbert Elías; op. cit.
3.- Michel Foucault; “El orden del discurso” Ediciones populares, Archivos de filosofía número 4, UNAM, México 1982
4.- Michel Foucault; “El orden del discurso” op. Cit.
5.- Michel Foucault “Tecnologías del yo y otros textos afines” Editorial Piados, Barcelona 1991
6.- Véase Teun A. van Dijk; “El discurso como estructura y proceso” Editorial Gedisa, Barcelona 2000.
6: Ideología y discurso
Uno de los fenómenos frecuentemente analizados por los estudiosos del discurso es la ideología. El concepto ideología aparece en el siglo diecinueve y se vuelve lugar común en el veinte.1 La definición del término resulta particularmente difícil debido a la utilización ambigua que de él se ha hecho. Por un lado lo entendemos como el estudio o tratado de las ideas, como el conjunto de ideas o creencias de un grupo de poder o político. Por otro lado los filósofos, especialmente los marxistas, piensan que la ideología es un conjunto de ideas precientíficas, más ligadas con la metafísica, y desde luego falsas de la realidad. Mucha tinta se ha utilizado para tratar de esclarecer el término y lo que nos ha quedado más o menos claro es que la ideología es uno de los fenómenos del discurso y tiene que ver con los mecanismos que intervienen durante la producción social de sentido.
Me parece que para precisar el concepto de ideología y convertirlo en un concepto útil para los estudiosos del discurso podemos utilizar la propuesta de Luís Villoro que parte de la siguiente afirmación: “Una situación de dominio requiere de ciertas creencias comunes destinadas a afianzar el orden existente” y más adelante “Tanto la violencia de los dominadores como las luchas irracionales de las formas libertarias reconocen el papel de las ideologías”2
Luís Villoro hace un repaso de los distintos significados del vocablo ideología a lo largo de la historia de las ideas, con la finalidad de introducir un concepto teórico que cumpla los siguientes requisitos: 1.- Debe referirse a un fenómeno que no pueda ser designado con otro término en uso. 2.- Debe tener una función explicativa. 3.- Debe tener una función heurística, es decir, debe servir para orientar la investigación. En este camino, Villoro arriba a una definición de ideología que dice: "Las creencias compartidas por un grupo social son ideológicas si y sólo si: a) No están suficientemente justificadas, es decir, el conjunto de enunciados que las expresan no se funda en razones objetivamente suficientes. y b) Cumplen con la función social de promover el poder político de ese grupo. Un enunciado (E) se ideologiza cuando su sentido preciso y justificado (a), se substituye por un sentido injustificado (b) que alienta la conservación o el logro de poder. La crítica ideológica consistirá en: 1.- señalar la función social que cumple la creencia en E 2.- descubrir la confusión entre los sentidos a y b a la que inducen los usos sociales 3.- restaurar el sentido preciso a, eliminando así la función social de dominio.”3
Con el término ideología así definido contamos con un instrumento útil para el análisis del discurso y su función social, sobre todo en las esferas del poder y lo político. Así podemos analizar nociones como: nación, pueblo, paz, desarrollo, estabilidad, violencia, globalización, justicia, democracia y otros que son continuamente ideologizados, es decir se les descarga de su sentido original para darle otros que cumplen la función social de dominio.
La crítica ideológica puede ejercerse no sólo en el discurso político sino en cualquier otro ámbito del discurso, así en el educativo como en el de género, en el científico, artístico, filosófico, etc. En todas las variedades del discurso social, desde la ciencia hasta la moda, está presente el poder. Deseo y poder permean todas las manifestaciones de la cultura y todas las relaciones de los individuos con su entorno. Una de las formas de crítica del arte, especialmente de la literatura es la crítica ideológica
Creo que la poesía es el lugar ideal para desarticular los mecanismos ideologizantes del lenguaje. Si "Toda revolución se inicia como una revolución en el lenguaje"4 todo conservadurismo incide también en el lenguaje empobreciéndolo. La cultura de la mercadotecnia simplifica el lenguaje, lo reduce a la jerga de la oferta y la demanda, suple su capacidad de simbolización con la imagen publicitaria. La cultura dominante reduce el vocabulario considerablemente, substituye la riqueza expresiva con el término técnico o el caló simplificante, hace a los individuos más aptos para caer en los mecanismos de control de la cultura de mercado. Si el lenguaje es el vehículo para la elaboración de las ideologías, el lenguaje puede ser la herramienta para destrabar la enajenación y el autoritarismo. En este sentido, la poesía es el espacio de la contradicción y la desmitificación, incluso de la poesía misma. Es el mecanismo para reencontrar las significaciones perdidas, para el diseño de modelos alternativos de convivencia humana que busquen más el bienestar que la venta.
Todo discurso, incluso este, entraña trampas y abriga entre líneas los elementos para su propia destrucción, es por ello que la crítica frecuentemente sufre del impacto de los proyectiles que ella misma lanza. Múltiples voces se levantan para exigir, promover y ponderar la democracia, sin embargo, cada vez que oigo o leo el término algo me lleva a sospechar que con esa palabra se ocultan un sinnúmero de proyectos e intereses diversos y contradictorios. Democracia es un concepto político, incluye en su etimología el término poder con todo lo que ello implica: la división de los seres humanos en dominantes y dominados. Sin importar cual sea el método por el que se implanta un poder, la fuerza o el voto, no existe una razón válida para legitimar la explotación, el sojuzgamiento, la violencia que se ejerce sobre las mayorías y los grupos marginales.
Para finalizar debemos hacer mención de los llamados aparatos ideológicos que son instituciones encargadas de normar el contenido y formas de utilización de los discursos. En la época feudal la educación estaba en manos de la iglesia y era ésta la que controlaba el tipo de información que debería darse y ejercía un control ideológico a favor del poder dominante, podemos decir que fue la religión el principal aparato ideológico. Más tarde, con las ideas de la ilustración y el crecimiento del capitalismo liberal, la educación se separó de la iglesia y el Estado se encargó de proporcionar una educación laica. El liberalismo consideró a la educación como aspecto fundamental del desarrollo de la democracia y como un mecanismo indispensable para favorecer la movilidad social y atacar los efectos perniciosos de la pobreza, así, la educación laica se volvió el aparato ideológico de Estado durante la fase inicial del capitalismo. El día de hoy la educación ha pasado a segundo lugar en importancia y son los medios de comunicación de masas, especialmente la televisión, los que funcionan como aparatos ideológicos del capitalismo avanzado y la globalización.
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1.- Para entender mejor el concepto y su evolución histórica ver: Paul Ricoeur “Ideología y utopía” Editorial Gedisa, México 1991
2.- Luís Villoro; “El concepto ideología” Fondo de Cultura Económica, México 1985
3.- Ídem.
4.- Octavio Paz; “El arco y la lira” Fondo de Cultura Económica México 1973
7: Cosmovisión y discurso
Como ya quedó sugerido líneas arriba, podemos utilizar el término discurso en dos sentidos: general y específico. En lo general nos referimos a la realidad difusa, contradictoria y cambiante constituida por el lenguaje y los símbolos, al logos en tanto que matriz de sentido. Este universo está formado por la suma y las relaciones de los distintos discursos que se desarrollan y conviven dentro de una cultura.
En lo específico utilizamos el vocablo para referirnos al conjunto relativamente identificable de discursos que contiene una parte de la cultura como es el discurso filosófico, científico, artístico, de género, político, etc. También lo usamos, más concretamente, para designar un texto particular o una pieza oratoria en la que se sostiene o rechaza una o varias hipótesis o proposiciones.
Durante el proceso de la relación del deseo con la realidad, del hombre con la naturaleza, del individuo con su entorno natural y social, surgen conocimientos y habilidades que se transforman en esquemas de interpretación, en métodos mediante los que se ejerce el control de la producción, el poder, el discurso y la moral. Para poder sobrevivir y alcanzar una mejor calidad de vida el hombre requiere de conocimientos, le es indispensable construir una representación del mundo que le permita operar sobre él con mayor éxito. Esta representación siempre es esquemática y susceptible de mejorarse. Todos requerimos de una visión, de un conocimiento de la realidad, de un esquema que nos proporcione la certeza de que nuestra conducta será la correcta en la circunstancia en que nos encontremos.
Un esquema de interpretación de la realidad, una cultura dominante, se constituye con unas cuantas ideas eje, ideas que dan forma a la institución, sustentan el poder y orientan el sistema de creencias y saberes con que una comunidad opera sobre el mundo, le da sentido y dirección a la conducta de los individuos. Una cultura o un esquema de interpretación, edificado con un conjunto de principios clave, funciona durante algún tiempo, propicia una cosmovisión, un conjunto de reglas y costumbres que facilitan la convivencia. Sin embargo, todo esquema alcanza sus propios límites, el uso de sus tecnologías introduce cambios y nuevas condiciones en las que se hacen necesarias otras formas de control, otras maneras de organizarse. Toda cultura sufre un desgaste y está condenada, ella misma, a crear las razones y condiciones de su propia destrucción.
Un esquema de interpretación del mundo da origen a una manera de leer, a una forma de discurrir o pensar, que se sustenta en unas cuantas creencias, conocimientos y saberes que generan un discurso. A continuación pergeño algunos de estos esquemas o discursos que corresponden a distintas formas de interpretar y relacionarse con la realidad.
Discurso liberal
Este es el que podemos considerar como el dominante en el marco de la cultura occidental. Nace de las ideas de la ilustración en el siglo dieciocho y se consolida durante los siglos diecinueve y veinte. Existen tres etapas más o menos distinguibles del liberalismo: la del nacimiento, que se ubica en los siglos XVI a XVIII; la consolidación, en el siglo XIX; y la globalización, en el siglo XX. El liberalismo, también llamado neoliberalismo porque resurge durante la década de los setenta del siglo veinte, se basa en algunas ideas fundamentales.
La primera es la razón, por ello se entiende, la convicción de que existe una razón superior, evidente por sí misma, que deberá imponerse a todas aquellas proposiciones que no sean verdaderas; la razón o verdad es única y universal, y es propósito y obligación humana el alcanzarla.
La segunda idea clave es la libertad, que busca garantizar la libertad de los individuos para realizar su propio proyecto de vida, sin la intervención de la iglesia, el Estado, o cualquier otra institución que pretenda coartar la libertad de los individuos. De la garantía de las libertades individuales se desprende, en el aspecto normativo, la defensa de los derechos humanos, otra idea clave del pensamiento liberal.
La tercera idea central es que el Estado debe garantizar las libertades y para ello debe organizarse como una República, dividida en tres poderes, y que practique la democracia representativa como forma para regular la vida política y la distribución del poder. A esta forma de régimen de gobierno se le llama también democracia liberal, que se distingue de la democracia de los antiguos en que es representativa y no directa, que puede practicarse en grandes poblaciones y en que más que una forma de vida se trata de un conjunto de reglas o procedimientos para evitar los conflictos y distribuir el poder mediante un sistema de pesos y contrapesos, de instituciones que limitan su poder unas a otras para evitar la tiranía.
La cuarta idea clave subraya la necesidad de progreso y desarrollo. El ser humano es concebido como cumbre de la evolución, y debe utilizar todos sus recursos para explotar a la naturaleza y producir las condiciones para una vida más cómoda; el hombre se relaciona como sujeto con la naturaleza y realidad que son objetos manipulables para producir una cada vez mayor cantidad de riqueza, entendida como la producción de bienes de consumo, para satisfacer toda la gama de necesidades humanas.
Finalmente el liberalismo establece la creencia de que la libertad debe imperar también en lo económico y que cualquier violencia, o intervención entre la oferta y la demanda de satisfactores, generará disturbios graves que acabarán por propiciar la injusticia, la inequidad, la explotación y, en suma, la infelicidad de los individuos, a esta idea se le conoce como libre mercado.
Discurso socialista
El socialismo es hijo también de la ilustración, como el pensamiento liberal admite la idea de razón o verdad, progreso y respeto a los derechos humanos. Sin embargo, difiere de él porque pone por encima de la libertad a la igualdad; el socialismo supone que nacimos libres e iguales y que la meta de la organización social es que todos gocemos no sólo de igualdad de oportunidades e igualdad ante la ley, sino de condiciones iguales para la existencia, por lo tanto, la propiedad y la riqueza no pueden pertenecer a los individuos sino a la comunidad en su conjunto, y el Estado tiene la obligación de garantizar la igualdad y administrar los bienes que son de todos.
El Estado socialista es una democracia en el sentido de que la mayoría oprimida, la que sólo cuenta con su trabajo para subsistir, gobierna por medio de sus representantes para impedir la apropiación de los bienes comunes por parte de las minorías ambiciosas de poder y evitar así la explotación. Desde luego el libre mercado es impensable en este tipo de sociedad, la economía es regulada por el Estado para evitar las desigualdades, la explotación y el abuso.
El problema de la igualdad ha sido estudiado por muchos autores desde Aristóteles hasta Sartori, este último distingue entre dos tipos de igualdad:1 igualdad de acceso, es decir aquella igualdad en la que, sin importar las condiciones de existencia, todos tenemos la misma posibilidad y derechos de acceso a los bienes que la comunidad produce. La otra es igualdad del punto de partida, se refiere a la obligación social de que todos partamos de condiciones iguales en cuanto a educación, alimentación, salud, etc.
Discurso plural
Hacia los años finales del siglo veinte algunos pensadores negaron la validez de las ideas de la ilustración, también llamado pensamiento moderno, entre ellas la idea de verdad, para estos pensadores no existe algo que pueda considerarse la Razón o la Verdad, como fin que más tarde o más temprano habrá que alcanzar; existen muchas verdades y distintos puntos de vista. La Verdad no es algo que pueda existir por sí misma, sin tomar en consideración el contexto, el conjunto de argumentos que la posibilitan y le dan validez.
Si la verdad única, estable y ahistórica no existe, entonces el progreso no tiene sentido: ¿A qué le vamos a llamar progreso? ¿Para quién es progreso? No existe una sola realidad ideal posible sino muchas, y estas dependen del discurso o de los discursos que proporcionan sentido al acontecer social. El fin de la crítica posmoderna, así se llama también al pensamiento plural, consiste en descubrir el deslizamiento del sentido y las distintas interpretaciones posibles de la realidad y del discurso, que dependen del horizonte o de la posición relativa del lector-receptor frente al mundo físico y simbólico. Los llamados meta relatos, es decir las ideas organizadoras de la conducta individual y social, entendidas como fin del desarrollo, son puestos en duda y substituidos por la pluralidad de los puntos de vista particulares de cada cultura o subcultura: no existe un telos sino muchos.
La propuesta política de esta postura tiene mucho que ver con el anarquismo, en tanto que se mueve muy cerca del desorden. Al no existir absolutos el relativismo hace que los marcos de referencia sean muy volátiles y se genere una realidad que puede percibirse como inestable y caótica. La finalidad del Estado no es llevar a la sociedad hacia un fin predeterminado sino convertirse en un eficaz y eficiente administrador y servir de marco para la convivencia de los distintos intereses y visiones que forman las sociedades humanas. Es más, la idea misma de Estado se cuestiona y, los pensadores posmodernos, describen la caída o desintegración de los llamados Estados Nacionales, figura política que nace durante el ascenso de la modernidad o democracia liberal. Michael Hardt y Antonio Negri afirman: “La democracia, en todas sus formas nacionales y locales, nunca dejó de ser un proyecto incompleto durante la época moderna... lo que surge hoy es un poder en red, una nueva forma de soberanía, que incluye como elementos principales, o nodos, a los estados-nación, junto con instituciones supranacionales, las principales corporaciones capitalistas y otros poderes.”2
Discurso feminista
Los análisis del discurso feminista o de género son muy importantes en el contexto filosófico, político y social contemporáneo, están emparentados con el socialismo por cuanto el centro de su atención es la igualdad, en este caso la igualdad entre los hombres y las mujeres. Las mujeres han sido, y son, objeto de marginación, abuso y explotación en una sociedad estructurada de acuerdo con la visión y esquemas de los hombres: Es evidente que el papel de la mujer fue menospreciado, no se le permitía el acceso a la educación y no fue sino hasta fechas muy recientes que adquirieron el carácter de ciudadanas con derecho a elegir y ser electas en lo relativo a los asuntos públicos.
Los muchos años de opresión de las mujeres permitieron el desarrollo de un discurso centrado en el hombre, en el que la mujer figura, si acaso, como complemento, cuando no como mero accidente biológico. Esta injusta situación empezó a revertirse hacia mediados del siglo diecinueve con la exigencia, por parte de las mujeres, del derecho al voto, lo que les daba la calidad de ciudadanas en un sistema democrático liberal que se sustenta en el voto universal. Desde entonces el movimiento feminista ha reivindicado muchos otros derechos en busca de la igualdad entre los géneros como paso previo a la conquista de la igualdad entre todos los humanos.
Uno de los ámbitos de interés para la crítica feminista es el discurso, en la medida que el lenguaje y la expresión simbólica favorecen la reproducción de un estado de cosas injusto, chapucero, que tiende a perpetuar la dependencia y explotación de las mujeres. “Para la teoría feminista, el desarrollo de un lenguaje que represente completa o adecuadamente a las mujeres ha parecido necesario para fomentar su visibilidad política”3 Para las escritoras, la escritura es subversiva, puesto que pretende dar voz a todo aquello que el orden simbólico masculino ha condenado al silencio.4
Cada uno de los discursos mencionados tiene sus defensores y sus detractores, existen muchos testimonios, artículos y libros que argumentan en contra o en pro de las distintas posiciones. Lo que parece más evidente es que cada uno posee cualidades inocultables, y todos también, han caído en excesos que resultan perjudiciales para la comunidad y para ellos mismos. Efectuar por tanto una revisión crítica de cada postura, obtener lo mejor de cada una y lograr una síntesis útil es tarea de los estudios del discurso.
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1.- Giovanni Sartori; “Elementos de teoría política” Alianza Editorial, Madrid 1999
2.- Michael Hardt y Antonio Negri; “Multitud” Editorial Debate, Barcelona, España, 2004
3.- Judith Butler “El género en disputa” UNAM / Paidós, México 2001
4.- véase Maite Zubiaurre-Wagner, en el libro compilado por Sergio Espinosa Proa; “Conjunciones y disyunciones de la filosofía y la literatura” Editado por Universidad Autónoma de Zacatecas, México 1997
8: Política y discurso
Hablar la política y hacer la política
El discurso es uno de los recursos que el poder utiliza para lograr sus fines de dominación y control, por eso, cuando se tocan los asuntos relacionados con la política el terreno se vuelve pantanoso, las trampas acechan en cada afirmación y en cada frase. El que habla de política hace política y este doble papel de crítico y actuante torna riesgoso el ejercicio, siempre se corre sobre la cuerda floja entre el cinismo y la utopía. El término política es ambiguo y polisémico, su significado cambia según se engarce en el contexto del discurso. Así, política se utiliza como símbolo de distintas realidades, a veces contradictorias, posee la cualidad de construir o desconstruir, de significar o silenciarse. El vocablo política puede tener varios significados. La palabra nos induce a tratar de resolver la tensión que se genera entre sus sentidos posibles. Si el poder nace del deseo, el discurso y la cultura nacen de aquel para imponer una forma particular de producción. Sin embargo, gracias a la capacidad del lenguaje para desobedecer y desconstruir los sentidos, tiene la posibilidad de incidir sobre la conciencia para modelarla, puede utilizar las tecnologías del poder para desarticular el poder, de tal manera se vuelve imprescindible la reflexión sobre la política, con todos los riesgos que se corren, para encontrar las trampas, detectar los mecanismos enajenantes del discurso y substituirlos con otros cuyo fin sea el de construir nuevas realidades, alternativas en las que lo uno y lo múltiple, el yo y el otro, se integren en un solo universo. Para ello tal vez resulte propio abandonar el discurso tradicional de la política y substituirlo con el silencio que surge cuando una gota de lluvia se rompe contra el polvo.
Política y discurso: el conflicto
La relación entre política y discurso es una relación difícil, tan pronto recorren juntos el camino como se tienden trampas entre ellos para lograr la supremacía de uno sobre otro. La política intenta dominar el discurso, utilizarlo, modelarlo, para lograr sus fines de dominación y control, pero a su vez el discurso se organiza para dejar al descubierto las trampas del poder, sus intenciones de dominio. Discurso y política sostienen una vinculación ambivalente, de atracción y rechazo al mismo tiempo. Podríamos decir que la única posibilidad de convivencia de estas dos actividades es el conflicto.
Negociación, el juego de las representaciones
En la negociación política el discurso juega un papel preponderante. Los diversos proyectos de organización social se vacían en un conjunto ideologizado de conceptos que, a fuerza de repetirlos una y otra vez, acaban cargados con un sinnúmero de sentidos que los vuelven confusos. El político ejerce una acción de ahuecado sobre el lenguaje y transforma las frases en bagazo, en algo parecido a un intento de comunicación pero que acaba en puras representaciones abstractas, en construcción de sistemas que no existen mas que en la mente de quien emite el discurso. A fin de cuentas, el lenguaje del poder es una falsa imagen de los fenómenos, sus causas y sus efectos. El poder convierte a sus sacerdotes en esquizofrénicos capaces de intercambiar delirios como si fueran realidades. Por esto se hace necesario someter algunos conceptos, que se han incorporado a la jerga común de los políticos, a un análisis que pretenda restaurar su sentido o por lo menos descubrir sus distorsiones.
Poder y contrapoder
La realidad se construye a partir de un conjunto de sensaciones y percepciones que se organizan según la forma de interactuar con el medio. El cerebro asigna un lugar a los signos, señales y símbolos y con ellos crea un esquema útil para operar sobre el mundo. En el caso de la conducta política la realidad se arregla con respecto a un fin: el poder. El político es narrador y personaje de un relato que bajo sus múltiples máscaras y argumentos esconde la voluntad de poder, la intención de ampliar, hasta el máximo, las posibilidades de realización de su deseo. Sin embargo, la carrera del poder y el deseo tiene una meta final, la destrucción, la muerte, así, la única posibilidad de vida es la creación de un poder que contenga al poder, de un contrapoder. La conducta política más deseable es la que implica una lucha del poder ligado a la vida contra el poder ligado al deseo. En el campo de juego de la política real los individuos contienden, se asocian en grupos para dominar a otros grupos, desafortunadamente es el poder ligado al deseo el que predomina transformando a la política en el enfrentamiento del deseo con el deseo, en un choque de egoísmos en el que lo único que cuenta es el acrecentamiento del propio poder, sin importar el empobrecimiento, la destrucción del medio ambiente, la marginación, el agotamiento de recursos y otras consecuencias de la búsqueda irracional de satisfactores para un deseo ambicioso y desmedido.
Escribir la política
Escribir sobre política nos conduce a paradojas, al lugar en que tienen cabida el chisme y la reflexión, lo sabido y la sorpresa. La crónica del poder se construye con humo y con espejos sobre terreno abrupto. El poder es como el agua que está presente en todas partes, contamina las charlas informales de los novios y los mercaderes, de los oficinistas, los frailes, los maestros; despedaza la realidad para formarla nuevamente a su capricho; cuenta una historia a la que continuamente le cambia desenlaces y argumento.
Política y silencio
El lenguaje es una representación, una construcción, una nueva realidad que es y no es la que representa. El fin de la política es la construcción de un sentido, utiliza el lenguaje para reproducir las condiciones que permitan la supervivencia, para generar una cultura, es decir, una matriz que imponga una dirección a los relatos. La política es una ilusión con la que se pretende escapar de lo inevitable: la muerte. Se debe meditar sobre la política, desentrañar todas sus capas de sentido, para saber que antes de la última palabra siempre hay una tumba que aguarda, para darse cuenta de que oculta, en lo más íntimo, el silencio.
La distorsión del discurso
Las categorías y mecanismos del razonamiento formal están llenos de trampas, de contradicciones y obscuridades que nos llevan con frecuencia al pantano de lo impreciso, de la verdad a medias, del lugar común. Es suficiente con revisar algunos de entre la infinidad de artículos y notas críticas, para darnos cuenta de que en ellos se cuelan, como una contaminación inexorable: los adjetivos calificativos en lugar de la argumentación sólida y sustentada; los intereses personales ocultos o manifiestos; las lealtades y compromisos; las posiciones ideológicas autoritarias; la amargura, la frustración y el resentimiento.
La construcción de la democracia
Sólo a través del lenguaje puede construirse la democracia y, sin embargo, el virus de Babel amenaza de forma persistente la culminación de la obra democrática. Sólo en y por el discurso es posible la realización de la democracia, pero el discurso es, también, el obstáculo más persistente y duro para la práctica democrática. El discurso crea las ilusiones, construye la realidad, sujeta el deseo, inventa los no lugares y los lugares comunes, refuerza la tradición y después la destruye. El discurso es en realidad el caos contenido en la gramática y la democracia es el caos contenido en la ley, violentar la gramática o la ley implica desatar las fuerzas de lo informe, abrir la caja de Pandora, cruzar la delgada línea que ciñe al mar inmenso de la muerte. Una señal inequívoca de distorsión de la democracia es cuando el discurso se vuelve frase publicitaria o eslogan y cuando el sujeto se vuelve mercancía.
Discurso y cansancio
El discurso político cansa, sobre todo en los momentos en que se utiliza con mayor intensidad. Las frases y las propuestas mejor intencionadas pierden rápidamente sentido y acaban por devenir en afirmaciones huecas, generalmente pedantes cuando no ridículas. Los argumentos políticos se trivializan y se reducen a enunciado publicitario. Las imágenes de los candidatos y sus proyectos quedan reducidos a objetos vendibles como los jabones, la ropa interior o las cervezas.
El engaño de la verdad
Federico Nietzsche (1844-1900) afirma que los supuestos sistemas de razonamiento son en realidad sistemas de persuasión, así, las pretensiones de haber descubierto la verdad ocultan una voluntad de poder. Creo que la afirmación es válida para cualquier discurso político, incluso este.
El ruido
Durante la elaboración del discurso político se mete mucho ruido, los sentidos se bifurcan, se fragmentan, y de pronto parecen relevantes datos que difícilmente rebasan la categoría de rumor. El chisme, la calumnia y las anécdotas circunstanciales adquieren a veces una investidura de prueba para sostener afirmaciones que rápidamente caen en el olvido. Esto pasa principalmente porque la conducta política puede ser interpretada según diversos juegos de lenguaje. La verdad se torna elusiva. En el arte de la política se cumplen cabalmente las propuestas del pragmatismo filosófico: acaba siendo verdad sólo aquello que funciona.
Historia y discurso
Cada vez que ocurre un reacomodo de las fuerzas políticas, los triunfadores intentan una nueva escritura de la historia, otra interpretación del pasado. Así cada reinterpretación resulta una falsificación que se monta sobre otra falsificación. Esto veremos en el México que inicia en el dos mil uno, una revisión de la historia para reorientarla, muchos intelectuales e investigadores pretenderán descubrir la verdad oculta bajo la historia oficializada, pero no harán en realidad más que pulir y dar un brillo distinto a una historia nueva, otra vez de bronce y monumento.
La mentira
La mentira es inherente a la cultura. Se miente cuando la naturaleza deviene en obra, cuando la realidad se fragmenta para convertirse en frase. Los Aztecas se referían al artista, al alfarero, como aquel que hace mentir al barro. La falsedad se cuela en el discurso, está presente como posibilidad y como hecho. Mentira y verdad se enlazan como polos opuestos del mismo juego, se contradicen para acabar mezclados y así construir verdades con mentiras.
Los mecanismos de la demagogia
El mecanismo fundamental que utiliza el lenguaje demagógico es el de la generalización, consiste en hablar de los fragmentos como si se tratara de la totalidad, o en hablar del todo sin reconocer que éste está formado por partes. El político opera con herramientas conceptuales abstractas que emanan del imaginario liberal y moderno: la ilustración. Su idea de la historia y del progreso lo lleva a pretender que la realidad puede reducirse a los límites precisos de un concepto Son incapaces de visualizar las naciones pero hablan constantemente y sin pudor de La Nación, como si esta última existiera de hecho. Cuando los distintos personajes del sistema político hablan de Nación o País, se refieren, seguramente al país que ellos tienen incorporado y dan por sentado que todos entendemos lo mismo. Los representantes del Estado esgrimen argumentos y anuncian medidas que, dicen, propiciarán el beneficio del país, la pregunta es en qué país están pensando, ¿en el de los lacandones o los tarahumaras?, ¿en el mío o del tuyo?, ¿en el de los habitantes de los cinturones de miseria?, ¿en el de los narcos?. El problema es que México es un palimpsesto, una red de países diferentes, con distintas necesidades y aspiraciones, en donde la nación moderna, la de los rascacielos y las computadoras, la de Televisa, el World Trade Center y los negocios transnacionales, es la más pequeña de todas.
9: Opinión pública
Un asunto que recientemente ha cobrado importancia es el de la opinión pública, conforme la democracia liberal avanza en las sociedades y naciones de todo el mundo, la opinión pública se revela como un mecanismo útil para pulsar el desarrollo de la democracia y la vigencia real del sistema de pesos y contrapesos que hace posible a este régimen. Sin embargo, a primera vista la opinión pública se nos presenta como una especie de adefesio inverosímil, resultado más de las manipulaciones estadísticas que de un proceso de toma de conciencia de las comunidades. Opinión es la idea o concepto que un individuo tiene acerca de alguien o de algo, esta opinión puede ser el resultado de una reflexión seria e informada, o puede surgir empíricamente de impresiones, influencias y razonamientos no muy bien fundamentados, se llama pública cuando un conjunto más o menos mayoritario coincide en la opinión. Sartori define a la opinión pública de la siguiente manera: “Una opinión se denomina pública no sólo porque es del público (difundida entre muchos o entre los más), sino también porque afecta objetos y materias que son de naturaleza pública: el interés general, el bien común, en esencia la res pública”.1 Sabemos a pesar de todo que no existe una opinión pública sino muchas, que se modifican constantemente durante el proceso de su formación.
El término de opinión pública, con ser reciente, tiene antecedentes que podemos encontrar en la vox populi de los romanos, en el consensus de la democracia medieval, en la fama pública de Maquiavelo. Sin embargo, el concepto más parecido al que hoy utilizamos fue expuesto por Locke que introdujo junto a la ley divina y civil una ley de opinión o de reputación.2 La opinión pública está ligada indisolublemente con la democracia liberal representativa por el hecho de provenir del pueblo o de la mayoría, que son los legítimos depositarios del poder o de la soberanía. Según Sartori: “La democracia representativa se caracteriza no como gobierno del saber, sino como gobierno de la opinión” y más adelante: “Podemos definir la opinión pública como un público o una multiplicidad de públicos cuyas opiniones interactúan con los flujos de información sobre el estado de la cosa pública”3
Si definimos a la democracia como un gobierno de opinión o como un gobierno de consenso, en ambos casos resulta evidente la importancia de la opinión pública. Nos resta distinguir entre dos tipos de opinión: autónoma y heterónoma. La primera se forma en el individuo y surge desde la sociedad, cada uno está capacitado para formar y expresar una opinión; la segunda está prefabricada y es impuesta a los individuos por varios mecanismos como la ideología, la propaganda, la publicidad. “La autonomía de la opinión ha entrado en crisis, o ha sido puesta en duda, por la propaganda autoritaria y también por las nuevas tecnologías de la comunicación de masas”.4 Una opinión pública puramente autónoma o puramente heterónoma no existen, sólo señalan los extremos de un continuo en el que cualquier opinión es más o menos autónoma o más o menos heterónoma.
La opinión pública no surge de manera espontánea, sufre un proceso de formación y transformación que se apega a dos modelos posibles: el de la burbuja y el de la cascada. El modelo de la burbuja sostiene que la opinión pública surge de un rebullir del cuerpo social que sale hacia lo alto. El modelo de cascada propuesto por Karl Deutsch,5 afirma que la opinión pública se forma en cascada siguiendo cinco niveles posibles: a) el depósito en el que circulan las ideas de las élites económicas y sociales; b) el depósito de las élites políticas y de gobierno; c) las ideas que circulan en el depósito de las redes de comunicación masiva, como radio, prensa, televisión; d) los líderes locales de opinión, profesionales, intelectuales; e) el quinto depósito es el demos. Es necesario hacer notar tres aspectos, el primero que ninguno de los niveles es monolítico y uniforme, en el interior de cada depósito las opiniones son variadas y aun contradictorias; el segundo que, aunque el sentido de la cascada es descendente, existen muchos circuitos de retroalimentación entre los distintos niveles o depósitos; el tercero que durante la formación de la opinión pública, además de la cascada señalada, existen grupos de referencia que influyen, como la familia, los amigos, los grupos de trabajo, los partidos, la religión, la clase y otros.
Afirmamos que la opinión pública es un fenómeno propio de la democracia porque su existencia presupone las libertades que consagran las constituciones liberales como la libertad de asociación, de pensamiento y de expresión. Por esta razón es imprescindible contar, en los modernos sistemas políticos, con investigación metódica y seria sobre la opinión pública, esta investigación se hace a través de dos medios: el análisis electoral y los sondeos o encuestas de opinión.
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1.- Giovanni Sartori; “Elementos de teoría política” Alianza Editorial, Madrid 1999
2.- Citado por Sartori, op. Cit.
3.- Ídem
4.- Ídem
5.- Citado por Sartori; op. Cit.
10: Filosofía y comunicación
Otra vez el conflicto
La relación entre filosofía y discurso está marcada, también, por la ambivalencia y el conflicto, sobre todo cuando se trata del discurso literario. La filosofía pretende la supremacía de lo racional sobre la sinrazón. Sin embargo, el discurso y, como ya dijimos sobre todo el literario, contiene mucho de irracional, conserva las marcas del caos que le da origen. Si revisamos las propuestas de G. Colli,1 el logos, la palabra, se origina en el mito y en la lógica de la locura, así el lenguaje es una frontera que separa el reino de la sombra y el de la luz. El logos es hijo del caos y pretende instaurar el imperio de la razón, pero el magma sale a la superficie y el discurso se demuestra como un absurdo que oscurece aquello que quiere aclarar. Algunos filósofos se dan cuenta de la ambigüedad del discurso y vuelven la mirada hacia el lenguaje y sus trampas, su calidad de espejo que muestra una realidad que es y no es lo que refleja.
Funciones del lenguaje
El lenguaje es una pieza fundamental en el contexto social, sin él no podremos entender la civilización, la historia y la cultura. Es a través del lenguaje que se crean las posibilidades de desarrollo de los seres humanos. La palabra nos permite aprehender la realidad, construir representaciones del mundo, que serán indispensables para sortear los peligros y resolver los problemas que plantea la convivencia con la naturaleza y con los otros, con el entorno físico y social. H. G. Gadamer establece tres funciones primordiales del lenguaje:2 la cognitiva, la comunicativa y la categorizadora. La primera se refiere a la importancia del lenguaje como instrumento del conocimiento, es por medio del lenguaje que creamos las condiciones para tener un mayor y más preciso conocimiento del mundo. La información que nos llega a través de los sentidos, de la percepción, se cifra en un código de signos y símbolos: el lenguaje; y así tenemos la oportunidad de clasificar lo experimentado, de hipotetizar y confirmar nuestros supuestos para dar sentido a la experiencia, para utilizarla durante el proceso de adquisición y construcción de nuevos conocimientos. La función comunicativa se refiere a que la utilización del lenguaje siempre involucra a más de un individuo, cada mensaje o discurso prefigura un receptor o destinatario, presente o ausente, pero real, determinante del destino final del discurso. Todo discurso es un acto del habla, del lenguaje, acción que incide en la producción social de sentido. El lenguaje es ineludiblemente un acto social, el mecanismo por el que rompemos nuestra soledad y aislamiento, por el que dejamos de ser yo para incorporarnos a un nosotros del que jamás podremos desligarnos, el lenguaje es una relación, en términos de los ordenadores una liga, que nos mantiene, potencial y realmente, presentes en lo que Theilard de Chardín llamó el fenómeno humano. En cuanto categorizador, el lenguaje recrea el mundo, cada representación es y no es la realidad, es una realidad que se monta sobre la realidad para construir un palimpsesto. El lenguaje impone un orden a la naturaleza, le asigna un sentido, la reconstruye para poder operar en ella con eficacia. Sin embargo, este orden siempre es pasajero, efímero, lo aceptamos mientras funciona y después lo deshacemos para reorganizarlo, para generar un orden nuevo, más útil, más certero.
La comunicación: el cruce de caminos
Si como dice Samuel Cabanchik: la filosofía se ocupa de las relaciones entre el lenguaje y el mundo.3 Entonces la ciencia de la comunicación se ocupa de las relaciones del mundo con el mundo a través del lenguaje. La ciencia de la comunicación tiene que ver con el tejido de las redes conceptuales en la que los individuos de pronto pueden reconocerse, y por esta razón, los caminos de la comunicación y la filosofía se unen y se bifurcan innumerables veces, podemos decir que la red tejida con los conceptos filosóficos se anuda con los hilos que provienen de otras ciencias y de otros discursos.
La red del discurso
La teoría del discurso hace rizoma, se teje inextricablemente, con otras disciplinas como la filosofía, la comunicación, la filosofía. Un ejemplo es el concepto de Wittgenstein de juegos del lenguaje,4 concepto que también podemos equiparar con el de discurso que venimos precisando a lo largo de este texto. Cada discurso es un juego del lenguaje, uno más, que se une con los otros para formar una red, así el lenguaje y el discurso son como una sustancia con la que se pueden armar diversas configuraciones.
Ludwig Wittgenstein
Este pensador escribe uno de los libros fundamentales de filosofía en el siglo veinte, el Tractatus lógico-philosophicus.5 Se trata de un estudio sistemático de la participación del lenguaje en la producción del conocimiento. En él establece algunos principios que resultan fundamentales para entender y estudiar el discurso, menciono algunas de sus proposiciones para entender, un poco más, la relación entre la filosofía y la comunicación o el lenguaje.
4. El pensamiento es la proposición con significado.
4.001 La totalidad de las proposiciones es el lenguaje.
4.002 El hombre posee la capacidad de construir lenguajes en los cuales todo sentido puede ser expresado... El lenguaje corriente es una parte del organismo humano, y no menos complicado que él. Es humanamente imposible captar inmediatamente la lógica del lenguaje.
4.0031 Toda la filosofía es “crítica del lenguaje”
4.01 La proposición es una figura de la realidad. La proposición es un modelo de la realidad tal como la pensamos.
4.112 El objeto de la filosofía es la aclaración lógica del pensamiento, Filosofía no es una teoría sino una actividad
4.116 Todo aquello que puede ser pensado, puede ser pensado claramente. Todo aquello que puede ser expresado, puede ser expresado claramente.
5.6 Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.
5.634 Todo lo que nosotros podemos describir podría ser de otro modo.
7. De lo que no se puede hablar, mejor es callarse.
Comunicar el mundo
El mundo es representación, y la representación es un puente que une al sujeto cognoscente con lo conocido, el objeto, así, afirma Giorgio Colli; “El universo de la naturaleza, el cielo y las estrellas, con sus presuntas leyes, el hombre y su historia, con sus pensamientos más sutiles y sus acciones más rotundas, todo ello no es otra cosa sino representación, y por tanto es lícito interpretarlo como un dato cognoscitivo”6 Y esta representación es el lenguaje, un código en el que se cifra el mundo, por lo tanto el mundo es lenguaje, el soporte que hace posible al mundo comunicante. El comunicador debe ser consciente de que no comunica el mundo sino una, y sólo una, de sus posibles representaciones.
Orden y sentido
Michel Foucault en el orden del discurso,7 inicia con la afirmación de que nadie puede iniciar un discurso, el discurso ya está dado, nos precede y nos incluye, lo único que podemos hacer es montarnos en el discurso para tratar de modificar su dirección y su destino. Cada discurso particular, cada acto del habla no es más que un hilo de la red, una fibra que se une con otras para fabricar la trama. “Diremos que hay un lenguaje cuando se dan relaciones ordenadas entre palabras, es decir, algo ha de funcionar como un principio de orden”8 Este principio de orden es el discurso, el discurso que se nos presenta como un orden que construimos colectivamente para producir sentido, un sentido que nosotros generamos y que después nos modela y nos transforma.
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1.- Giorgio Colli; “El nacimiento de la filosofía” Tusquets Editores, Barcelona 1994
2.- Hans-Georg Gadamer; “Arte y verdad de la palabra” Editorial Piados, Barcelona 1998
3.- Samuel Cabanchik; “Introducciones a la filosofía” Editorial Gedisa, Barcelona 2000
4.- Citado por Samuel Cabanchik op. Cit.
5.- Ludwig Wittgenstein “Tractatus logico-philosophicus” Alianza Editorial, Madrid 1973
6.- Giorgio Colli; “Filosofía de la expresión” Ediciones Siruela, Madrid 1996
7.- Michel Foucault; “El orden del discurso”, Ediciones populares, Archivo de filosofía UNAM, México 1982
8.- Samuel Cabanchik; op. Cit.
11: La flor y la conciencia
1.- El cigarro reposa en el cenicero, cuelga de un hilo azul que dibuja eses en el aire. Después el hilo envuelve al clavel agonizante en el florero y se eleva para formar pequeñas nubes, visibles cuando son tocadas por los rayos del sol. Las volutas construyen imágenes extrañas que se mueven por encima de las cabezas de los parroquianos: sirenas, buques, rostros fantasmales, dragones, pegasos, demonios que se tuercen y retuercen. La cafetería es un calidoscopio en donde se transforma el humo en máscaras y las máscaras en los gestos de los concurrentes. El ruido de las tazas, las cucharas y los vasos, sirve de música de fondo a esa realidad cambiante. Mi pluma está sobre la mesa, como un ataúd, como una caja que guarda los olvidos. El clavel se marchita a pesar del agua que lo baña. La muerte ronda inexorable entre las mesas, acaricia la flor, el rostro de un niño y las arrugas de la piel. Los espejos que cubren las columnas reproducen la realidad y cada gesto, cada movimiento de las manos que saludan, las que dicen adiós, las que se mueven en un ademán inútil. Mi cuaderno está abierto, espera a que traslade un trozo de la imagen del mundo, un par de reflexiones; a que convierta en frases el cigarro y el humo, el espejo, la ansiedad reflejada en los ojos de la mujer que espera. Sin embargo el cuaderno es incapaz de atrapar silencios, la realidad en él se vuelve polvo y arena. ¿Cómo decirte la conciencia que sólo se escucha en el silencio? ¿Cómo la solución de la dualidad y la experiencia de ser uno con el todo? ¿Cómo la voz de un clavel casi muerto en el florero?.
2.- Desde el momento en que tomo la pluma me doy cuenta de que el conjunto de procesos mentales que aplicaré para el desarrollo de este tema, tienen poco que ver con aquello que convierte al texto en literario por efecto de una cualidad de la palabra, o mejor, de la conciencia que la descifra. El asunto de la escritura remite de inmediato al viejísimo problema de la inspiración y las musas, de ese complejo mecanismo interior que da origen a la creación de la obra de arte a través de, o con el recurso de las palabras. Sé también que en el intento de explicar la relación de lo literario con la conciencia, utilizaré las categorías del pensamiento lineal ordinario y no estaré bordeando sino alejándome del tema, el texto literario siempre tiene algo de inefable, está ligado con el orden y el caos al mismo tiempo. En un intento por resolver la contradicción puedo redactar frases inconexas o un listado de oraciones sin otra intención que introducir el absurdo en este texto, para ver si éste les dice más acerca de lo que no es traducible a las palabras.
3.- El concepto de realidad se ha puesto bajo la lente de la duda, también los de lo racional y lo lógico.1 Lo evidente deja de serlo en cuanto se aplica un esquema distinto de pensamiento y análisis. Percibimos los datos que entran a través de los sentidos: los olores, matices de color en los pétalos y el agua, sonidos, texturas; percibimos también la cualidad, las relaciones. Después, organizamos todos los datos para construir con ellos un modelo de realidad, coherente, operable, vivible. Ejercemos el mandato divino de nombrar las cosas, de darles un sentido y un lugar en el contexto. El sensorio registra, pero también selecciona, filtra, transforma en señal, en signo y en símbolo a los estímulos; elabora un código complejo: un lenguaje. Durante el proceso de elaboración del esquema de la realidad ocurre con frecuencia que damos el salto de la muerte, confundimos el signo con el significado; categorizamos el universo y después actuamos como si las categorías existieran por sí mismas, como si fueran reales. De esta forma la realidad deviene en maya, ilusión, máscara, y quedamos prisioneros de nuestras elaboraciones. La conciencia se encamisa, genera sus propias trampas, se enceguece. Sólo mediante la negación, el vacío, el desprecio de la realidad fragmentada y lineal, podremos acceder a realidades alternativas, a la realidad real que es ninguna realidad, la del silencio, la presígnica. A la ruptura con la ilusión prosigue el éxtasis, la experiencia de ser realidad otra vez, el retorno al Edén, la liberación.
4.- El olvido juega un papel importante en la historia de escribir la historia.2 El olvido erosiona, borra las fronteras, instala valles donde había montañas, se encarniza especialmente contra la solemnidad y la soberbia, es el dios tutelar de la cultura, el demonio de vanidades y éxitos efímeros. Olvidamos el dolor, nuestra propia estupidez, el goce que tuvimos hace tiempo, nuestros muertos, las guerras, los fracasos. Olvidar nos protege y nos lastima. La historia le debe menos a la memoria que al olvido. Los humanos, todos, padecemos una constante amnesia selectiva que dota de significación a los pocos elementos que guarda la memoria. Los olvidos cumplen la función de los silencios en el poema o el diálogo amoroso: sugieren. La resultante final es que la realidad, lo que creemos la realidad, se construye como un texto, a tachaduras y borrones. Así, el discurso se teje no sólo con palabras sino también con el silencio.
5.- La realidad es algo que determina la conciencia. Nótese la ambigüedad de la frase anterior, no es posible decir quién determina a quién, la física de las partículas nos lo dice. La conciencia no puede ser comprendida dentro de la conciencia misma.3 A diferentes estados de conciencia corresponden diferentes modos de organizar la realidad.
6.- Conciencia es el conocimiento que un individuo tiene de su propia existencia, de sus estados y sus actos; es la percepción del ser en el mundo, el conocimiento de sí mismo y el entorno. El pensamiento médico tradicional distingue como estados normales de conciencia el sueño y la vigilia, esta última supone una situación de alerta en la que el sujeto se orienta en las esferas de tiempo, espacio y persona. El médico distingue también otros estados que califica como patológicos: la obnubilación, la confusión, el delirio, el coma. Los estados alterados de conciencia como la experiencia mística, el éxtasis y otros, son considerados como regresiones narcisistas o estados neuróticos graves. Sin embargo, la psicología tradicional cae presa de los postulados que crea y se demuestra incapaz para explicar fenómenos que escapan a los rígidos marcos de sus construcciones teóricas. Pensadores occidentales y orientales demuestran, con argumentación contundente, la existencia de estados de conciencia expandidos en los que el individuo es capaz de ver objetos, relaciones y matices que, durante un estado ordinario de conciencia, no puede percibir. Estos estados pueden considerarse como paranormales pero no como patológicos.
7.- La conciencia es un fenómeno cambiante en el que el lenguaje juega un papel de primer orden al servir de vínculo entre sujeto y objeto, de instrumento para organizar la experiencia y disecar las relaciones que las partes guardan con el todo. Sin embargo, el lenguaje presenta una paradoja: explica pero también obscurece. La dicotomía sujeto-objeto, conocedor y conocido, se introduce en la conciencia por la acción del lenguaje, con la creación de los pronombres y estructuras significantes que, por un lado aclaran, pero por otro fragmentan y separan. La única forma de ir hasta una conciencia más amplia es con la utilización de un metalenguaje; de un lenguaje que modifique al lenguaje.
8.- Cuando hablamos de grados o estados de conciencia nos referimos a la cantidad y calidad de las cosas que sabemos de nosotros mismos y nuestro entorno. Podemos considerar como habitual aquel estado común en el que el hombre apenas se da cuenta de sí mismo en el momento en que vive, sin percatarse de los múltiples factores físicos y sociales con los que se relaciona, lo manipulan y controlan. El estado habitual u ordinario de conciencia es de semialetargamiento, en él sólo se ve lo obvio, los juicios son rígidos y estereotipados, las intuiciones no existen, las abstracciones son repetición de razonamientos aprendidos de memoria. A partir de este estado habitual, la conciencia puede ensancharse y profundizarse, podemos arribar a estados diferentes en donde la percepción abarque no sólo los objetos y los hechos sino sus cualidades, relaciones y significación. Podemos escapar de la conciencia ordinaria hacia los estados patológicos ya citados, pero también llegar a estados superiores como la conciencia social, humana, cósmica o eterna. Cada nivel implica la superación de un conjunto de esquemas que determinan la visión del mundo. El hombre construye sus esquemas y visiones de la realidad a partir de su percepción, clasifica y organiza los datos de la experiencia utilizando para ello el pensamiento secuencial, la recursividad y la intuición. Durante el recorrido por los primeros niveles la lógica lineal puede ser de utilidad, pero en la medida que la conciencia crece, el pensamiento ordinario es insuficiente para continuar el camino y se convierte en obstáculo para elevarse a los estados superiores como la experiencia mística o la iluminación, estados en los que se trasciende toda categorización para llegar a la unidad: la unión en y con el todo; la disolución del yo; el abandono; la ruptura de la palabra para dar lugar al silencio.
9.- ¿Qué papel juega la literatura en este proceso de concientización? La literatura es al mismo tiempo efecto y causa. El haikú o el poema no es la meditación sino su resumen, es, en primer término, la resultante de un acto de comunión con el mundo, pero después se transforma en causa de una nueva meditación, en puente que nos conduce a realidades alternativas. La meditación puede conducir a la iluminación o satori a través de distintos caminos: la ceremonia del té, la pintura, la arquería o la literatura; en este sentido la poesía es camino de conocimiento, de un conocimiento de naturaleza diferente al que puede utilizar el pensamiento ordinario. Tres son los elementos que constituyen el fenómeno literario: el autor, el texto y el lector. Los tres están unidos en un juego que puede favorecer la escalada hacia niveles más amplios de conciencia.
10.- El autor asume su papel de sujeto frente al mundo e inicia una actividad en la que pretende, mediante el texto, explicarse a sí mismo y a la realidad que enfrenta. El escritor intuye que detrás de la realidad hay otra, y otra, y otra, utiliza entonces la palabra a manera de conjuro que sirva para destrabar los velos. Es un lugar común el de que el escritor sólo presta su pluma para que alguien, o algo, escriba a través de él. La creencia en la musa o el hálito inspirador se fortalece por el hecho de que el autor, en el momento de la escritura, entra en una especie de trance en el que intervienen un conjunto de fuerzas y visiones, que no son propias sino que están ahí, vivas, interactuantes; las palabras y los personajes se mueven solos, sin, aparentemente, la intención de quien escribe. Durante el acto de escribir, igual que durante la meditación o el recogimiento místico, se altera la percepción del tiempo y el espacio, el lenguaje mismo deja de ser ordinario, adquiere cualidades que el propio escritor no vio hasta que aparecieron delante de él, en el espacio blanco que se llena de nuevas formas de asociar palabras, de significaciones descubiertas durante el nacimiento mismo del cuento o del poema. En la historia de la literatura se reportan infinidad de casos en que diferentes autores escriben desde estados de conciencia en los que se altera la visión del mundo, dotando a la realidad de calidades que no son vistas desde el modo ordinario de percibir. Escritores hay que produjeron desde el arrebato místico, otros desde la locura o la epilepsia, o por efecto de drogas psicotrópicas, muchos más por medio de la meditación profunda y disciplinada, de cualquier modo, la obra literaria surge desde estados diferentes al de la conciencia habitual, el artista ve lo que la mente ordinaria no puede ver. La inspiración no es algo que llegue desde afuera, es una cualidad que emerge cuando el escritor percibe y siente la complejidad de las relaciones que le dan forma y que lo unen con el universo y con el caos.
11.- Quiero dejar claro que durante la producción del texto literario intervienen, además de la inspiración y la calidad de la conciencia, factores como el oficio, el dominio del idioma, la competencia lingüística. Sin embargo, lo que aquí me interesa es dilucidar la relación del acto creativo con el estado de conciencia, es decir, dar un poco de luz acerca del fenómeno de la inspiración, que por otro lado también se da en otros campos como la ciencia y la filosofía.
12.- La obra literaria es el resumen de una experiencia trascendente. El texto utiliza los mecanismos y la gramática del lenguaje para abrir puertas hacia otras formas de arreglar la realidad. El texto no es importante, puede morirse o caer en el silencio, puede registrarse en la historia o en las antologías, pero se hace viejo desde el momento en el que nace. Sólo un nuevo acto de meditación puede rescatar a la obra escrita y transformarla, otra vez, en pretexto para la iluminación, este acto es el de el lector. El escrito se transforma en herramienta que, a través de sonidos y significaciones, facilita la penetración del entorno y resuelve la angustia que produce una visión desarticulada de la realidad. Un buen lector retoma lo escrito para alcanzar otros estados de conciencia, ve incluso cosas que el autor no ha visto, desarma las palabras para armarlas de nuevo en un acto de recreación y búsqueda de sentidos ocultos en los significados viejos.
13.- El proceso literario se resume en la meditación del autor que lo lleva a la construcción de un koan o enigma: la obra; y la meditación del lector que, por medio del koan, se acerca a la posibilidad del satori o éxtasis. De esta forma la literatura se vuelve elemento, camino hacia el logro de nuevos, diferentes y más elevados estados de conciencia. Buda levanta una flor y el discípulo sonríe, así se cierra la comunicación y se da la comunión: la enseñanza silenciosa de mente a mente. El escritor levanta un poema y el lector sonríe. En su momento climático el arte y la literatura no son una manera de decir sino una forma de ser. El poeta no traduce la realidad, participa de la realidad. El acto poético, creador o recreador, es un acto que busca la iluminación o no es poético. Puedo extenderme y encadenar un sinfín de absurdos que, en un intento por aprehender la relación entre la literatura y la vida, no hagan más que obscurecer el tema y enredarlo en una madeja de razonamientos verbales que impidan la experiencia. Los estados superiores de conciencia no se pueden alcanzar sólo con la mente sino con todo el organismo: cuando se ve diferente se siente diferente. De la misma forma, no se pueden alcanzar sólo con palabras, se requiere de la participación significante del silencio.
14.- Los mismos criterios aplicados para la literatura son válidos para la filosofía y la ciencia. Sólo se podrá encontrar el camino para la comprensión si pueden superarse las trampas de maya, la ilusión, si se tiene la osadía de penetrar en el caos para salir de él fortalecido. Así como la vida no es una categoría estable sino un proceso, una reordenación constante de las estructuras, tampoco la conciencia es inamovible y fija, es un producto, una relación, una cualidad emergente durante la continua construcción de la trama. Uno de los errores a que nos lleva el pensamiento lineal es el de percibir las piezas del rompecabezas pero no sus relaciones y su totalidad. Clasificamos el universo y al hacerlo ejercemos un acto de fragmentación, separamos el arte de la filosofía y la ciencia, los pensamos manifestaciones diferentes, y aún los dividimos en partes más pequeñas, a la ciencia por ejemplo, en física, química, biología, matemáticas. Sin embargo, esta división es arbitraria y falsa: “Nuestras descripciones forman una red interconectada de conceptos y modelos”4 Así, una proposición filosófica puede conectarse con afirmaciones de la física o las matemáticas y todas estar ligadas con un poema para, juntas, darnos luz acerca de la forma en que los procesos de la vida se organizan
15.- Hace tiempo que leí un libro de Fritjof Capra,5 que se inscribe en la línea de otros leídos con anterioridad.6 Debo confesar que inicié la lectura del libro “La trama de la vida” sin mucho entusiasmo, más bien con esa resistencia, más o menos reconocida, de quien lee por encargo, de quien se ve sometido por un acto de poder de la institución para introducirse en un texto como una conducta obligatoria. Sin embargo, conforme avanzaron las páginas me sentí cada vez más cómodo. Capra se me reveló como un amigo con el que coincido en diversos puntos de vista y, sobre todo, con el que comparto una cierta manera de mirar. El autor me llevó desde los espacios complejos y difíciles de la ciencia, hasta los lugares misteriosos e inquietantes ubicados en la zona donde se hermanan el arte, la ciencia y la filosofía. Los argumentos que se despliegan a través de los capítulos del libro me hicieron recordar viejas lecturas,7 otras conversaciones, experiencias pasadas, es decir, el hilo conductor del pensamiento de Capra hizo red con mi propia experiencia, conceptos como geometría fractal, matemática de lo complejo, estructura disipativa, atractores caóticos, redes autopoiéticas y otros, se ligaron con ideas que obtuve de otras fuentes y también con metáforas, que para mí fueron hallazgos, de la narrativa, la poesía, el arte y la filosofía.
16.- El difícil pero gratificante viaje por los territorios de la microbiología, la física, la biología, las matemáticas, la bioquímica, la geometría y otras ramas de la ciencia trajo a mi mente algunas cosas que con anterioridad expresé en textos que pretenden clarificar la experiencia literaria y que recurren a las intuiciones de la filosofía oriental, pero también a las de algunos pensadores occidentales, sobre todo los místicos como San Juan de la Cruz y el maestro Eckhart, y de otros ubicados en los orígenes de la filosofía occidental como Pitágoras y Heráclito. Desde siempre los pensadores más destacados, orientales, occidentales, o de cualquier parte del mundo, se han dedicado a buscar las señales y los signos que den sentido a los acontecimientos, que ofrezcan una articulación inteligible de la variedad de los fenómenos que tienen lugar en eso que llamamos realidad. Fueron los filósofos, y aún antes los artistas y los místicos, los que iniciaron la búsqueda de la trama, que ellos ya intuían, y que los científicos de hoy están contribuyendo a develar.
17.- Los artistas intuyen la existencia de la trama y lo expresan con metáforas, con cantos, con historias. El ejemplo de Jorge Luís Borges nos lo ilustra: “El porvenir es tan irrevocable/ como el rígido ayer. No hay una cosa/ que no sea una letra silenciosa/ de la eterna escritura indescifrable/ cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja/ de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida/ es la senda futura y recorrida./ El rigor ha tejido la madeja.”8 El arte prefigura lo que la ciencia, por sus métodos y sus recursos, tarda mucho tiempo en probar, pero el arribo a los terrenos del caos y del misterio es inevitable.
18.- Mientras escribo estos párrafos me doy cuenta que divago. Las reflexiones en torno a la literatura tan pronto se conectan con frases de Parménides y Lao Tze, como con las leyes de la termodinámica y los números imaginarios de las matemáticas de la complejidad, o con propuestas de filósofos actuales como: F. Lyotard, G. Vattimo, P. Ricoeur, J. Derrida, G Deleuze y otros. Así, advierto que no se trata de un despliegue de erudición pedante, porque no tengo el conocimiento, es el conocimiento el que me contiene. Los conceptos, las proposiciones y los poemas están ahí, no son propiedad de nadie, surgen durante los contactos, la comunicación y la cooperación de todos, son los elementos intangibles que nos unen y dan sentido a nuestra historia. Por esta razón escribo cosas, para referirme a la experiencia literaria, que resuenan con los argumentos de los teóricos contemporáneos en el sentido de sustituir el paradigma tradicional ordinario, lineal y categorizado, de interpretación del mundo, por uno más eficaz, no lineal, que de cuenta de la necesidad de tomar en consideración no sólo las cosas y los acontecimientos sino, también, sus relaciones. Es importante abandonar las trampas de lo aparente para encontrar el sentido unitario de la realidad en la que todo está ligado con todo, en la que la vida y la conciencia se mueven a lo largo de la franja que relaciona el caos con el cosmos.
19.- Una cosa que me cuesta trabajo es responder a la pregunta: qué escribes. Mis interlocutores esperan una definición que ubique mi escritura en una casilla: la de género. Sin embargo, lo único que puedo contestar es que redacto fragmentos. El río que yo describo no es más que un recuerdo borroso en el desierto, una corriente petrificada con asfalto, pero es también el que moja las piernas desnudas de Carlota ante la mirada curiosa de Fernando del Paso; y el Leteo; y la creciente que Álvaro Mutis observa desde la baranda de metal rojizo y que lleva pedazos de selva rumbo al mar. Desde hace tiempo tejo una red con textos, escribo un solo libro que a su vez constituye una frase o un pie de página del libro más grande que construimos todos.
20.- Investigaciones recientes conciben el proceso de la vida como una red autopoiética, es decir no sólo como la cualidad de ciertos organismos, sino como el conjunto de relaciones que éstos establecen con otros organismos y con el medio en el que viven para construir una red que: “se está produciendo a sí misma continuamente”9 En este proceso, que puede ser descrito como redes dentro de redes, la cognición ocupa un papel fundamental porque favorece la formación de circuitos de retroinformación y autoorganización, en respuesta a los cambios sutiles o dramáticos que operan en la naturaleza.10 El lenguaje y la obra literaria son cualidades emergentes de la vida que se organiza y evoluciona, favorecen y amplían las posibilidades de cognición y por lo tanto de formas de organización más complejas y eficaces. Lenguaje y literatura funcionan como un atractor extraño del que surgen nuevas realidades, otros estados de conciencia, distintas maneras de organizar el caos. Toda obra literaria está fatalmente incompleta, es un trozo de la red que la vida construye. Por esta razón no pretendo agotar las relaciones de la literatura con el consciente y la vida, con la ciencia y la filosofía, esto es imposible, me conformo con encadenar algunas reflexiones que contribuyan a la creación y recreación de la red.
21.- Existe una metáfora en la reflexión sobre lo escrito que puede ser más precisa que la metáfora de la red, ésta es la del rizoma, expuesta por Deleuze y Guattari.11 La red es bidimensional, corre a lo largo y a lo ancho, mientras que el rizoma es tridimensional, lanza sus hilos en todas direcciones: “Cualquier punto de un rizoma puede ser conectado con otro cualquiera y debe serlo.”12 El rizoma como metáfora conecta el texto no sólo con otros textos sino con otras estructuras no textuales de orden biológico, social, político, económico: “poniendo en juego no sólo regímenes de signos diferentes, sino también estatutos de estados de cosas. Un eslabón semiótico es como un tubérculo que aglomera muy diversos actos, lingüísticos, pero igualmente perceptivos, mímicos, gestuales, cognitivos”13 es un rizoma, entendido como una estructura que lanza sus raíces en todas direcciones y que puede conectarse con otros rizomas y hacer rizoma, que significa conectarse con la realidad en todas direcciones y en todos sus niveles. Sólo una conciencia que funcione como rizoma podrá ver la realidad inefable y también integrarse a ella, saber que la flor, el lodazal, la libélula y el hombre que descansa bajo el follaje del árbol, forman parte de una misma estructura que sólo se puede separar asesinándola.
22.- Es imposible pensar la literatura fuera del contexto de una lengua. Cuando hablamos de metáforas tenemos que caer en la cuenta de que el lenguaje mismo es metafórico. Con el lenguaje construimos modelos o representaciones de la realidad que no son la realidad. El lenguaje sirve para enriquecer el contacto, para multiplicar la cantidad y calidad de las relaciones entre los humanos mediante la conversación: “El papel del lenguaje en la evolución humana no fue la capacidad para el intercambio de ideas, sino el incremento en las posibilidades de cooperación.”14 También la filosofía y la ciencia se desarrollan en el lenguaje, algunas de las más bellas metáforas fueron construidas no por literatos sino por físicos y estudiosos de las matemáticas. Citando a Capra podemos decir que: “La unicidad del ser humano radica en su capacidad para tejer continuamente la red lingüística en la que está inmerso. Ser humano es existir en el lenguaje. Mediante el lenguaje coordinamos nuestro comportamiento y juntos, mediante el lenguaje, damos a luz nuestro mundo.”15 Así la conciencia, es decir el saber que tenemos acerca del mundo y de nosotros mismos, se crea mediante la conversación, en el acto de traducir nuestra experiencia en palabras para compartirla con los demás, y es esto y no otra cosa lo que hacemos a través de la filosofía, la ciencia y el arte.
23.- Una célula es un rizoma. Un tejido celular es un rizoma. La red neuronal es un rizoma que se conecta con otros rizomas. Un lenguaje es un rizoma ligado con otros lenguajes y también con zonas específicas del tejido cerebral. De la acción de todas estas unidades, o rizomas, interconectados surge la conciencia como una forma superior de cognición. El lenguaje es una cualidad de la vida que se organiza y evoluciona, viene del silencio y tiene como misión fundamental la reconquista del silencio.
24.- la sabiduría, la belleza y la verdad son los objetivos de la filosofía, el arte y la ciencia respectivamente, pero de ninguna manera corren paralelos, se cruzan, dan lugar a un tejido inextricable. No se puede hoy hacer filosofía sin, al mismo tiempo, hacer ciencia y arte: “el filósofo está dispuesto a opinar sobre casi cualquier cosa, con la esperanza de hacer que se conecte con todo lo demás, es un especialista en ver cómo las cosas se relacionan unas con otras.”16 Por lo mismo no puede trazarse una línea de separación estricta entre las diferentes formas mediante las que conocemos el mundo: la sensibilidad, la razón y el sentimiento; la filosofía, el arte y la ciencia. Todas constituyen una unidad que persigue maneras más complejas y efectivas de cognición, estados más amplios de conciencia.
25.- Buda levanta una flor y el discípulo sonríe. De la misma forma un matemático escribe una ecuación o el escritor un poema y el lector sonríe. Un trozo más de la red ha quedado al descubierto. La conciencia se expande. El científico ocupa su lugar alrededor de la mesa, donde un filósofo da otro sentido al concepto de logos y un poeta lanza sus metáforas al caos para pescar visiones nuevas y alimentar con ellas a la conciencia insaciable.
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1.- Ver los estudios de los filósofos contemporáneos en torno al concepto de realidad y a la dicotomía sujeto objeto. Entre los principales nombres podemos citar a J. F. Lyotard, J. Derrida, G. Deleuze, P. Ricoeur, G. Vattimo, J. Baudrillard, F. Capra y otros.
2.- Ver Harald Weinrich “Leteo; arte y crítica del olvido” Editorial Siruela, España 1999. Marc Augé, “Las formas del olvido” editado por Gedisa, Barcelona 1998. Y. Yerushalmi, G. Vattimo et. al. “Usos del olvido” Ediciones Nueva Visión, Argentina 1989.
3.- Luís González de Alba, “El burro de Sancho y el gato de Schrödinger. Editorial Paidós, México 2000.
4.-Ver Fritjof Capra “La trama de la vida” Editorial Anagrama, Barcelona 1998.
5.- Ídem
6.- Se refiere a libros tales como: “Gödel, Escher, Bach; una eterna trenza dorada” de Douglas R. Hofstadter, editado por CONACYT, México 1982; “El espacio de Einstein y el cielo de Van Gogh; un paso más allá de la realidad física” de L. LeShan y H. Margenau, editado por Gedisa, España 1991 y “La realidad inventada” de Paul Watzlawick, editado por Gedisa, España 1981
7.- Entre las lecturas que puedo recordar se cuentan, por ejemplo “El camino del Zen” de Alan W. Watts, Edhasa Buenos Aires 1980; “Más allá del ego” A. Maslow, F. Capra y otros, editorial Kairós Argentina 1991; “El zen de cada día” de Charlotte Joko Beck, Editorial Demac México 1993; “Ishi” de Thomas Merton, editorial Pomaire Barcelona 1979; “Ensayos sobre Budismo zen” de D. T. Suzuki, editotial Kier Buenos Aires 1981. “El burro de Sancho y el gato de Schrödinger” de Luís Gonzáles de Alba, editorial Paidós, México 2000.
8.- Cfr. El poema de Jorge Luís Borges “Para una versión del I King, contenido en el libro “I Ching” versión de Richard Wilhelm, editorial Hermes Sudamericana Buenos Aires 1976.
9.- Ver Fritjof Capra “La trama de la vida” Editorial Anagrama, Barcelona 1998.
10.- Ver H. R. Maturana y F. J. Varela “De máquinas y seres vivos: una teoría de la organización biológica” Editorial Universitaria, Santiago de Chile 1973, y también Maturana y Varela “El árbol del conocimiento” Editorial Debate, Madrid 1999
11.- Guilles Deleuze y Félix Guattari, “Rizoma” Premié Editora, México 1983
12.- Ídem. Página 12
13.- Ídem. Página 13
14.- Fritjof Capra “La trama de la vida” Editorial Anagrama, Barcelona 1998.
15.- Ídem.
16.- R. Rorty, citado por Daniel Innerarity en “La filosofía como una de las bellas artes” Editorial Ariel, México 1996
12: Teoría literaria
Uno de los hechos importantes que se suceden alrededor de los actos del habla es el hecho literario, no sólo entendido como las obras que llamamos literarias o de literatura sino como un fenómeno que abarca concepciones del mundo, discursos, lectores, instituciones, mercados, es decir un conjunto de hechos que preceden a la obra y otros que le suceden. La literatura tiene sus antecedentes en los mitos y en los cantos, constituye la primera forma de acercarnos al mundo y representarlo. “La forma artística es en sí misma la heredera del sincretismo y de un modo concreto y sensual de adquisición del saber.1 En una definición operacional de literatura podemos decir que es aquello, el conjunto de textos, que los árbitros de la cultura reconocen como literatura. Un acercamiento a la literatura puede hacerse desde dos direcciones, por un lado la mirada histórica que selecciona y clasifica las obras literarias e investiga a los autores y sus contextos; la otra dirección tiene que ver con la institución literaria, empezando por las obras, pero atiende a características ahistóricas, estructura interna y leyes que regulan la construcción de los textos literarios. A continuación presentamos un resumen, casi un pincelazo, de las principales teorías de la literatura del siglo veinte, que puede ser útil a los comunicadores para ubicarse en el mundo de las teorías que tienen que ver con el lenguaje y el discurso.2
Formalismo:
Los formalistas están interesados en el método y en establecer las bases científicas para una teoría de la literatura, pretendían desarrollar, dentro de un espíritu científico, modelos e hipótesis que permitieran explicar cómo los mecanismos literarios producen efectos estéticos y cómo lo literario se distingue y se relaciona con lo extraliterario. Consideraban a la literatura como un uso especial del lenguaje cuya peculiaridad se deriva de su alejamiento del lenguaje ordinario.
Principales autores: 1.- R. Jacobson. 2.- Mayakovsky. 3.- M. Bakhtin
Marxismo:
Los marxistas, basados en la afirmación de C. Marx: "No es la conciencia de los hombres la que determina su comportamiento, sino el comportamiento social lo que determina su conciencia", elaboran una teoría en la que la literatura se manifiesta como una forma peculiar que adopta la contradicción dialéctica y la lucha de clases. Según la escuela de Frankfurt es en el lugar del arte y la literatura donde puede resistirse con mayor eficacia la dominación de la sociedad totalitaria y sus mecanismos de enajenación e ideologización de los discursos. El marxismo estructuralista sostiene que los individuos no son agentes libres sino portadores de posiciones determinadas por el sistema social, también que las estructuras significantes son históricas, cambiantes y cargadas de contradicciones.
Principales autores: 1.- C. Marx. 2.- Realismo socialista (Rusia) 3.- G. Lukács. 4.- B. Brecht. 5.- Escuela de Frankfurt: a: Horkheimer b: T. Adorno c: H. Marcuse d: W. Benjamin. 6.- Estructuralismo marxista: a: Lucien Goldman b: Louis Althusser c: Terry Eagelton d: F. Jameson.
Psicoanálisis
Desde su nacimiento el psicoanálisis se interesó por las manifestaciones artísticas y se hicieron ejercicios de psicoanálisis aplicado que tenían por objeto la obra de arte. El mismo S. Freud fue el iniciador de tal práctica con sus interpretaciones del Moisés de Miguel Ángel, por ejemplo. El psicoanálisis procede por medio de la interpretación y la historia clínica para encontrar las manifestaciones del inconsciente del autor, o para penetrar, indirectamente, en el inconsciente social. La teoría psicoanalítica tuvo una gran influencia sobre diversas ciencias y ramas del saber humano, incluida la literatura, y son muchos los autores que incursionaron en la crítica psicoanalítica o que sin haberla hecho influyeron en ella. Podemos considerar al psicoanálisis como antecedente de la teoría de la recepción y como parte de las teorías estructuralistas y posestructuralistas, especialmente con los teóricos de la desconstrucción como G. Deleuze y F. Guattari.
Principales autores: Sigmund Freud; C. G. Jung; Julia Kristeva; J. Lacan; G. Deleuze; F Guattari
Estructuralismo:
Los estructuralistas consideran que las acciones y declaraciones individuales no tienen sentido separadas de los sistemas significantes que las generan. Consideran estas estructuras subyacentes como sistemas autorregulados y al margen del tiempo. Los estructuralistas pretenden demostrar que el autor ha muerto y que el discurso literario no tiene una función de verdad. Apoyan su investigación en las aportaciones de la lingüística de Saussure que concibe al lenguaje como un sistema preexistente al que el hablante recurre para construir su habla particular. Aspiran a la dilucidación de una "gramática" general de la literatura (Todorov). Según ellos la sintaxis, las reglas de construcción de frases constituye el modelo básico de las reglas narrativas (Greimas, Propp). Los análisis estructuralistas pretenden definir los principios generales de la estructura literaria, no proporcionar interpretaciones de textos concretos.
Principales autores: 1.- Saussure. 2.- C. J. Pierce. 3.- R. Barthes. 4.- T. Todorov. 5.- V. Propp. 6.- A. J. Greimas. 7.- G. Genette. 8.- Jonathan Culler. 9.- U. Eco
Post-estructuralismo
El postestructuralismo se inicia como un antiestructuralismo al negar la posibilidad de encontrar una gramática permanente y estática para el fenómeno literario. Los postestructuralistas descubren la naturaleza esencialmente inestable de la significación, por esto abandonan sus aspiraciones cientificistas, en favor de una concepción más dinámica en las que las condensaciones (metáfora) y los desplazamientos (metonimia) de sentido permiten una escritura y lectura a través de diversos códigos. Dentro de las escuelas postestructuralistas juega un papel significativo la teoría de la deconstrucción o los desconstructivistas como Derrida, Deleuze y Bloom.
Principales autores: 1.- R. Barthes 2.- Julia Kristeva 3.- J. Lacan 4.- J. Derrida 5.- Deconstrucción norteamericana: a; Paul De Man b; H. White c; Harold Bloom d; G. Hartman e; J. H. Miller f; Bárbara Jhonson. 6: Michel Foucault. 7: Edward Said. 8: J. Derrida. 9: G. Deleuze.
Teoría de la recepción:
Estos teóricos afirman que en el fenómeno literario es insoslayable la capacidad del lector y su participación en el hecho estético, que debe concebirse como una experiencia. Iser sostiene que los textos literarios siempre contienen huecos que el lector debe llenar. La fenomenología, que influye considerablemente en la teoría de la recepción, hace especial hincapié en el papel central del receptor a la hora de determinar el sentido. Según Iser la tarea del crítico no es explicar los textos en tanto objeto sino examinar los efectos que produce en el lector. Esta teoría pretende desarticular las dicotomías, desconstruirlas, especialmente la dicotomía sujeto objeto.
Principales autores: 1.- W. Iser. 2.- C. G. Prince. 3.- Fenomenología: a; Husserl b; Heidegger c; H. G. Gadamer. 4.- H. R. Jauss. 5.- Stanley Fish. 6.- M. Riffaterre. 7 J. Culler. 8.- N. Holland. 9: P. Ricoeur. 10: U. Eco.
Crítica feminista
La crítica feminista tiene como fin el modificar las complacientes certezas de la cultura patriarcal y crear un clima menos opresivo para las escritoras y lectoras. Gran parte de la crítica feminista desea escapar de las fijaciones de la teoría y desarrollar un discurso femenino que no pueda ser vinculado a una tradición teórica reconocida, basada en el hecho de que las mujeres no ven las cosas del mismo modo que los hombres y poseen diferentes ideas y sentimientos acerca de lo que es importante y no lo es. Un lenguaje dominado por los hombres ha oprimido a las mujeres; si aceptamos la afirmación de Foucault según la cual la verdad depende de quien controla el discurso, resulta razonable creer que la dominación masculina ha encerrado a las mujeres dentro de una verdad masculina. Kate Millett utilizó el concepto patriarcado, es decir, gobierno del padre, para describir la causa de opresión de las mujeres.3 Millett también hace una importante distinción entre sexo y género, el sexo es biológico pero el género es psicológico se refiere a una identidad sexual adquirida culturalmente. Una gran parte de la crítica feminista adopta la teoría psicoanalítica de la escritura.4
Principales autores: Simone de Beauvoir; Kate Millett; Michele Barrett; Virginia Wolf; Elaine Showalter; Jane Bowels; Juliet Mitchell
Nuevas tendencias
A finales del siglo XX se desarrollaron, a partir de las teorías anteriores, algunas aproximaciones a la literatura tales como las posmodernistas, estos críticos rechazan los valores de la modernidad tales como razón, progreso, justicia e igualdad derivados de la ilustración. Entre los autores más destacados de esta tendencia están: Jean Baudrillard, J. F. Lyotard, G. Vattimo y otros. Existe, también, un movimiento de crítica literaria desde la perspectiva de grupos particulares como los homosexuales, y otros grupos que reclaman una literatura no elitista.
__________
1.- Marc Angenot, Eva Kushner et. Al.; “Teoría literaria” Editorial Siglo XXI, México 1993
2.- Véase Raman Selden; “La teoría literaria contemporánea” Editorial Ariel, tercera edición actualizada, Barcelona 2001
3.- Citada por Selden, op. Cit.
4.- Véase Maité Zubiaurre-Wagner en el libro compilado por Sergio Espinosa Proa; “Conjunciones y disyunciones de la filosofía y la literatura” Editado por la Universidad Autónoma de Zacatecas, México 1997
13: Historia y literatura
El arte y la literatura son fenómenos o mecanismos con los que los vivos construimos una memoria. Las vidas y las obras de los muertos sirven para inventar significantes y significados, para explicar nuestra realidad y nuestros límites, para imaginar un orden, una sucesión, una dinámica. La literatura sirve para entender la realidad, o para inventar entendimientos, para creer que podemos penetrar en lo inefable, sirve también, esta es su función más importante, para gozar, para darnos el placer de la certeza pasajera. La literatura es importante, nos explica, da sentido a los acontecimientos, nos muestra caminos, salidas, obstáculos, nos hace partícipes de un conjunto de mundos que no podríamos habitar en el lapso de una sola vida, nos revela realidades ocultas, sobre todo nos da placer, nos reconcilia con nuestros semejantes y con nosotros mismos, diluye nuestras culpas y nos hace más aceptables ante los espejos. Por esto se dedica mucho tiempo y recursos al estudio, conservación y difusión de la literatura, es una herramienta muy útil para conocer la vida de los individuos, las comunidades y los pueblos, en la literatura encontramos una historia que corre a contrapunto de la historia oficial y académica, ahí tiene un espacio la contradicción, el deseo y el poder, en la literatura podemos descubrir los grandes conflictos pero también las huellas de la vida común y corriente: el amor tan intenso que hace sufrir a los amantes; o una taza de café sobre la mesa.
Es evidente que la historia literaria potosina se construye, como todas, a saltos, sigue un curso caprichoso como el de los ríos, deja en el camino lagunas y omisiones, rescata lo reprimido, lo abandonado en los rincones más ocultos del archivo. Así como somos un conjunto de contradicciones en el que conviven la nobleza y la explotación, nuestra literatura nos representa y en ella podemos encontrar la visión crítica y la búsqueda del mejor de los mundos posibles, o las señales de nuestra ceguera y nuestra incompetencia.
Yo no sé si esto es lo que dicta la Institución literaria o la academia, pero siempre agradeceré al historiador, en este caso a Ignacio Betancourt, el que arroje un poco de luz hacia la inmensa sombra y el silencio, sea que me permita ver la pesadez de la muerte inevitable, o la lucha de una flor que sobrevive en el pantano. Todo investigador sabe que la historia literaria se hace a fuerza de recorrer muchos y distintos caminos, que cada uno requiere de un equipo especial para realizar el recorrido, y que, en todo el material extraído por los tiros que penetran el inconsciente colectivo, vienen mezclados mineral y escoria, es decir, textos reveladores, literatura ingenua, testimonios intrascendentes, crónicas insulsas, visiones críticas así como visiones deformadas y miopes, pero todo sirve para darnos cuenta de lo que hemos sido, lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Los criterios para elegir la recuperación de lo reprimido son múltiples, los hay de tipo estrictamente literario y estético, pero también los hay de orden sociológico, histórico, testimonial, emotivo, político. La lista de obras rescatables variará según la intención, el método y los criterios de quien la elabore. La Institución literaria y la cultura dominante tendrán mucho que ver en tal rescate.
A pesar de todo, los autores concretos se perderán para siempre, serán olvidados. Sus goces, conflictos y torturas, sus anhelos y sus sueños se sumirán en el silencio. Los lectores y el discurso construirán con sus vidas y sus obras, un discurso nuevo, serán convertidos en símbolo, serán usados para imponerle un orden a lo informe, para tender un puente hacia lo desconocido, para usarlos como ejemplo, de lo deseable o lo repugnante. Los autores se pierden, los verdaderos sobrevivientes son los lectores y así, cada nueva generación de lectores reconstruye su historia, sumerge lo que le causa dolor en el olvido y recobra lo que otras generaciones reprimieron. El único protagonista de la historia es el lector, los autores son sólo personajes. Los autores mueren, sólo el mito logra enraizar en el presente. Sin embargo, ni la literatura ni el trabajo del historiador, sea cual sea el método o los criterios que siga, son inútiles, dejan en quien los disfruta, el dulce sabor de lo efímero. La literatura no salva de la muerte, pero nos presta su auxilio para llegar a ella con menos terror. Sólo quien aprende a convivir con el monstruo de la memoria y el lenguaje comprende, y acepta, el indudable valor del silencio y el olvido.
14: Literatura: religión, Política o Juego.
En arte, no hay seriedad que se sostenga,
el placer es el más seguro de los guías
André Gide
Muchas son las hipótesis que se ofrecen como respuesta posible a la pregunta de cuáles serían las motivaciones más reconocibles y constantes en el escritor, para producir esos discursos que agrupamos bajo el nombre de literatura. Podemos distinguir tres como las más comunes. Primero: la muerte. Bajo esta mirada la literatura se transforma en un acto con el que se pretende vencer a lo desconocido, trascender la barrera de la muerte. Así, la angustia ante la propia destrucción, la presencia de lo onírico, la intuición de lo distante, lo ignorado, el infinito, el tiempo, son elementos con los que se producen mensajes, narraciones, poemas, que van dirigidos hacia el futuro, o mejor, hacia nuestra idea de futuro, con la esperanza de mantenernos siempre en el presente, vivos aunque sea como una escama del terrible dragón que es la memoria. Desde la idea de una lucha con la muerte el escritor espera trascender, burlarse del rostro descarnado y del tiempo, alcanzar un lugar en el caudal inagotable de la cultura. Para los más ambiciosos escribir es encontrarse con el acto místico, ser una parte de la divinidad, del todo intemporal e infinito. En este contexto literatura y religión sostienen una liga indisoluble, el religioso y el escritor buscan una finalidad más deseable que el olvido, inventan o descubren a Dios y después se afanan por ser como Él, por incorporarse a Él, por liberarse de las cadenas que representan la materia, y el yo, para integrarse a lo que suponen la libertad inherente a lo espiritual, al ser como totalidad.
Segundo: el poder. En este sentido la literatura es una tecnología que pretende incidir sobre el discurso para modificarlo, dirigirlo y controlarlo. La emergencia del deseo requiere, además de su satisfacción, la presencia de un poder que asegure la docilidad del satisfactor y la creación de condiciones que garanticen la existencia constante de satisfactores. Para este fin el discurso favorece la organización de un esquema, una cultura que sostiene un tipo particular de producción, de relaciones interpersonales, de moral comunitaria. Sin embargo, este discurso, esta cultura, no es única e indivisible, más bien se constituye con la suma de muchos discursos que se contradicen y pugnan por convertirse en dominantes. Esta es la forma en que la literatura se liga con la lucha por el poder, por el control del discurso, para imponer un sentido o una dirección al proceso de la historia. Bajo la perspectiva del poder la literatura es una actividad ineludiblemente política, se inscribe en el conjunto de tecnologías que aspiran a la producción de un tipo de comunidad, de cultura y de relaciones sociales, apuesta por la construcción de una historia que vaya de acuerdo con las expectativas, la ética y la visión de quien la produce. La literatura, o más exactamente las literaturas, juegan un papel insoslayable en, o durante, el proceso histórico, establecen alianzas y compromisos con alguno de los distintos proyectos de construcción social, apuestan por una forma de concebir la realidad. Así, en tanto tecnologías, la literatura y la política son hermanas, ambas se valen del discurso como fuente de estrategias para alcanzar el poder.
Tercero: el deseo. Los que sustentan esta hipótesis piensan que el acto literario, la creación, nace de una especie de truco psicológico: la sublimación, o de un especial estado de conciencia que sirve para dar cauce al deseo, para lograr la distensión y por lo tanto el placer. Así, la literatura es producto de una manifestación de eros, un ejercicio lúdico que responde a la dinámica de la libido. Desde esta perspectiva hacer literatura es jugarle un poco a lo dionisiaco, lo irracional y lo espontáneo, apostar por el silencio, agotar el acto en sí mismo y carecer de finalidades ulteriores. El escritor responde a su estructura interna, hace lo que tiene que hacer, su acto creativo es igual que el de un carrizo que se dobla con el soplo del viento, un destello producido por el choque de un rayo de luz contra el rocío. Como una consecuencia del deseo, la literatura no tiene más finalidad que la de ser lo que es, sin otro telos que la muerte y el silencio, sin soberbia, sin complicidades, como una semilla y como una montaña y como la lluvia.
Es difícil y aventurado afirmar que una de estas hipótesis pueda confirmarse como cierta, como la más deseable, como la que debe prevalecer sobre las otras, me inclino en lo personal por la tercera, la considero menos cargada de vanidad, más natural, evita las trampas del pensamiento totalizante, las de la paranoia, la esquizofrenia o el autoritarismo, humaniza a la literatura y la despoja de la pesada carga de cumplir un fin moral, sea éste el de la religión o el del poder. Como crítica a las dos primeras posiciones puedo decir que las ideas de trascendencia y posteridad, así como las de pretensión de verdad y progreso, son engañosas, siempre apuntan hacia un tiempo por venir o un sistema social ubicado fuera del presente. Sin embargo, creo que cada una de las posturas mencionadas cumple una función en el fenómeno literario real. Existen de hecho estos tres tipos de escritores: los que quieren evitar la muerte y dejar su nombre asentado, lo más firme posible, en el largo pergamino de la historia; los que cargan sobre sí la misión del ideal, adquieren un compromiso, una alianza con uno de los proyectos de construcción de la cultura y después se lanzan, incansables, a conseguir su propósito mediante el recurso de invalidar o destruir cualquier proyecto que no sea el propio; finalmente los que juegan, aquellos para quienes la literatura es el resultado de su libre actividad, sin otro fin que la diversión o el gozo. Puede ser, incluso, que en un mismo autor se de una combinación de estos motivos en diferentes proporciones. No es válido descalificar ninguna de las tres vertientes, la literatura como religión, política o juego, de hecho los tres tipos de escritores han dejado obras de indudable valía y también, los tres, han producido textos de factura defectuosa, esto es porque el valor de la obra, que siempre es un juicio subjetivo, no estriba en el impulso que la motiva sino en un complejo de factores que incluyen por un lado el resultado; es decir, el adecuado balance entre los elementos que la conforman, técnica e idea, forma y contenido, oficio y propuesta. Por otro lado el contexto; los gustos, preferencias y concepciones que los lectores tienen acerca de lo literario, así como los criterios que la institución literaria aplique durante el momento de apreciar la obra y que siempre serán diversos a los utilizados en el momento de la creación.
15: Lo regional en literatura
Los criterios de una historia de la literatura
Son parte integrante de la historia cultural.
Eva Kushner
El tema de la literatura regional ofrece a primera vista dificultades y lagunas que parece difícil superar, se presta a múltiples lecturas y enfoques que dan lugar a una infinidad de textos sobre el asunto. Para la construcción de uno de los muchos textos posibles se requiere organizar algunas ideas que funcionen como guía. Las siguientes preguntas pueden servir como soporte de arranque a la reflexión. Parto de la creencia de que sabemos qué es literatura, que por ella entendemos a un conjunto de textos que cumplen con un mínimo de reglas, formales y de contenido, que tienen como finalidad la producción de la experiencia estética. Sobre esta base el problema a desentrañar es el de lo regional: ¿Qué entendemos por literatura regional? ¿la que se escribe en determinadas zonas geográficas por autores nacidos y avecindados en ellas? ¿O la que habla de, o describe regiones sin importar el origen o residencia de los autores? ¿Por qué se hace necesario un encuentro sobre literatura regional? ¿Qué factores presionan para obligarnos a tratar un tema que de entrada presenta lugares francamente espinosos? ¿Quién o qué criterios delimitan una región? ¿Qué aspectos de la teoría literaria requieren de una zonificación por municipios, estados, regiones o naciones? ¿Qué legitima la operación de construir conjuntos, sean estos con base en criterios estéticos, históricos, sociológicos o geográficos? y finalmente ¿Qué ventajas ofrecen al arte o a lo propiamente literario, estas clasificaciones?
Literatura es obra construida con palabras, un discurso en busca de sentidos, conversación a distancia, invitación a la relectura y al descubrimiento. Desde lo literario, la lectura de lo regional puede hacerse si seguimos tres tipos de coincidencias o similitudes: el lenguaje, la sociedad y la geografía. Estos índices son útiles para agrupar las obras según respondan a preocupaciones temáticas, giros lingüísticos, ecos o correspondencias con hablas particulares compartidas por zona territorial, clase, religión, etnia, o por cualquier factor que modele giros y establezca acuerdos con respecto al significado o significados de los vocablos usados en común. Influyen sobre la forma de utilizar el idioma, su sintaxis y gramática, así como en la creación de neologismos: el clima y el paisaje; las formas de producción; el entorno social; el estrato socioeconómico; el grado de cultura o educación; las creencias y costumbres; las formas de convivencia; los antecedentes étnico históricos.
Sin embargo, se me ocurre que la literatura regional como tema, tiene que ver fundamentalmente con la sociología y la historia de la literatura. Es en estos campos donde tiene más sentido y donde se constituye en marco para organizar la enorme cantidad de obras y autores que forman el acervo literario de nuestra época. En lo que respecta a literatura, la clasificación por géneros: poesía, narrativa, ensayo, es insuficiente para describir lo que ocurre en la producción de lo literario, además de que la revuelta actual contra los géneros la convierte en una visión pobre y esquemática. Se requiere de nuevos anclajes, de modelos y métodos de análisis más eficientes, capaces de sintetizar todas las variedades, todos los matices de lo que actualmente incluye el estudio de la literatura. En la historia y teoría literaria contemporáneas proliferan enfoques que pretenden enriquecer la visión de la literatura: historicistas, formalistas, dialécticos, estructuralistas, fenomenológicos. Las lupas de los investigadores se aplican lo mismo a géneros que a subgéneros, así como atienden a nociones geográficas, sociológicas, antropológicas, o ponen el acento en alguno de los aspectos del proceso de comunicación que constituye la obra escrita como puente entre un autor, un lector y los horizontes de ambos.
La historia de la literatura es una rama de la historia general, de tal forma que así como la historiografía ha tenido que recurrir a la microhistoria para evadir el discurso dominante de la ilustración y sus conceptos finalistas de razón y progreso, la historia de la literatura ha departamentalizado su campo de estudio para establecer los niveles que dictan la lengua, las naciones, la región, los estados y las comunidades. De aquí se desprende un reciente interés por la producción literaria regional, como una forma de contribuir al enriquecimiento de las historias locales y de la visión de las relaciones entre el centro y la periferia, y de las regiones consigo mismas.
Otra línea de reflexión es la que se establece entre la dicotomía: Nacional contra Regional. La historia de México puede entenderse como la historia del proceso de centralización del poder, que se inicia con las reformas borbónicas y continúa con la consolidación del Estado emanado de la revolución de 1910. El poder centralista en México estableció una dominación de la metrópoli a costa del empobrecimiento progresivo de los territorios dominados. En el aspecto ideológico el proyecto político, centralizador y liberal, requirió de la creación de un nacionalismo que diera pie a la defensa de los intereses de la clase dominante y que posibilitara, en el terreno del discurso, apelar al sentimiento nacionalista para reproducir las condiciones de permanencia del poder constituido. El proyecto nacionalista obligó al diseño de políticas culturales controladas desde la Secretaría de Educación Pública, que privilegió la creación de espacios de formación, estímulos y apoyo a la difusión artística de lo que se producía y sancionaba en la capital del país, con el subsecuente abandono, minusvalía o franco rechazo de todo lo que se consideró como provinciano de forma peyorativa. Es necesario aclarar aquí que cuando hablo de centro o metrópoli, no me refiero únicamente a un territorio delimitado, ni califico a todos los habitantes de la capital como autoritarios y explotadores, cuando utilizo la palabra centro designo un proyecto político, el liberal, que concentra el poder y las decisiones en el Ejecutivo de la República, su aparato de control y su ideología o cultura dominante. Sé bien que los mecanismos de sujeción, represión y exclusión se ejercen, también, del centro hacia el centro, es decir hacia todos aquellos que, aún viviendo en la capital, no comparten ni validan el autoritarismo imperante y su ideología nacionalista. La literatura, o mejor, la historia de la literatura, tiene mucho que ver con la construcción del nacionalismo. La historia de la literatura mexicana está escrita desde el centro y para el centro, es la mirada de la metrópoli que se plasma en las antologías, colecciones y proyectos editoriales. Las obras de los escritores del interior son rescatadas y difundidas sólo si refuerzan la visión nacionalista o son usados por ella. Están en la capital de la república las mejores y más grandes editoriales, los investigadores más notables o más difundidos, las escuelas de mayor nivel y certificación académica, las cadenas de distribución más eficientes, la mayor parte en fin de los recursos materiales y humanos destinados al apoyo de la creación y la difusión de la obra artística en general y literaria en particular.
El nacionalismo mexicano, piedra de toque del discurso dominante, se constituyó en fuente y sostén de un sistema de explotación cada vez más asfixiante y que dio claras muestras de agotamiento durante el movimiento estudiantil de 1968 y los años subsiguientes. Con la aparición de las grietas que hacen agua en el proyecto político tradicional dominante, con la aceptación y el respeto de la pluralidad cultural, y finalmente con la aparición de críticos y estudiosos que vuelven sus ojos a lo que se había considerado como insignificante, surge una nueva forma de ver la vida política y cultural del país, un discurso nuevo, otra forma de plantear la historia de la literatura mexicana que revisa las literaturas locales para incluirlas en un conjunto de estudios de literatura comparada y reivindicarlas o darles un lugar en el concierto de las obras de arte que constituyen el patrimonio cultural de la nación.
La discusión entre literatura regional y literatura nacional es parte de un discurso de poder, en el que la posición nacionalista polemiza con dos contendientes. El primero, hacia adentro, representado por las voces que denuncian la inviabilidad de un proceder cerrado, piramidal y autoritario. Hay quienes desde el centro apoyan un proceso de descentralización y procuran derribar las barreras que impiden un sano intercambio; de ellos han surgido programas culturales que aspiran a rescatar la obra artística y las manifestaciones culturales de la provincia para incorporarlas al proyecto nacionalista. Por este rumbo, y gracias a la crisis, algunas editoriales radicadas en el centro, sobre todo las pequeñas, han salido al interior del país en busca de renovación y frescura, en pos de nombres nuevos que enriquezcan sus catálogos y multipliquen su oferta, aunque, por otro lado, también buscan beneficiarse, siguiendo la tradición centralista, con los escasos recursos que los Estados dedican a ediciones y promoción cultural.
La postura de la descentralización presenta una paradoja, es a fin de cuentas una postura central, son los técnicos de la capital los que deciden qué se descentraliza y cómo se descentraliza, qué se preserva y cómo se preserva. Así se apoya el rescate de algunas tradiciones que sirven al proyecto liberal cuya política de cultura apunta hacia lo que podríamos llamar un nuevo nacionalismo, menos folklórico y autoritario que el de los años cuarenta, más tolerante, abierto y con aspiraciones de universalidad. A pesar de todo, este nacionalismo cosmopolita no es menos artificial que el ranchero y al igual que éste, reprime y olvida todas las manifestaciones del arte y la cultura que no le sirvan o lo legitimen. La historia se sigue escribiendo desde el centro hasta que llegue el momento de descentralizar las oficinas de descentralización. Sin embargo, no se puede soslayar que esta cruzada del romanticismo descentralizador representa, por lo menos, un paso adelante, insiste en el reconocimiento de la pluralidad, en el respeto a las culturas que alternan con el proyecto nacionalista sobre todo las étnicas y populares.
El otro interlocutor de la postura nacionalista es precisamente el conjunto de culturas, contraculturas, discursos y concepciones estéticas que crecen y se desarrollan a lo largo y ancho del territorio nacional. El mapa de estas manifestaciones no es plano ni homogéneo, está plagado de contradicciones y sobre todo, está permeado por el centralismo nacionalista, de tal manera que las premisas del autoritarismo encuentran eco y defensores en todos los Estados y reproducen las condiciones de dominación de las capitales hacia los municipios.
Las propuestas de las regiones constituyen un amplio abanico que comprende desde actitudes conservadoras y retrógradas; inapropiadamente calificadas como municipales o de campanario, ya que estos calificativos refuerzan la visión autoritaria; hasta verdaderas posiciones contraculturales que buscan desarticular el discurso dominante tradicional que se bifurca en dos modelos: el de substitución cultural promovido por los medios de comunicación y la industria del entretenimiento o cultura de masas; y el de un nacionalismo gastado que ya sólo defiende una estructura política sostenida con alfileres. De las propuestas contraculturales, que son las más rescatables, tenemos muestras de sobra: la defensa de las culturas indígenas por las propias comunidades étnicas, la proliferación de proyectos editoriales serios que parten desde la periferia, la multiplicación de grupos de teatro y danza, la frescura y variedad de las artes plásticas que se practican en todo el país, la existencia de muchos artistas de valía que han renunciado a emigrar a la capital en busca de un éxito dudoso, que luchan por ser escuchados desde su lugar de origen o residencia. De lo dicho arriba se desprende que el relato que se construye, sobre la literatura regional, es parte del discurso de poder, que su misión es desarticular los mecanismos de dominio del nacionalismo ideologizante, oponerse a la creación exclusiva de vías de comunicación que responden a las necesidades del centro, propiciar, además de las vías centro-periferia-centro, redes alternativas periferia-periferia, región con región, que sirvan para dar aire y sangre nueva al trabajo cultural sin pasar por las estructuras mediatizadoras y de poder del centro. Podemos decir que los creadores excéntricos, es decir, los que permanecen fuera o se oponen a las propuestas del poder, apenas están saliendo de un letargo, las iniciativas tímidas y aisladas empiezan a ser substituidas por un trabajo más consciente y organizado. Falta la mayor parte del camino, la más difícil, y no podrá recorrerse si no se tiene presente que la disputa va más allá de los aspectos puramente formales del arte, o del reconocimiento vanidoso, lo que está en juego es un proyecto de nación y de cultura, una forma de organizarnos y convivir.
Segunda parte:
Producir el sentido (Práctica)
16: Discurso y escritura
Durante muchos años he tratado de penetrar los misterios de una escritura correcta, de obtener las claves mediante las que puede llegarse al fenómeno literario y la emoción estética. A esto se suma, en años recientes, el hecho de que mis actividades docentes me obligan a buscar claves que faciliten el aprendizaje de la redacción adecuada y habilidad para producir mensajes escritos y hablados mediante la buena utilización del idioma español. Por esto trato de dar con grandes trazos una idea de los elementos necesarios para lograr un dominio más o menos eficaz de la escritura y el manejo del idioma. Después de una desordenada aunque persistente búsqueda, he llegado a unas cuantas conclusiones más o menos evidentes. La primera es que la escritura, sus normas y procedimientos, cambia como todo lo humano; lo que hoy es obligatorio y deseable mañana puede ser objeto de rechazo. La segunda, una obviedad, que el lenguaje es convencional, una cualidad del hecho social y que si bien un escritor debe trabajar en un marco de libertad, ésta no puede ser tanta que se caiga en el absurdo de volver ininteligible lo escrito, esto es, debe respetarse un número mínimo de reglas que permitan el entendimiento de un sentido y la posibilidad de establecer un puente entre el autor y el lector. La tercera es que la obra literaria contiene tres intenciones fundamentales: la del autor, la de la obra y la del lector; en la medida en que estas intenciones se encuentren en sano equilibrio, es decir, que formen una estructura que abra los caminos hacia todas las significaciones posibles, se facilitará la conversación inteligente entre dos seres humanos que podrán explorar diferentes formas de acceder a la realidad y de expandir su conciencia. Sobra decir que no existen recetas rígidas y permanentes que garanticen la aparición de lo literario en un texto escrito, a lo más que puede aspirarse es al conocimiento y manejo de unas cuantas ideas y normas que puedan servir como herramienta útil durante el proceso de la escritura. En adelante enumero y expongo algunas ideas, sumamente resumidas, que encontré en el curso de mis lecturas y que me han sido útiles para entender y mejorar los aspectos técnicos de la redacción. En cuanto a los problemas de fondo: sentido, profundidad y cualidad estética, las recetas son absolutamente inútiles, se requiere vivir, leer, comprometerse, leer otra vez, sentir y, sobre todo, ser un crítico despiadado e inmisericorde de sí mismo.
17: Alrededor del texto
Disciplina y vanidad
Escribir implica una disciplina, una actitud de alerta, el desarrollo de una habilidad de cazador para capturar los temas. Sin embargo, la rutina erosiona y no todos los textos tienen la misma calidad, es muy fácil que se cuele en ellos la vanidad y la retórica. La opinión, el comentario, la crítica, corren el riesgo de volverse cliché, de acartonarse. Es necesario avisar al lector, predisponerle contra los mecanismos enajenantes de una actitud crítica llevada a la rigidez y la intolerancia, mecanismos que, en algunas ocasiones, pasan desapercibidos para el autor mismo de los textos. Un texto es un trozo de verdad, un punto de vista, una propuesta, parte de un discurso que esconde sus propias trampas. La realidad es siempre más compleja que lo escrito. Escribir requiere presentir lo que hay en uno mismo de mentira, pero vale la pena un error de vez en cuando, omitir una coma, afirmar dos o tres sandeces, esto vuelve a la lectura más humana, más cálida.
El texto efímero
Los intentos por descubrir y aprehender los mecanismos generales que imprimen calidad y permanencia a lo escrito son fallidos. La dinámica de la cultura conspira contra los descubrimientos teóricos, los vuelve efímeros, se avejentan muy rápido. Cuando el escritor escribe sobre lo que escribe, sus motivos y sus logros, a lo más que puede aspirar es a romper un poco el velo que oculta sus propios temores y su angustia, el lugar en que una tumba lo aguarda bajo tierra.
Cuchillo y silencio
Explicar las razones que nos llevan a la escritura es bordar en la tela de lo imaginario, de lo inaprensible y mutable. La realidad es huidiza, se coloca siempre más allá del signo, se esconde entre renglones. Pretendemos utilizar el lenguaje a manera de cuchillo para rasgar los velos que cubren la verdad; el problema es que la verdad permanece oculta a pesar de los intentos y sólo somos capaces de construir representaciones, hipótesis, visiones que apenas nos permiten operar en el conjunto de relaciones físico-sociales que nos envuelven, por lo menos hasta que resurge la contradicción, nuestro esquema se torna insuficiente e intuimos el enorme peso del silencio.
La negación del texto
Toda sentencia o afirmación se transforma, tarde o temprano, en aporía, en proceso lógico sin solución. Es decir todo texto lleva en si mismo su propia negación. Las metáforas envejecen y mueren, los enunciados resultan al final un imposible, o una ambigüedad.
El plagio y la paráfrasis
Para quienes tienen el hábito de la lectura resulta evidente, después de algún tiempo, que las formas literarias más frecuentadas son el plagio y la paráfrasis.
El significado del texto
Con relación a lo que un texto quiere decir o significa, se pueden distinguir tres categorías: a) la referencia, indicación o alusión a objetos; b) la comunicación, el decir de contenidos y mensajes; c) la presentación, exposición de nociones generadoras de sentido.
La ciencia del texto
El teórico del discurso Teun A. van Dijk escribe un libro en el que pretende,1 a la manera de los formalistas o los estructuralistas, encontrar las leyes que determinan la construcción y la estructura del texto. A través de clasificar las estructuras subyacentes al texto, semánticas, sintácticas, gramaticales, contextuales, se busca encontrar los mecanismos que nos permitan establecer una ciencia que tenga por objeto al texto. Sin embargo, los descubrimientos de los desconstructivistas y los teóricos de la recepción hacen evidente la imposibilidad de construir tal ciencia, toda vez que los textos no son más que representaciones que aspiran a organizar el acontecimiento siguiendo sólo una de todas las posibles formas de organizar la realidad.
El texto
El texto es un trozo de historia, una chispa que acaba como una mancha de ceniza en la memoria.
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Todo texto pertenece al género más universal de la literatura: el epitafio.
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Al final sólo sobrevivirá un método para producir la escritura: el plagio
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Todo discurso acabará fatalmente convertido en aforismo, o en olvido.
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1.- Teun A. van Dijk; “La ciencia del texto” Piados, Barcelona 1983
18: Código Escrito
En términos generales se entiende al código escrito como un sistema de signos que sirve para transcribir el código oral. Sin embargo, existen diferencias, tanto textuales como contextuales, entre cada uno de los códigos que los hacen cualitativamente distintos. El código oral se adquiere de forma espontánea, sin la necesidad de una enseñanza formal, por imitación; mientras que el código escrito se adquiere a través del aprendizaje dirigido, escolar. En el lenguaje oral interviene fundamentalmente el oído; mientras que el código escrito es visual. Para la utilización del código oral el hablante cuenta con recursos tales como el tono de voz, los gestos y las posturas corporales; mientras que en el código escrito se cuenta únicamente con las palabras y la gramática.
Si revisamos las gramáticas del idioma veremos que el análisis de una lengua consta de tres partes: fonética y ortografía; morfología y sintaxis; léxico. Sin embargo, cuando hablamos o escribimos construimos textos que requieren del dominio de otras muchas habilidades como: discriminar informaciones relevantes; estructurar el discurso en un orden lógico y comprensible; escoger las palabras adecuadas; conectar las frases; construir el párrafo, etc. Entre los conocimientos necesarios para construir un texto se necesita el dominio de1:
Adecuación
No todos los hablantes de una lengua lo hacen de la misma forma, de tal manera, es necesario saber escoger el tipo adecuado de lenguaje para cada receptor. Los escritores competentes son adecuados, conocen los recursos lingüísticos propios para cada situación.
Coherencia
Es la propiedad del texto que selecciona la información, separa las cuestiones relevantes de las irrelevantes y organiza el material de manera que resulte comprensible.
Cohesión
Es la propiedad del texto que conecta las diferentes frases. Las frases que contiene un texto se conectan entre sí formando una densa red de relaciones. Los mecanismos que se usan para conectarlas se llaman formas de cohesión y pueden ser de distintos tipos: repeticiones, relaciones semánticas, enlaces.
Corrección gramatical
La corrección gramatical incluye conocimientos de fonética y ortografía, morfosintaxis y léxico, necesarios para la construcción de oraciones aceptables de acuerdo con las normas gramaticales convencionales.
Disposición de espacio
Se refiere a saber cómo se debe presentar un escrito: convenciones, márgenes, cabeceras, fechas, fórmulas, etc.
Estrategias de composición
A la hora de componer un texto es necesario actuar conforme a un método, plan o estrategia, a fin de dominar el oficio de escribir con mayor eficacia y eficiencia. Entre las estrategias más usuales podemos encontrar: 1) Conciencia de los lectores; es decir, conocer las características de los destinatarios para generar textos adecuados. 2) Planificar la estructura; consiste en la elaboración de notas, esquemas o índices que orientan la construcción del texto. El esquema utilizado, más simple, es el de incluir una introducción, un desarrollo y una conclusión. 3) Una vez elaborado el texto es necesario leerlo, de preferencia en voz alta, para detectar los errores de puntuación, acentuación y sintaxis que dificultan la lectura. 4) Detectados los errores se debe corregir. 5) Considerar durante la producción y redacción del texto la recursividad, que consiste en la capacidad para redactar de forma no lineal, permitiendo la introducción de nuevas ideas o de asuntos no previstos. 6) Relectura y corrección; este paso deberá aplicarse cuantas veces sea necesario. Algunos autores afirman que de los tiempos de construcción del texto el más largo, con mucho, es el de la corrección.
Consejos de Daniel Cassany para redactar mejor:
I.- La escritura debe ser clara, concisa, precisa y sencilla.
II.- El párrafo. En el párrafo lo más importante es la primera frase, ocupa la posición más relevante, es lo primero que se lee y, por lo tanto, debe introducir al tema o a la idea central. Con respecto a la extensión que debe tener el párrafo no hay directrices absolutas, varía según el tipo de texto. En general los libros de estilo recomiendan una extensión de veinte líneas. La presencia de párrafos de distinta extensión, unos muy cortos y otros muy largos, da la idea de falta de estructura.
III.- La frase. La redacción moderna prefiere las frases cortas. Los libros de estilo de El País o de France-Presse, recomiendan frases de treinta palabras o tres líneas como máximo.
IV.- La prosa. Evitar la incorrección gramatical que induce confusión: solecismos, anfibologías, silepsis, pleonasmo, cacofonía.
V.- Palabras. Nueve reglas para escoger palabras: 1.- no repetir; 2.- evitar las muletillas; 3.- eliminar los comodines (palabras de relleno que no aportan sentido) 4.- preferir palabras concretas a palabras abstractas; 5.- preferir palabras cortas y sencillas; 6.- preferir las formas más populares; 7.- evitar los verbos predicativos, los verbos ser y estar recargan innecesariamente la frase; 8.- tener cuidado con los adverbios terminados en mente; 9.- incluir marcadores textuales que señalan los accidentes de la prosa: la estructura, las conexiones entre frases, la función de un fragmento, etc. Tienen forma de conjunciones, adverbios, locuciones conjuntivas. Ejemplo: con respecto a, en primer lugar, por otra parte, además, en otras palabras.
El método de un escritor no es otro que el de su sensibilidad, su manera de percibir el mundo. El escritor requiere, para cuidar la forma de sus textos, de los siguientes libros como herramienta básica: una gramática, un buen diccionario, un diccionario de sinónimos, una ortografía, un diccionario de dudas y dificultades de la lengua. En lo relativo al cuidado del fondo se requiere un hábito de lectura estable y disciplinado, capacidad de observación y habilidad para interrogar inteligentemente a la realidad.
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1.- Daniel Cassany; “Describir el escribir” Editorial Piados, Barcelona 1989
2.- Daniel Cassany; “La cocina de la escritura” Editorial Anagrama, duodécima edición, Barcelona 2004
19: Lógica y discurso
Para los pitagóricos el conocimiento es una determinación conceptual, es decir, el examen de las cosas concretas es el medio para descubrir ideas generales o conceptos. Así la epistemología o el estudio del conocimiento estuvo ligado desde los orígenes de la filosofía con el lenguaje. De hecho fueron los sofistas, especialmente Hipías y Protágoras quienes iniciaron los estudios de la gramática al estudiar el lenguaje para producir conocimiento y en especial para convencer. Para Demócrito el problema de la ciencia es explicar la realidad mediante conceptos. Pero fue Aristóteles quien más se internó en el estudio del lenguaje y produjo un avance desde la gramática a la lógica.1 El término lógica se deriva de logos, que significa palabra y da el nombre a la rama de la filosofía que se dedica al estudio de las formas para conocer. Las reflexiones de Aristóteles en torno al lenguaje, gramática y retórica, lo llevaron a escribir los Tratados de lógica, que ilustran el tránsito desde la lógica gramatical, doxa (opinión) hasta la lógica noética, episteme (conocimiento). Así se establece una diferencia entre la retórica o arte de convencer y la lógica o arte de investigar y conocer.
Aristóteles estudia en el Organon las categorías, las proposiciones, el silogismo, la demostración y la dialéctica. La piedra de toque de la lógica aristotélica es el concepto de derivación, la estructura fundamental del pensamiento lógico reside en derivar un juicio de otro: la deducción. La dialéctica se convirtió más tarde en un método por sí mismo y fue utilizado por Hegel y por C. Marx en la construcción de sus respectivas visiones teóricas. En adelante expondremos las características principales del método dialéctico, aunque puede recurrirse a obras fundamentales que lo exponen con mayor claridad y sobre todo con más precisión.2
Dialéctica
La dialéctica es el sistema objetivo de leyes que rigen el desarrollo de todo el mundo real. Es un modo de proceder del entendimiento humano. Es un instrumento metodológico eficaz para rendir explicaciones de los procesos reales. La dialéctica nos otorga un método gracias al cual podemos alcanzar un conocimiento certero de los procesos y factores que integran la realidad social.
Postulados:
1° todo lo que existe se halla en movimiento y transformación constantes. El mundo se compone de una cantidad infinita de procesos.
2° Todos los procesos están relacionados entre sí. La totalidad dialéctica es el horizonte creado por la interacción de los procesos en su desenvolvimiento propio.
Para la correcta aplicación del método dialéctico es necesario tener en cuenta la relación entre el acontecimiento social y la totalidad de condiciones y factores a las que él pertenece.
Leyes:
1° La contradicción o lucha de los contrarios: ningún fenómeno es homogéneo, todo lo que existe está compuesto de elementos, esto es, de elementos que presentan tendencias opuestas. El desarrollo de un proceso no se explica por la existencia de una sola contradicción, son varias las que actúan en un mismo tiempo.
Estado latente: el fenómeno está en equilibrio, no hay contradicción aparente.
Estado dinámico: el fenómeno muestra contradicciones manifiestas.
Estado antagónico: la contradicción es irreversible, exige la realización de la síntesis.
2° Ley de la negación: los términos opuestos tienden a suprimirse o negarse mutuamente. El desarrollo de cualquier proceso constituye una cadena ininterrumpida de negaciones. La negación conduce siempre al nacimiento de un nuevo contenido, significa la negación de un contenido para dar comienzo a una nueva etapa del proceso o a un nuevo proceso.
3° Negación de la negación: es la superación del contenido resultante de la negación. No consiste simplemente en una segunda negación que se añade a la primera, debe ser entendida como un momento dialéctico que reúne y sintetiza a los elementos y momentos anteriores que han tomado parte en el proceso contradictorio. La negación de la negación viene a ser la culminación de un proceso y el comienzo de otro. Síntesis, debe entenderse como el resultado final a que arriba la lucha de los contrarios. En dicha síntesis se encuentran presentes todos los elementos y factores que intervinieron en el proceso.
4° Relación entre cambios cuantitativos y cualitativos: la acumulación de cambios cuantitativos da por consecuencia un cambio cualitativo, de igual forma un cambio cualitativo inicia una nueva secuencia de cambios cuantitativos.
Cambio cuantitativo: toda modificación en la cantidad o magnitud de un proceso, éstos ocurren de manera gradual o progresiva.
Cambios cualitativos: implican modificaciones radicales en las características de un proceso, representan el paso de una etapa a otra o el inicio de un nuevo proceso, ocurren de manera brusca o discontinua.
5° Esencia y apariencia. La esencia es el conjunto de cualidades que forman la base o el sustrato permanente de cualquier proceso, es el elemento constante que promueve el desarrollo de cualquier proceso.
La apariencia es el aspecto exterior y cambiante que adopta el proceso en cada momento de su desarrollo.
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1.- Aristóteles; “Tratados de lógica” Editorial Porrúa, S. A. México 1993
2.- Véase Eli de Gortari; “Introducción a la lógica” Fondo de Cultura Económica, México 1974. Y también Rodolfo Cortés del Moral; “El método dialéctico” Editorial ANUIES, México 1977
20: Ortografía
Ya definimos más arriba el término gramática y las partes en que se divide, por lo que no es necesario reiterarlo en este apartado, pero es necesario decir que la claridad no consiste en decir lo que todos entienden fácilmente, sino en expresarse de tal modo que lo más difícil de comprender resulte accesible.
Las cualidades más aceptadas en la redacción moderna son: Claridad, concisión, sencillez, precisión, adecuación, orden, interés y actualidad. Escribir, ya lo dijimos, es una forma especializada de técnica comunicativa, nadie aprende a escribir en forma espontánea, se requiere de un proceso formal de enseñanza y aprendizaje.
De alguna manera se identifica como el texto más correcto gramaticalmente, al que resulta más claro. Debo decir que para obtener una corrección gramatical aceptable podemos evitarnos, hasta cierto punto, el cansado y aburrido camino de aprenderse y estudiar los textos de gramática, pletóricos de reglas y de palabras rarísimas como sinécdoque, hipérbaton, pluscuamperfecto, pretérito perfecto, anfibología y otras que parecen sacadas de un oscuro libro de medicina. El mejor camino para lograr esta corrección, según mi experiencia, es el del corrector. Si queremos alcanzar un nivel de gramaticalidad aceptable debemos convertirnos en correctores pertinaces de nuestros propios textos y de los textos de otros, debemos aprender a leer poniendo nuestra atención en los aspectos formales del texto, buscar los errores en los diarios, periódicos, revistas, libros, anuncios y todo texto que caiga en nuestras manos, pero sobre todo, repito, en nuestros propios textos. Debemos entender por corrección que la expresión lingüística sea congruente con las formas admitidas socialmente como las mejores; sin embargo es necesario entender que la corrección gramatical no es un fenómeno fijo, cambia conforme los usuarios de una lengua prefieren o definen formas nuevas.
Los libros de gramática y de ortografía son como los diccionarios, es decir no son para leerse o estudiarse, a menos que nuestra profesión sea la de lingüistas o filólogos, son libros de consulta, recurrimos a ellos constantemente, siempre que sea necesario.
La corrección ortográfica es imprescindible para que los textos cumplan con la regla de convencionalidad, es decir, el lenguaje nos une con otras personas, nos hace partícipes y vehículos de la comunicación. Si cada quien construyera sus propias reglas gramaticales se produciría un efecto de Babel, todos acabaríamos incomunicados e incapaces de convivir y organizarnos. La buena ortografía no es una exigencia necia de los maestros de español, está determinada por la necesidad de la comunicación y el entendimiento. Es cierto, sin embargo, que algunas reglas pueden considerarse como meramente formales y alterarlas no produce problemas de entendimiento, por ejemplo psicología y sicología, independientemente de la raíz o el origen etimológico de la palabra, lo cierto es que comprendemos su significado sea escrita con p o sin p; no es éste el caso de casa y caza en donde la diferencia de una letra produce un importante cambio de significación. Es necesario reiterar aquí que el lenguaje es el instrumento del pensamiento y que nuestros conocimientos y nuestra cultura se traducen en un lenguaje, por lo tanto, en la medida que mejor hablemos y escribamos, en la medida que mejor utilicemos el lenguaje, mejor pensamos y más capaces seremos de percibir, organizar y entender el mundo en el que vivimos.
La ortografía es un asunto relativamente fácil que comprende el conocimiento de unas cuantas reglas que deben atenderse. El manejo adecuado de la ortografía favorece la eficiencia de los textos y constituye una herramienta indispensable para lograr una correcta redacción. Los grandes capítulos de la ortografía son:
1.- La división silábica, este rubro ofrece algunas dificultades en el uso de los diptongos y triptongos al separar las palabras cuando termina un renglón. Es importante, también, al escribir poesía pues las sílabas son determinantes para imprimir un ritmo a lo escrito.
2.- El uso de las mayúsculas. La letra mayúscula tiene indicaciones precisas para su uso, indicadas por la ortografía. Algunas personas escriben textos completos con mayúsculas para evitar así la acentuación, sin darse cuenta que por evitar una falta cometen una mayor. Por otro lado, las reglas contemporáneas de acentuación indican que la tilde se escribe, cada vez que procede, aun cuando se trate de mayúsculas.
3.- Los acentos. Existen tres tipos de acento: a) normativo, obliga a colocar la tilde en algunas palabras según sean agudas, graves, esdrújulas o sobreesdrújulas; b) diacrítico, sirve para distinguir la función gramatical que desempeña una palabra; c) enfático, da fuerza a vocablos con sentido interrogativo o exclamativo. En cuanto a los acentos, la dificultad más común estriba en el diacrítico, ej. mí, pronombre, y mi, adjetivo posesivo; sé, verbo y se, pronombre; más, adverbio de cantidad y mas, conjunción adversativa; sólo, adverbio y solo, adjetivo; éste, pronombre, este, adjetivo; qué interrogativo y que conjunción.
4.- El uso de las letras b, v, h, y, g, j, c, s, z. Como ya dijimos más arriba, el cambio de una letra por otra puede producir un cambio de significación.
5.- La puntuación. Se debe atender la diferencia entre puntuación gramatical y rítmica, así como la importancia del silencio y su significación dentro del texto y el manejo de los soportes simbólicos como: puntos suspensivos, signos de interrogación y admiración, etc. Los signos ortográficos están ligados a la situación lógica del signo en la frase (sintaxis), la entonación como significante (fonología) y el significado de lo que escribimos (semántica).1 Algunos autores distinguen la puntuación gramatical que está dada por el sentido de las frases, cambia si modificamos la puntuación; y la rítmica que no altera el significado de la oración pero facilita o dificulta su lectura.
6.- El uso del adjetivo y el adverbio. Las fallas más comunes son de concordancia o coherencia. Algunos adjetivos son mal usados por desconocimiento de su significado preciso. En el texto literario debe evitarse la sobre adjetivación y el adorno innecesario.
7.- La preposición. Es una partícula que indica la interdependencia entre dos vocablos. El mal uso de la preposición es una de las fallas más comunes en la redacción actual, ej. vaso de agua en vez de vaso con, de acuerdo a en vez de acuerdo con, paso de peatones en vez de paso para peatones.
8.- El verbo. Indica la acción que envuelve al sujeto. Los obstáculos más frecuentes son de concordancia. También es usual el uso excesivo de las conjugaciones compuestas del pretérito y futuro perfecto. En el discurso político o las jergas técnicas es común transformar algunos vocablos que cumplen otra función gramatical en verbos o intercambiar las funciones gramaticales de algunas palabras: verbos en adjetivos, sustantivos en verbos, etc. a veces se hace con propiedad pero, frecuentemente, se cae en error o en frases francamente incoherentes.
9.- El uso del gerundio. Gerundio es la forma verbal invariable del modo infinitivo y denota la idea de un verbo en abstracto sin importar tiempo, género y número. Se le considera también como adverbio verbal por cuanto modifica al verbo indicando modo, condición, motivo o circunstancia. El gerundio se usa correctamente cuando coincide con el verbo o cuando se usa como adverbio. El empleo incorrecto se da cuando su acción no es coincidente o anterior al verbo que lo acompaña (B. Juárez nació en Oaxaca, muriendo en México), cuando se usa como adjetivo (oficio remitiendo el expediente),o como atributo (Es un hombre robusto, alto y gozando de buena salud).
10.- El orden. La oración sintáctica obliga al siguiente orden: sujeto (s) - tiempo verbal (v) - complemento directo (cd) - complemento indirecto (ci) - complemento circunstancial (cc). ej. "Juanita (s) compra (v) las mejores frutas (cd) para su novio (ci) durante el verano(cc)". Se puede, desde luego, alterar este orden propositivamente, siempre y cuando se sepa lo que se hace, por qué se hace, y no se introduzca en el texto confusión o fallas de concordancia. El orden de la oración. En el curso de la redacción se efectúan operaciones de ordenamiento de las palabras para formar un texto capaz de comunicar, con lógica, un conjunto de acciones o ideas. La escritura es un instrumento del pensamiento por lo que un pensar preciso y ordenado favorece la buena redacción. En el orden lógico las fallas más frecuentes son: la contradicción, la incompatibilidad de predicados, la falta de continuidad, las falacias, la anfibología que consiste en información confusa por combinar palabras de manera descuidada y torpe, o la anástrofe que es una inversión violenta del orden de las palabras en una oración.
11.- Un párrafo es el conjunto de oraciones que se contienen entre una sangría inicial y el punto y aparte, dentro del texto desarrolla una sola información.
12.- La concordancia. Se refiere que el adjetivo califique o el adverbio modifique al sujeto correcto y no a otros. También el hecho de que en un relato se manejen tiempos verbales concordantes para no introducir confusión.
13.- Existen nueve clases de palabras o partes del discurso: nombre, adjetivo, verbo, artículo, pronombre, adverbio, preposición, conjunción, interjección. Su adecuado manejo en la frase facilita la eficiencia del texto, provocando que el lector entienda lo que el autor quiso decir y no otra cosa. Generalmente la frase más eficiente es aquella que dice lo que pretende con el menor número de palabras (economía), es decir, la que recurre poco o nada al adorno innecesario y al exceso de adjetivación.
14.- En el curso de la redacción se cometen algunos errores que sin ser faltas de ortografía, entorpecen la lectura y producen efectos que afean el discurso. Entre los errores más comunes de este tipo están: la muletilla o repetición de palabras como: este, o sea, verdad. Las rimas internas que se producen por la gran cantidad de palabras terminadas en ción, dad, etc. los infinitivos de los verbos y otras que imprimen sonsonetes en el ritmo de la lectura e indican pobreza de lenguaje cuando se usan en exceso. La repetición de términos por no conocer sinónimos adecuados, también da la idea de pobreza de lenguaje. Arcaísmos, es la utilización de términos que han dejado de ser de uso común y que tienen un cierto sabor de cliché como: estro, arrebol, sortilegio. Las frases hechas, son fórmulas que ya se han utilizado mucho en los discursos y la literatura y que han perdido su efectividad para lograr la sorpresa o la revelación, debe hacerse notar que los medios modernos de impresión y difusión del discurso desgastan muy rápidamente el lenguaje, de tal manera que aún oraciones y giros contemporáneos se convierten con prontitud en frases hechas.
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Alex Grijelmo; “El estilo del periodista” Editorial Taurus, España 2002
21: Metáfora y discurso
La metáfora es un relato en miniatura. La literatura es ese uso del discurso en donde varias cosas son especificadas al mismo tiempo, y en donde no se requiere que el lector escoja entre ellas. Es el empleo positivo y productivo de la ambigüedad. En la retórica tradicional, la metáfora se considera un tropo, esto es, una de las figuras que clasifican las variaciones de sentido en el empleo de las palabras y, más precisamente, en el proceso de la denominación... Así leemos en la Poética de Aristóteles que una metáfora es "la aplicación a una cosa de un nombre ajeno, con lo que se efectúa la transferencia de género a especie, de especie a género, de especie a especie, o existe una analogía".1
La retórica tradicional afirma de la metáfora que: 1.- Es un tropo, una figura del discurso que tiene que ver con la denominación. 2.- Representa la amplitud o prolongación de un nombre por medio de la desviación del sentido literal de las palabras. 3.- El motivo de esta desviación es la semejanza. 4.- La función de la semejanza es la de fundamentar la sustitución del sentido literal por el sentido figurativo de una palabra. 5.- Podemos traducir una metáfora, esto es, restituir el sentido literal que la palabra figurativa sustituye.. 6.- Ya que no representa una innovación semántica, una metáfora no proporciona ninguna nueva información acerca de la realidad. A la metáfora se le puede considerar como una de las funciones emotivas del discurso. Éstas son las presuposiciones de la retórica clásica que un tratamiento semántico moderno de la metáfora pone en duda. La metáfora atañe a la semántica de la oración antes de que se relacione con la semántica de la palabra. “Y ya que la metáfora sólo tiene un sentido en una expresión, es un fenómeno predicativo, no denominativo... Así que no deberíamos hablar del empleo metafórico de una palabra, sino más bien de la expresión metafórica.”2 La metáfora es el resultado de la tensión entre dos términos en una expresión metafórica. Lo que acabamos de llamar la tensión en una expresión metafórica, realmente no es algo que sucede entre dos términos en la expresión, sino más bien entre dos interpretaciones opuestas de las misma. Es el conflicto entre dos interpretaciones lo que sostiene la metáfora. La interpretación metafórica presupone una interpretación literal que se autodestruye en una contradicción significativa.
Dentro de una teoría de tensión de la metáfora emerge una nueva significación, la cual incluye a la oración completa. La metáfora, por lo tanto, es más la resolución de un enigma que una simple asociación basada en la semejanza; está constituida por la resolución de una disonancia semántica. No reconoceremos lo específico de este fenómeno mientras limitemos nuestro campo de interés a las metáforas muertas, las que propiamente hablando en realidad ya no son metáforas. Por metáfora muerta entendemos expresiones tales como "la pata de una silla". Las metáforas vivas son metáforas de invención dentro de las cuales la respuesta a la discordancia en la oración se convierte en una nueva ampliación de sentido, si bien es cierto que tales metáforas inventivas tienden a convertirse en metáforas muertas por medio de la repetición.
Las verdaderas metáforas no se pueden traducir. Sólo las metáforas de sustitución son susceptibles de ser objeto de una traducción que restauraría la significación literal. Las metáforas de tensión no son traducibles porque ellas crean su sentido. Una metáfora no es un adorno del discurso. Tiene más que un valor emotivo porque ofrece nueva información, en síntesis, una metáfora nos dice algo nuevo sobre la realidad.3
Para enriquecer nuestra visión de la metáfora podemos recurrir a lo dicho por Margarita Schultz: “La metáfora está obligada a permanecer en el umbral, en la frontera entre fantasía y realidad... La metáfora, como pensar poético, es relativizadora y crítica de lo dado. La metáfora alude a la conciencia simultánea de la identidad y la diferencia”4
En la expresión metafórica se articulan dos órdenes del discurso: el de la verdad o falsedad y el emocional. La palabra metafórica es una narración condensada y recibe su entonación metafórica de la narración extensa que es el texto. “La metáfora no nos acerca a la claridad, sino que nos acerca, al mismo tiempo, la claridad y la obscuridad, la resonancia y el silencio”5 “La metáfora es siempre una interrupción de la marcha regular del pensamiento; lo divide y lo dispersa, porque evoca y junta imágenes que no son esenciales al objeto, porque arrastra al espíritu a analogías extrañas” (Hegel)6 Las expresiones metafóricas demuestran su capacidad heurística cuando acercan dominios distantes. La metáfora no es sólo adorno, es una herramienta de pensamiento, sólo que no discursiva
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1.- Aristóteles; “La poética” Editores mexicanos unidos, México 1985
2.- Véase Paul Ricoeur; “Teoría de la interpretación, discurso y excedente de sentido” Editorial SigloXXI, México 1995.
3.- Véase Paul Ricoeur, op. Cit. Y Pier Aldo Rovatti; “Como la luz tenue, metáfora y saber” Editorial Gedisa, Barcelona 1990.
4.- Margarita Schultz “El poder de la palabra” Editorial cuatro vientos, Chile 1996
5.- Pier Aldo Rovatti; op. Cit.
6.- Citado por Margarita Schultz, op. Cit.
22: Estilo
El estudio del estilo corresponde a la retórica, y es una preocupación constante de los escritores y los oradores. El vocablo se refiere a la manera peculiar que un autor tiene para tratar los temas de que habla o escribe. Un productor de textos busca continuamente la originalidad. Sin embargo, la originalidad resulta difícil si tomamos en cuenta la inconcebible cantidad de libros que se han producido desde la aparición de la escritura. Es suficiente con ingresar a una de las grandes librerías o a una feria del libro, con cientos de miles de volúmenes distribuidos en los anaqueles, para recibir un duro golpe a la vanidad y darnos cuenta de que poco, o nada, podemos decir que no haya sido dicho ya por los autores que nos precedieron. Lo único realmente original que tenemos somos nosotros mismos, nuestra circunstancia, cada uno de nosotros es resultado de la conjunción de factores históricos, psicológicos, sociales y políticos que son irrepetibles, de tal forma nuestra originalidad no está en la elección de los temas, ellos son muy pocos y ya fueron tratados: ¿De qué podemos hablar o escribir que no haya sido tocado por los griegos? Tampoco el tratamiento formal o técnico se ofrece como una puerta segura hacia la originalidad. Parece pues que lo único original que tenemos, que podemos tener, es el estilo, nuestra propia visión, nuestra existencia y esa particular manera de leer que emana como resultado del conjunto de factores que nos hacen únicos. Como diría Rilke:1 la originalidad no está fuera sino dentro de cada uno, en el descubrimiento de la forma de leer y decir que no puede ser construida más que desde la posición que ocupamos en el mundo y en la historia, y que no podrá ser ocupada por nadie más.
En la estructuración de un estilo confluyen los conocimientos, las creencias, los saberes, los compromisos y el dominio del lenguaje, este último importante por que cuanto mayor dominio mayor será la capacidad de transformar en discurso nuestras vivencias. En la medida que sepamos superar los aspectos formales y mecánicos, la pura imitación, durante los procesos de construcción del discurso, en la medida que aquello que nos hace irrepetibles aparezca en los textos, alcanzaremos la posibilidad de un estilo.
A continuación exponemos algunas reglas que pueden ser útiles durante la adquisición de un estilo, y que se refieren a las características que debe tener el lenguaje Literario: 1: El criterio literario es esencialmente intuitivo 2: El lenguaje literario no debe entenderse como elocuencia, afectación o pedantería 3: Un escritor puede usar cualquier término, lo esencial es que sepa lo que escribe; debe estar enterado de su oficio y saber que su dicción es la justa, la necesaria. 4: El lenguaje literario es una especie de metalenguaje que va más allá de la particular matriz idiomática que lo produce. 5: El lenguaje literario no es algo substancialmente diferente del común, sino el uso extraordinario que se hace del mismo, algo que aspira a ir más allá de la comunicación inmediata y práctica, es algo que quiere trascender y perdurar. 6: El lenguaje literario es algo más que información. El escritor no sólo comunica, busca compartir sus vivencias. 7: En el lenguaje literario los silencios cuentan más de lo que suele creerse. 8: La literatura es una manera particular de adquirir conocimiento. Vico (1668-1744) hacía del lenguaje poético el inicio de toda forma de civilización. La poética recurre al lenguaje para producir una forma de conocimiento en la que sujeto y objeto, razón y emoción, realidad y ficción, se funden para dar lugar a una nueva forma de saber y de saberse en el mundo.
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1.- R. M. Rilke; “Cartas a un joven poeta” Premiá Editora, México 1982
23: Los géneros
Géneros literarios
Una pregunta común se refiere a las características y diferencias de los géneros a que puede pertenecer un texto. Existen géneros periodísticos y géneros literarios. La división o clasificación de los géneros obedece a las distintas formas de acercarse a los textos.
De manera muy esquemática podemos afirmar que los principales géneros literarios son: poesía, narrativa y ensayo. Cada uno de estos géneros puede ser dividido siguiendo distintos criterios relacionados con la forma o con el contenido. Si atendemos a los aspectos puramente formales la poesía puede ser de verso medido, verso libre o poemas en prosa. El verso medido corresponde con las formas de poesía tradicional como la décima o el soneto y exige cumplir con requisitos o reglas que indican acentuación, número de sílabas y rima. El verso libre pierde la obligatoriedad de la medida silábica y la rima pero conserva la del ritmo, es decir, de cierta forma de acomodar los versos y las sílabas para que doten de musicalidad al poema. El verso libre no es, en realidad, tan libre como pareciera, la diferencia está en que mientras las reglas del verso tradicional son heterónomas, es decir, está predeterminadas por las leyes de versificación, las del verso libre son autónomas, es decir están determinadas por el propio autor y el poema, son autónomas pero existen, y deben ser dilucidadas cuando se lee el poema. La prosa poética no es tan rigurosa en cuanto al ritmo y sus efectos estéticos se producen más por la utilización del sentido, por el manejo sorprendente de los significados, consiste en el uso de la metáfora, la metonimia y otras figuras para provocar un efecto revelador en el ámbito intelectual y en el afectivo.
Debemos aclarar que hay una distinción entre poesía y poema. Normalmente designamos como poesía a los poemas, sin embargo, existe una definición de lo poético que la identifica o iguala con lo estético, en este sentido, lo poético se refiere al efecto estético, intelectual, afectivo y físico, que produce cualquier manifestación del arte, mientras que poema es una forma particular de arte construido con palabras.
Con el término narrativa nos referimos a tres formas de literatura: la crónica, el cuento y la novela. La primera es el relato de lo acontecido en un período de tiempo y en un lugar determinados, no exige desenlaces ni estructura, es como relatar un partido de fútbol o una fiesta de quince años. El segundo es el relato de una sola anécdota que contiene un planteamiento, una tensión y un desenlace. Por lo que se refiere a la tercera, la novela, podemos decir que se trata de un entramado de cuentos, un conjunto de anécdotas e historias entrelazadas que proporcionan una unidad temática y una línea argumental. La novela, a diferencia del cuento y por su naturaleza, no tiene un solo desenlace sino varios.
El ensayo es un género literario muy difícil de clasificar y describir por la gran diversidad de formas que asume. El ensayo literario es un género que borda por las orillas de los otros géneros, se trata, según muchos autores, de un género híbrido que se vale de los recursos propios de otros géneros para producir el efecto estético. Es literatura de ideas, es decir, utiliza los recursos de la reflexión o el informe teórico científico o filosófico, pero también los de la literatura para lograr densidad y sorpresa.
Es necesario hacer la observación de que la literatura contemporánea está produciendo una especie de revuelta contra los géneros y que hoy es posible descubrir mezclas que hacen imposible su clasificación precisa, puede haber, por ejemplo, novelas construidas con ensayos o poemas, o con ambos; poemas hechos con la lógica del ensayo, cuentos hechos a partir de crónicas u otros géneros periodísticos. La libertad inherente al arte permite la utilización de cualquier forma o género literario, siempre que se usen con sentido y que ayuden con eficacia para el alcance del objetivo de la literatura en cuanto arte: la producción del efecto estético.
Poesía:
La poesía es el género literario por excelencia, es muy difícil definirla y cualquier aproximación resulta defectuosa o incompleta. Se caracteriza por una utilización extraordinaria del lenguaje que obliga a las palabras a decir o significar cosas diferentes a las que usualmente denotan, se maneja fundamentalmente en el nivel de las sugerencias y connotaciones. Utiliza, para lograr sus efectos, las figuras gramaticales propias de la retórica como la metáfora, la metonimia, la sinécdoque. La poesía condensa, desplaza o substituye el significado usual de las palabras para producir estructuras que generen múltiples sentidos. Las formas tradicionales de verso y prosa no definen al poema o la poesía, de hecho puede haber narrativa en verso de la misma forma que poemas en prosa. “El vocablo poesía significa producción o creación: es el producto resultante de la imaginación y la invención.”1
“El poema es una realidad lingüística que depende de una serie de condiciones ineludibles: 1: Composición (estructura, versificación, medida ) 2: Ritmo 3: Discurso objetivo 4: Economía de lenguaje y tensión creativa 5: Dominio del espacio 6: Trabajo de la palabra”2 Las manifestaciones esenciales de la función poética son: el ritmo, la sonoridad y las imágenes.
Narrativa, crónica:
La crónica es un género que tiene mucho que ver con los libros de viajes y con la descripción de situaciones y acontecimientos determinados. Como en el género periodístico se trata de narrar una serie de acontecimientos tal y como se dan. La clave para que una crónica alcance el nivel de la literatura estriba en la capacidad de observación del cronista y en su capacidad para construir textos que aspiren a perdurar, su capacidad para tornar visibles ángulos insospechados y hechos que pasaron desapercibidos por un lector común.
Narrativa, cuento:
E. A. Poe y A. Chéjov son los escritores que más han influido en el estilo y en la teoría del cuento contemporáneo. Poe concebía sus cuentos en función del efecto que deseaba producir en el lector y recurría para ello a la anécdota y el tono. Pensaba que a mayor dramatismo mayor revelación en el cuento.
Chéjov afirma que el cuento debe tener: 1.- ausencia de todo tipo de descripción prolija. 2.- Objetividad. 3.- Descripción de personas y cosas lo más veraces posible. 4.- Brevedad. 5.- Audacia y originalidad; evitar el estereotipo a toda costa. 6.- Compasión.
J. Joyce define la epifanía o revelación que debe contener un cuento, como una experiencia acompañada de un sentimiento de júbilo tal como se da en la experiencia mística.
Existen dos tipos de cuento: 1.- Los que se concentran en la anécdota y en su sorpresivo desenlace. 2.- Los que logran establecer un clima, una atmósfera, un tono, que contienen la paradoja íntima inherente a todo buen relato breve.3
El cuento exige la presencia de una anécdota, de una tensión o conflicto y de un desenlace que resuelva el conflicto y se abra hacia la revelación.
Harold Bloom afirma que los modelos del cuento moderno son: el primero Antón Chejov, con las características arriba señaladas, en ellas podemos resaltar el realismo y una visión impresionista de la realidad. El segundo J. L. Borges que propone un cuento de ficción, laberíntico, en el que los sentidos se alternan y funden, para Borges la realidad es un juego de espejos. Borges afirma “Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar”, dice Bloom, a esto añádele un laberinto y tenemos el mundo borgiano.4 Podremos decir, siguiendo a Bloom, que A. Chejov convierte la realidad en ficción, mientras que Borges convierte la ficción en realidad.
Narrativa, novela:
Se trata de un género muy frecuentado desde el siglo diecinueve, aunque podemos considerar novelas a muchas obras desde la antigüedad clásica, los antecedentes más claros de la novela moderna son Dante, Cervantes y Rabelais. Existen muchos teóricos de la novela entre los que podemos destacar a Milan Kundera, Stephen Vizinczey, Carlos Fuentes y otros. Como ya dijimos se trata de una especie de sinfonía construida con el entramado de muchos cuentos o historias.
Ensayo:
Según Montaigne el ensayo se caracteriza por: a.- Falta de profundidad en el examen de los asuntos b.- Método caprichoso y divagante c.- Preferencia por los aspectos insólitos de las cosas. Bacon define al ensayo como: meditaciones dispersas. Rasgos del ensayo: 1.- Exposición discursiva en prosa. 2.- Extensión variable, generalmente breve.
El ensayo es literatura de ideas. El ensayo es un género híbrido en donde se conjugan el rigor lógico y la libertad para producir un texto que corre entre la literatura y el informe científico. Es también una forma de expresión en la que hay intercambio de servicios entre la literatura y otras disciplinas del pensamiento escrito. Puede tener una dimensión estética en la calidad de su estilo, pero requiere, al mismo tiempo, una dimensión lógica no literaria en la exposición de su tema. Es un texto generalmente breve sobre una materia científica, histórica, literaria, filosófica, etc. sin la profundidad del tratado o la monografía, pero poniendo especial cuidado en la amenidad y en la elaboración estilística.
El ensayo reúne reflexiones desde el punto de vista particular del autor. Una de sus directrices principales es la libertad. Surge a partir de un cuestionamiento que el autor se hace y de la respuesta tentativa a su pregunta. A pesar de su brevedad, entra en el campo de la literatura por su forma de manejar las palabras. Las características del ensayo son: brevedad, subjetividad, originalidad y libertad.
José Luís Martínez señala por lo menos diez tipos de ensayo,5 desde el que pone el acento, primordialmente, en la creación literaria, hasta el ensayo breve periodístico. Si consideramos al ensayo como una mezcla de literatura y reflexión teórica, los tipos estarán dados por las proporciones de la mezcla.
Un ensayo no es un informe de investigaciones realizadas en el laboratorio: es el laboratorio mismo, donde se ensaya la vida en un texto, donde se desplaza la imaginación, creatividad, experimentación, sentido crítico, del autor. Ensayar es eso: probar, investigar nuevas formulaciones habitables por la lectura, nuevas posibilidades de ser leyendo. El ensayo es arte y ciencia, pero su ciencia no es la del profesor; su ciencia es la del artista que sabe experimentar, combinar, buscar, imaginar, construir, criticar, lo que quiere decir antes de saberlo. El saber importante en un ensayo es el logrado al escribirlo: el que no existía antes.
“La fuerza del ensayo reside en la improvisación. El ensayo es un acontecimiento que tiene como propósito proponer o propiciar conocimientos nuevos, desplaza las habituales significaciones para generar nuevos sentidos.”6
“El ensayo es un ejercicio del lenguaje, un despliegue de la forma y un compromiso con la estética...El ensayo desde su brevedad, desde su atómica dimensión en la red de los discursos, aspira a develar, a romper el automatismo de las prescripciones, a quebrar el hielo de los absolutos, a provocar el asombro.”7
Escritura fragmentaria o de lo fragmentario:
"El texto, y el sujeto que lo escribe, siempre serán algo más que lo que podemos decir de él. La realidad siempre será más rica y completa que cualquier teoría que intente comprenderla. La conciencia de esos límites debería dotar al discurso teórico de una humildad de la que hoy lamentablemente carece" "El deseo requiere una escritura que lo muestre tal como es: en su intermitencia imprevisibilidad, rareza, es decir, a través de esa impronta que nos deja de lo vivo la escritura como fragmento"8
El párrafo anterior llama la atención hacia la imposibilidad de aprehender en un texto toda la realidad, ni siquiera una sola anécdota completa. Un cuento o un poema, es decir un texto, es artificial por cuanto que contiene una selección de hechos, situaciones y cosas que el autor, desde su mirada, considera relevantes para su historia, sin embargo, excluye infinidad de sucesos, cosas, situaciones, personajes que corren paralelos a esa historia pero que no tienen, aparentemente, una relación significativa con ella. De este modo cualquier texto, por muy estructurado y completo que parezca, siempre será una visión fragmentaria de la realidad. Así, existe una propuesta, fundamentalmente de Maurice Blanchot y Roland Barthes, desarrollada después por otros autores, que ponen el acento en una forma de escritura que realce lo fragmentario, el placer del texto que rompa con las formas y estructuras tradicionales, el texto que funcione como una desgarradura, como un mecanismo que sirve para enseñar un pedazo de piel entre dos bordes, para crear una zona erógena. "El fragmento es la única forma literaria que puede dar cuenta a cabalidad del carácter intermitente e imprevisible del deseo, que es nuestra primera instancia de contacto con la realidad. Esa puesta en escena en la que anida el deseo, sólo se logra plenamente a través de la escritura fragmentaria que sabe recoger la experiencia inmediata y transmitírnosla como tal: en su carácter abrupto, repentino, accidentado."9
"Al escribir no se quiere otra cosa que definir la literatura" "La literatura es una pregunta hecha al sentido del mundo y que trágicamente se halla en la imposibilidad de ser respondida" "El ensayo se ha convertido en la forma misma de la duda" "El fragmento es una técnica literaria; más aún, al decir de Barthes, un género retórico. Como tal produce un efecto, el de toda técnica de la literatura: fundar un lenguaje indirecto; pero su particularidad reside en contener el lenguaje mismo, resistirse a decir y nombrar, forzarse a una forma de silencio, para que el sentido pueda dispararse por sí mismo de una manera abierta, con una dirección plural."10
"No escribir; cuán largo es el camino antes de lograrlo. Cuántos esfuerzos para no escribir, para que, escribiendo no se escriba pese a todo" "Lo fragmentario, más que la inestabilidad, promete el desconcierto" "No hay otro silencio que el escrito, corte que hace imposible el detalle" "Guardar silencio, esto es lo que queremos todos, sin saberlo, escribiendo"11
“El drama de todo pensamiento estructurado es el de no permitir la contradicción. Así se cae en lo falso, se miente para resguardar la coherencia. En cambio, si uno hace fragmentos, en el curso de un mismo día puede uno decir una cosa y la contraria. ¿Por qué? Porque surge cada fragmento de una experiencia diferente y esas experiencias sí que son verdaderas: son lo más importante.”12
Géneros periodísticos
Con los géneros periodísticos ocurre aproximadamente lo mismo que con los literarios, cada vez se confunden más y se mezclan para producir textos que además de sorprender o seducir al lector, proporcionen una mayor audiencia, es decir más lectores. Así, los géneros periodísticos se dividen en tres: informativos; de opinión; híbridos.13 Los informativos son noticia, entrevista y reportaje. Los de opinión, artículos y editorial. Los híbridos son crónica y columna.
Noticia o nota informativa:
Es el más objetivo, debe redactarse en forma clara y sencilla, sin opiniones ni adjetivos del redactor y debe responder a las siguientes interrogantes: qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué. Una noticia es una información de interés público. El cuerpo de la noticia se compone de una entrada, un desarrollo y un remate. Se recomienda usar preferentemente el orden lógico de la oración para evitar confusiones o faltas de concordancia.
Entrevista:
La entrevista es una interlocución, una relación humana. Existen entrevistas de declaraciones y de perfil o una mezcla de ambas. En una entrevista el periodista nunca debe olvidar que es un intermediario, un representante del público y no un protagonista, es un espectador, no un actor. Las fases de la entrevista son: la preparación, el encuentro y la redacción. Durante la preparación el periodista recaba toda la información posible sobre el entrevistado y/o sobre los acontecimientos que motivan la entrevista. Durante el encuentro el periodista hace las preguntas que produzcan la información deseada: La redacción debe ser clara, concisa y lo más fiel posible a lo que manifestó el entrevistado.
La crónica:
Se trata de una relación de hechos, detalles o ambientes. Es la narración de un acontecimiento de interés colectivo en el que cronista se permite hacer comentarios, acotaciones y ejercer su estilo personal. Es el género más cercano a la literatura. El cronista pone el acento en cómo sucedieron las cosas. La crónica es la voz más importante del periodismo contemporáneo, es un género muy variado que abarca desde los deportes hasta las corresponsalías de guerra pasando por los eventos sociales.
Reportaje:
Se trata de una investigación, es lo más parecido a la ciencia, sociología, psicología, etc Se investiga un tema de interés social, siguiendo una metodología muy precisa que incluye hipótesis, marco de referencia y da conclusiones.
El artículo de fondo:
Trata de ir más allá de la simple información noticiosa, la encuadra en su contexto y procede a su análisis. En términos generales se trata del género periodístico más parecido al ensayo.
La Columna:
Difiere del artículo de fondo en que éste es monotemático, mientras que la columna es variada, salta sobre diversos temas y lleva implícita la personalidad del autor. Uno de los recursos a que los columnistas deben recurrir es el archivo, y en esto se parecen al reportaje por el aspecto de la investigación.
La reseña:
Se trata de un comentario muy breve que da cuenta de un acontecimiento cultural, sea este una representación teatral, un libro, una exposición de pintura o un festival.
Editorial:
Es igual que un artículo de fondo, sólo que expresa el punto de vista de la casa editorial.
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1.- Silvia Adela Kohan; “Cómo se escribe poesía” Editorial Plaza y Janés, Barcelona 1998.
2.- Ídem
3.- Hernán Lara Zavala; “Contra el ángel” Editorial Vuelta, México 1991
4.- Harold Bloom; “Cómo leer y por qué” Editorial Anagrama, Barcelona 2000
5.- José Luís Martínez “Ensayos de los siglos XIX y XX” Fondo de Cultura Económica, México 1992
6.- Evodio Escalante; “Las metáforas de la crítica” Joaquín Mortiz, México 1998
7.- Véase Alejandro García Ortega, en el libro compilado por Sergio Espinosa Proa; “Conjunciones y disyunciones de la filosofía y la literatura” Editado por la Universidad Autónoma de Zacatecas, México 1997
8.- Armando Pereira; “Graffiti, notas sobre crítica y literatura” Editado por UNAM, México 1989
9.- Ídem,
10.- Maurice Blanchot; “La escritura del desastre” Monte Ávila Editores, Venezuela 1992
11.- Jorge von Ziegler; “Literatura y decepción” Universidad Autónoma Metropolitana, México 1984
12.- E. M. Cioran; “Desgarradura” Editado por Montesinos, Barcelona 1989.
13.- Federico Campbell; “Periodismo escrito” Editorial Ariel, México 1994
24: La utilidad de la lectura
Es indudable que para lograr un mayor dominio del lenguaje y la posibilidad de escribir bien, se requiere de la instalación de un hábito firme de lectura. Leer significa adquirir y ejercer la destreza para descifrar conjuntos de signos, para decodificar las señales, signos y símbolos que se despliegan a nuestro derredor y que nos proporcionan información. Operar sobre la realidad y conocerla sin la utilización de un lenguaje sería poco menos que imposible, viviríamos en un caos, incapaces para entender y distinguir las regularidades, las sucesiones, las causas, los efectos, las propiedades, las características. Estaríamos imposibilitados para manejar la enorme cantidad de datos que nos llegan a través de los sentidos. El lenguaje, o mejor, los distintos lenguajes que utilizamos, son herramientas que nos permiten establecer una mejor relación, más eficaz y eficiente, con la naturaleza, con nuestros semejantes y con nosotros mismos. A partir del lenguaje se crea una visión, una representación del mundo, una cultura que da sentido al acontecer. De este modo, la lectura implica una capacidad para detectar sentidos y significados, para descubrir y develar lo que está oculto, lo que todavía no se ve pero es susceptible de traerse ante nuestra razón y nuestros ojos. Así, leer es un acto casi mágico, nos da la posibilidad de penetrar en lo desconocido mediante la develación, mediante el hecho de hallar el significado del significado del significado, mediante el recurso de dar una voz al silencio. Cada nueva verdad, cada descubrimiento filosófico o científico no es más que el resultado de una nueva manera de leer, el hallazgo de un significado que permanecía escondido. El oráculo, el adivino, el crítico, están ligados por cuanto la base de su oficio es la lectura, su capacidad para detectar sentidos. Comúnmente pensamos que leer es una forma de relación que sostenemos con el texto escrito, con los impresos y los libros. Sin embargo, la lectura es una acción que llega más allá, transforma la realidad en texto y supone el dominio de la mayor cantidad de lenguajes posible. Así, ver una danza, una pintura o un atardecer, escuchar música o el rumor del follaje, pueden traducirse en actos de lectura de los que extraemos significados y sentidos. Para leer bien debemos conocer la convencionalidad del signo y su gramática, su significación más obvia: la denotación. Pero también es necesario alcanzar otros niveles, desarrollar la capacidad para distinguir significados ocultos: la connotación. Un buen lector podrá descubrir otros universos, formas diferentes de organizar el texto y por lo tanto la realidad. Por eso la historia señala como imprescindibles a los que pueden leer la concha de la tortuga, las entrañas del cerdo, la posición de las estrellas, los asientos del café, los que son capaces de traducir los signos que arrojan un poco de luz hacia la sombra. En el caso de la escritura, o de quien pretende utilizar el recurso de la palabra escrita, la lectura obligada es la del texto escrito, sólo así se alcanzará la pericia necesaria para construir textos eficaces, bellos, esclarecedores. Existen muchos métodos para ejercitar la lectura, para mejorar la comprensión y aumentar la velocidad. Cualquier manual de lectura y redacción nos ofrece pistas, pasos, estrategias que pueden hacer más provechosa la lectura, cualquiera es bueno, cada lector acaba por construir su propio método. Lo que me parece un denominador común a todos los sistemas es el de leer con propósito, plantearse una serie de interrogantes en cuanto a forma, estilo y contenido, y después, tratar de hallar las respuestas en el texto. Es indudable que la lectura requiere de un método para que pueda ser provechosa y enriquecer nuestra visión del mundo. Sin embargo, no existe un método único que pueda recomendarse como ideal, cada lector deberá construir su propio método de acuerdo con sus hábitos, velocidad, interés y objetivos. Lo que se puede hacer es proporcionar algunas orientaciones, actos que pueden realizarse frente al libro, o el texto, para delinear un método posible. Primero deberemos establecer el tipo de lectura, si es recreativa, de información, interpretativa o de comprensión. Después, muy importante, se fija el propósito de la lectura, precisar una o varias preguntas cuya respuesta pretendemos encontrar en el texto. Finalmente, nos aproximaremos al escrito mediante una serie de pasos que nos facilitan la lectura. Se deben reconocer y registrar: a) el nombre del autor y si es posible buscar una biografía mínima que nos de idea de su formación y sus fuentes; b) título; c)fecha de publicación; d) editorial; e) índice; f) leer el primer párrafo completo, la primera oración de cada uno de los párrafos intermedios y el último párrafo completo. Hecho esto se tiene una idea general del texto y puede iniciarse una lectura más ordenada y minuciosa para cumplir con el propósito planteado.
25: El análisis del texto
El análisis de los textos pretende conocer por lo menos dos aspectos fundamentales: la forma y el fondo, entender la obra, penetrar en sus sentidos, poder explicar su importancia y su posición en el contexto y la intertextualidad, finalmente asimilarla para cambiar la perspectiva personal y ensanchar la conciencia.
Pasos para el análisis de textos: 1.- Lectura. 2.- Resumen y reflexión sobre la impresión general. 3.- Re-lectura. 4.- Análisis de la forma (fonética, ortografía, gramática) 5.- Análisis del fondo a; explicación del sentido o los sentidos (denotación y connotación) b; propuesta (estética, histórica, social, psicológica, etc.).
El acto crítico consiste primordialmente en la comparación de dos sistemas: el del texto y el del lector. Todo acto crítico tiene como objetivo: 1.- Comprender la obra, es decir, saber de qué se trata 2.- Determinar su estructura, saber cómo está construida 3.- Valorar, saber por qué nos produce un efecto estético, emotivo, etc.
A últimas fechas ha cobrado importancia la crítica hermenéutica que procede de la teoría de la recepción. En ella debe hacerse primero un análisis estructural (forma), después mediante el juego de la comprensión y la explicación se plantean conjeturas o preguntas al texto para llegar a una interpretación. Acto seguido se reflexiona sobre la interpretación para validarla y finalmente se asume la propia reflexión para asimilarla, es decir, apropiarse de la interpretación para producir un cambio en el propio horizonte y expandir la conciencia.
Según Harold Bloom,1 los escritores logran su ingreso al canon por la fuerza estética que se compone de: 1: dominio del lenguaje metafórico 2: originalidad 3: poder cognitivo 4: sabiduría 5: exuberancia en la dicción.
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1.- Harold Bloom; “El canon occidental” Editorial Anagrama, Barcelona 1997
26: Oralidad y cambio
Es en el campo de la oralidad en el que más se modifican las lenguas. Las hablas imprimen una dinámica en el lenguaje que lo hace sumamente susceptible a los cambios que provienen de los usuarios de la lengua. El uso de las palabras, la sintaxis y los significados denotativos son alterados durante los procesos de comunicación e interacción, de tal manera que las distintas jergas adoptan significados y estructuras de acuerdo con sus necesidades, expectativas y cultura.
El código oral cuenta con recursos diferentes que se adicionan a la gramática, como el tono de voz, los ademanes y los gestos, las posturas corporales, ritmo, juegos de palabras y otros que enriquecen las posibilidades de comunicación de los hablantes. Así, las reglas de la comunicación oral difieren de las de la comunicación escrita en muchos sentidos, y lo más importante, dotan al lenguaje de una viveza y capacidad de transformación que resulta difícil lograr en el texto escrito.
En el ámbito de la comunicación oral cuentan los silencios, los sonidos y los gestos. Los sentidos se agotan muy rápido y son relevados por sentidos nuevos. A veces resulta suficiente una generación para cambiar el sentido de un vocablo. Los estudios del discurso que se orienten hacia el discurso oral deben tener en cuenta esta movilidad del lenguaje, pues es en la oralidad donde las lenguas sufren las mayores presiones en el sentido del cambio.
Las hablas difieren notablemente por razones de edad, sexo, nivel socioeconómico, región geográfica y otras. El habla está más ligada que la escritura con las costumbres y los hábitos, con la cultura viva que se constituye en el crisol donde se fraguan los sentidos. La escritura es más estable, sujeta por la gramática ofrece mayor resistencia al cambio y la renovación.
27: Los estudios del discurso
Los estudiosos del discurso indagan sobre una gran cantidad de formas de utilización del lenguaje para producir discurso. Recordemos que el lenguaje se constituye con los signos, las reglas que dan origen al discurso cuando enlazamos u ordenamos las palabras en un conjunto de oraciones significantes. Los estudios del discurso se dirigen hacia cualquiera de las tres vertientes: como un lenguaje, como un hecho de comunicación, como un fenómeno social. Así, quienes estudian el discurso pueden orientar sus investigaciones hacia uno de los aspectos fundamentales del discurso. Mencionaremos algunos ejemplos: en cuanto lenguaje los estudios son más bien formales y tienen una gran influencia de las corrientes formalistas, estructuralistas y la semiótica. En cuanto actos comunicativos analizan las relaciones entre los emisores, los receptores y los medios. Por lo que se refiere al discurso como hecho social estudian los distintos discursos; femenino, étnico, científico, literario etc. Así tenemos investigaciones del discurso que apuntan hacia la narrativa, la gramática, los estilos, la argumentación, los géneros, la semiótica, la cognición.1 También estudios que se dirigen a la pragmática, el análisis de la conversación, el discurso institucional, el Género o el feminismo en el discurso, el discurso político, el cultural etc.2 Existen gran cantidad de revistas y libros que se dedican a reportar las diferentes investigaciones y análisis del discurso tanto monográficas como de temas variados.3
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1.- Teun A. van Dijk compilador; “El discurso como estructura y proceso” Editorial Gedisa, Barcelona 2000
2.- Teun A. van Dijk; “El discurso como interacción social” Editorial Gedisa, Barcelona 2000
3.- Véase la “Revista iberoamericana de discurso y sociedad” dirigida por: María Laura Pardo; Editorial Gedisa, México 2001
28: Talleres literarios
La cotidianidad marca rumbos, encuentros, olvidos. El trazo de la ciudad: los parques, las iglesias, las calles, las cantinas, los billares, favorece la formación de grupos que por sus intereses y expectativas comparten un tiempo y un espacio. No podría ser de otro modo en el caso de los grupos literarios, quienes dedican todo o parte de su tiempo a jugar con las palabras, a construir historias y representaciones, empiezan por buscar lectores entre sus familiares y amigos, después las exigencias de la escritura se tornan complejas, difíciles, se busca entonces a otros escritores, personas afines que comparten la misma necesidad, el mismo compromiso, el mismo gusto, semejantes en cuanto a las formas de construir y reconstruir la realidad. Los talleres literarios cumplen la función de ofrecerse como lugares de hallazgo, como puntos de reunión en donde se producen hipótesis y alternativas, ficciones. Un taller literario es en primer término un lugar de gozo, un tiempo útil para despojar a la literatura de su solemnidad, para transformarla en chiste, en comentario, en ejercicio lúdico de reconstrucción del mundo, su cultura, sus ideologías. En segundo lugar es un espacio para tomarse en serio el relajo y aprender sobre el oficio, convertir el lenguaje en herramienta, revisar las distintas concepciones de lo bello, las diversas definiciones del arte. El taller literario es un fin en sí mismo, cuando se le toma como medio se destruye, me refiero a cuando se le ve, al taller, como un instrumento para alcanzar la fama, ni siquiera sirve para hacerse escritor o poeta si no se cumplen otras condiciones.
Repito, y no me cansaría de hacerlo, que la eficacia en el manejo del lenguaje está estrechamente ligada con el pensamiento, con la facultad de razonar y el aumento de la competencia como lector, no sólo del texto escrito sino de cualquier objeto, hecho o fenómeno que sea significante o significativo. Saber hablar y escribir bien es casi un sinónimo de razonar y pensar bien, por lo que conocer y utilizar correctamente el lenguaje no es sólo un asunto de adorno cultural o erudición sino un instrumento necesario para participar con éxito en la producción social de sentido y, por lo mismo, para organizar nuestra vida y la de nuestra comunidad de la manera más adecuada y sana posible.
29: Ejercicios.
Los ejercicios que normalmente solicitan los manuales de redacción consisten en preguntas de opción múltiple, frases a completar, redacción de instrucciones, búsqueda de significados denotativos, substitución de palabras incorrectas y otros. Yo quisiera evitar, por usted y por mí, la elaboración de largos cuestionarios y, en su defecto, sugerir algunas actividades que le pueden ser de utilidad durante su aprendizaje. Si practica con disciplina lo sugerido seguramente notará con rapidez el aumento de su capacidad y eficiencia en el uso del lenguaje escrito.
1: Tome, por lo menos una vez a la semana, un artículo de revista o periódico, léalo cuidadosamente y: primero, subraye todas las palabras cuyo sentido denotativo no conozca o no tenga preciso; busque las palabras en el diccionario para conocer su significado. Después, subraye las palabras que, a su entender, contengan errores ortográficos; busque las palabras en el diccionario para comprobar si están escritas correctamente. Por último, subraye las frases que le parezcan oscuras o mal redactadas; consulte una gramática española para detectar el error que puede ser: por alterar el orden lógico de la oración; por utilizar inadecuadamente las figuras retóricas; por mal usar los gerundios o las preposiciones; por sobre adjetivación; por falta de concordancia entre los adjetivos y lo que califican o en los tiempos verbales, etc.
2: Redacte usted un texto, de la naturaleza que deseé, un poema, cuento, carta personal, comercial o artículo, con una extensión no mayor de dos cuartillas, y después realice las siguientes actividades:
a) páselo a máquina o a procesador de palabras.
b) Léalo en voz alta. Esto le permitirá detectar problemas de puntuación y ritmo, la dificultad de la lectura generalmente obedece a falta de claridad en el texto, repeticiones innecesarias, rimas internas y uso repetitivo de una palabra, etc.
c) Corrija el texto usando un marcador de tinta roja para señalar las faltas.
d) Escriba el texto de nuevo a máquina o pase sus correcciones al procesador. Nota: es importante que conserve tanto el texto original, corregido en rojo, como el correcto, impresos, para posteriores revisiones.
e) Solicite a un amigo, o maestro, que corrija su texto indicando la razón de sus correcciones. Compare los tres textos, el original, el corregido por usted y el que corrigió su amigo o maestro.
3: Si le es posible reúnase con amigos y constituyan un Taller de redacción, cuya mecánica será la siguiente: todos tendrán la obligación de redactar un texto de un máximo de dos cuartillas. Uno de los miembros leerá su texto en voz alta frente a los demás que deberán criticarlo y corregirlo, sin que el autor del texto tenga derecho a réplica: lo escrito, escrito está, y un texto debe ser explícito por sí mismo sin requerir aclaraciones.
4: Lea periódicos y revistas y detecte los errores, después recórtelos y péguelos en una hoja blanca, deberá escribir abajo del recorte un comentario que señale la naturaleza de la falla. Este ejercicio, además de útil, será divertido.
Apéndice I
La versificación en español
I. La silabificación
La medida o metro del verso depende del número de sílabas métricas que tiene. Para contar las sílabas métricas hay que aplicar principios especiales, tales como el acento final y las licencias poéticas.
A. La base de la versificación española es la sílaba.
1. Una sílaba en español consiste de una vocal (a, e, i, o, u, y) o de un diptongo o
triptongo y las consonantes que se agrupan alrededor de ella.
2. El diptongo y el triptongo
a. El diptongo es una combinación en una sílaba de una vocal débil, i ó u, con otra vocal o fuerte --a, e, o--o débil. El triptongo es una combinación en una sílaba de tres vocales:
Ej: ia en estudia, ai en aire, ue en puedo
iái en veíais, vivíais
Excepción: Si la vocal débil está acentuada cuando está precedida o seguida por otra vocal, no se forma un diptongo, y cada vocal pertenece a una sílaba diferente.
Ej: frío -- frí o día -- dí a veía -- ve í a
b. Si es posible la sílaba termina con una vocal y comienza con una consonante.
Ej: casa -- ca sa florido -- flo ri do
3. Generalmente cuando se juntan dos consonantes, son divididas; la primera pertenece a la sílaba anterior y la segunda a la siguiente.
Ej. ascua -- as cua voluntad -- vo lun tad perfume .. per fu me
Excepción: Las siguientes combinaciones de sílabas forman grupos que no pueden dividirse:
una combinación de f, p, b, t, d, g, c (k, qu) con r
una combinación de f, p, b, g, c (k, qu) con l
Ej: hablar -- ha blar cuatro -- cua tro febrero -- fe bre ro
ofrece -- o fre ce blancura -- blan cura grabado -- gra ba do
B. Acento final
A partir del último acento del verso, una sílaba y sólo una debe contarse.
Si la palabra final es aguda (que recibe el acento en la última sílaba, como “domar” o “albornoz” o “sofá”), al contar las sílabas se añade una.
Cuando la palabra es esdrújula (que recibe el acento en la antepenúltima sílaba, como “libélula” o “círculo”), se descuenta una sílaba.
Ej: en/ nues/tra/ no/che a/nun/cia/ cier/to al/bor 10 + 1 = 11 sílabas
co/mo/ la/ ci/ma al/tí/si/ma,/ de/ no/che, = 11 sílabas
flo/re/ce/rán/ las/ bar/bas/ a/pos/tó/li/cas 12 - 1 = 11 sílabas
C. Licencias poéticas
sinalefa: unión de las vocales finales e iniciales de dos o más palabras consecutivas en una sola sílaba métrica. (No se trata de una licencia o ruptura de las reglas normales de la pronunciación española; es la norma prosódica de la lengua.)
Cuan/do/ me/ lo/ con/ta/ron/ sen/tí el/ frí/o = 11
De u/na/ ho/ja/ de a/ce/ro en/ las /en/tra/ñas = 11
(Bécquer)
sinéresis: unión de vocales en el interior de una palabra, vocales que de ordinario no formarían diptongo, como “caos” (que en vez de dividirse en dos sílabas forma sólo una en virtud de la sinéresis). Otro ejemplo: a/é/re/o podría dividirse aé/re/o según las necesidades del poeta.
hiato: el opuesto de la sinalefa, mucho menos frecuente. Consiste en la separación de las vocales finales e iniciales de dos palabras consecutivas. Casi siempre ocurre en la última sílaba acentuada del verso. Por ejemplo:
el/al/ba/de//o/ro = 6 sílabas
diéresis: ocurre cuando se rompe un diptongo; el procedimiento se marca claramente por medio de un signo especial de puntuación, llamado diéresis o crema (¨) , que se coloca sobre la vocal débil o sobre la segunda vocal cuando ambas son débiles. Por ejemplo:
do/man/do el/ re/bel/de,/ mez/qui/no i/dï/o/ma = 12 sílabas
II. Rima
A. Versos rimados: los que muestran igualdad o semejanza de las terminaciones de las palabras finales de dos o más versos, a partir de la vocal acentuada.
1. rima consonante o perfecta: todos los sonidos (de las consonantes tanto como de las vocales) son idénticos:
¿vivir el sueño no es matar la vida?
¿ a qué al poner en ello tanto empeño
aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-- cielo desierto-- del eterno dueño? (Unamumo)
2. rima asonante o imperfecta: sólo coinciden la vocal acentuada y la terminal:
Tras de las persianas
Verdes, el verdor
De aquella enramada
Toda tornasol (Jorge Guillén)
3. versos sin rima se llaman versos blancos o sueltos.
III. La estrofa.
Es una agrupación compuesta del mismo número de versos. Por ejemplo:
A. El terceto: tres versos, de arte menor o de arte mayor, rimados o no
B. El cuarteto: cuatro versos de arte mayor con rima asonante o consonante.
C. La décima: diez versos
D. El soneto: catorce versos dispuestos en dos cuartetos y dos tercetos.
IV. Otros términos útiles
encabalgamiento: dos o más versos están encabalgados cuando no hay pausa entre los dos. De ese modo el pensamiento se trasmite de uno a otro ininterrumpidamente, o casi. Sin embargo, no se puede evitar cierta pausa entre los versos, lo cual contribuye a la aplicación del significado del primer verso, que existe como una entidad (tipográfica y en significado durante los milisegundos que tardamos en leer el próximo verso) y como parte de otra unidad.
Ej. Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire. (García Lorca)
poesía de arte menor: los poemas cuyos versos son de ocho o menos sílabas.
poesía de arte mayor: los poemas cuyos versos son de nueve o más sílabas.
poesía de tipo tradicional: poesía que se caracteriza por versos asonantados de arte menor, por paralelismos y repeticiones frecuentes, y por un tono elíptico y una esencia dramática.
romance (m.): combinación de variable número de versos octosilábicos, con rima asonante en los versos pares. Tradicionalmente, cuenta un fragmento de una historia y es algo misterioso, porque no se divulga ni el origen ni el desenlace de la situación.
aliteración: repetición de un mismo sonido, vocal o consonante, a lo largo de un enunciado.
anáfora: repetición de una misma palabra al comienzo de un verso.
hipérbaton (m.): alteración del orden lógico de las palabras o de las frases para conseguir un plus de significado:
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo. (Miguel Hernández)
metonimia: tropo que responde a la fórmula pars pro parte (una parte en lugar de otra parte). Consiste en designar una cosa con el nombre de otra que tiene con la designada una relación de: causa a efecto (vive de su trabajo, en vez del dinero que gana con su trabajo); continente a contenido (tomaron unas copas); lugar de procedencia a cosa que de allí procede (el champán, el jerez); signo o cosa significada: traicionó su bandera.
onomatopeya: imitación, mediante el lenguaje, de sonidos reales. Así sugirió San Juan de la Cruz el silbido del viento, en este verso onomatopéyico: “el silbo de los aires amorosos.” Hay palabras onomatopéyicas: borbotón, rasgar, crujir, bombardear, etc.
prosopopeya: figura que consiste en atribuir a los seres no racionales (animados o inanimados) cualidades humanas: “Estrellas hay que saben mi cuidado / y que se han regalado con mi pena”.
sinécdoque (f.): tropo que responde a la fórmula lógica pars pro toto (la parte por el todo), o totum pro parte (el todo por la parte). Así, hay sinécdoque cuando se emplea una palabra que designa el género para significar la especie, o viceversa: los mortales = “los seres humanos”; cuando la palabra que alude al todo pasa a designar la parte, o viceversa: diez cabezas = “diez reses”; la ciudad se ha amotinado = “los habitantes de la ciudad se han amotinado”; el español es sobrio = “los españoles son sobrios”.
Apéndice II
Ejemplos de redacciones defectuosas aparecidas en distintos diarios
Pulso del 6 de mayo de 2005
“...el desafuero no ha muerto. Ahora es motivo de chuleo por parte de los priístas, grandes perdedores del patraseo presidencial...”
El neologismo patraseo, que significa ir hacia atrás, retroceder, es inaceptable. El sufijo
-eo forma sustantivos derivados de verbos como coqueteo, paseo. Cuando se usa en adjetivos, casi todos de origen latino, suele significar perteneciente o relativo a, como lácteo, arbóreo, marmóreo. En este caso atrás no es adjetivo, es adverbio.
Nota. Chuleo, según el DRAE, remedo en tono de burla que se hace de alguien.
San Luís Hoy del 6 de mayo de 2005
“Ramón lesionó con el cuchillo en dos ocasiones a su suegro en el abdomen, cayendo éste al piso desangrándose, perdiendo la vida minutos apenas unos instantes después. Fue entonces que la hija del occiso pidió ayuda vía telefónica, arribando al sitio elementos de la policía ministerial.”
Texto confuso por la presencia de cuatro gerundios.
La frase subrayada está incompleta.
Finalmente, si ya estaban arribando al sitio, ¿para qué pidió ayuda por teléfono?
San Luís Hoy del 6 de mayo de 2005.
“Ya por la mañana y con las características del presunto, agentes de la policía rural montaron guardias en los caminos vecinales, logrando el aseguramiento alrededor de las 06:00 horas, cuando el presunto a bordo de una bicicleta se desplazaba por un despoblado, procediendo a su detención.”
El gerundio logrando, no concuerda con el verbo montar, se realizan en momentos diferentes.
La frase subrayada es un disparate, parece que el presunto, montado en bicicleta, se detuvo a sí mismo.
San Luís Hoy del 9 de mayo de 2005.
“...comentó que el brote de perros callejeros en la zona urbana se origina en los tiraderos clandestinos.”
Falla de lógica, los perros no brotan, no son plantas, los perros proliferan en, infestan o pueblan los tiraderos. Además ¿Cómo distingue un perro un tiradero clandestino del que no lo es?
Pulso del 9 de mayo de 2005.
“Colisionan autos al no obedecer el semáforo”
“...y llegó a dicho cruce donde el semáforo según versiones de su conductor estaba en amarillo.” “Por la calle de granate transitaba entonces un Volkswagen Atlantic, modelo 1984, color café, con placas de circulación UYA 7195 que era conducido con dirección al nororiente con aliento alcohólico por José Luís Rocha Reyna...” “Posteriormente al impacto el Chevrolet azul continuó errático hacia el lado izquierdo...”
El vocablo al es la contracción de la preposición a y el artículo el, la preposición no es correcta, debe decir: por no respetar el semáforo. Sin embargo, la contracción al suele usarse junto a un verbo en infinitivo para indicar simultaneidad, en ese caso la oración es correcta, pero siempre será mejor usar la preposición por.
Alteración del orden lógico que hace parecer al coche con aliento alcohólico.
El adverbio posteriormente, no es correcto, es mucho mejor iniciar: “después del impacto...”
La puntuación es incorrecta.
San Luís Hoy del 10 de mayo de 2005.
“...una madre fallece en el lugar de los hechos al incendiarse la camioneta en la que viajaba. El accidente ocurrió al filo de las 17:40 horas...”
El vocablo al es correcto porque acompaña un verbo en infinitivo e indica simultaneidad; sin embargo, es mejor decir: una madre falleció, en el lugar de los hechos, porque se incendió la camioneta en que viajaba.
San Luís Hoy del 10 de mayo de 2005.
“Según cuentan los testigos, Aurelio Hernández al ver que no podía con sus atacantes emprendió la huida y se subió a su camioneta Dodge color rojo cabina y media modelo 97 con placas del extranjero, al llegar a su unidad sin miramientos se echó de reversa donde estaban sus agresores y ahí en la calle los arrolló con tal fuerza que salieron disparados por los aires, matándolos al instante.
Puntuación incorrecta, no separa los diferentes elementos de la oración.
¿Llegó a su unidad sin miramientos? ¿Quién no tenía miramientos, el chofer o la unidad?
El gerundio matándolos confunde: ¿Primero los mató y luego los disparó? o ¿Primero los disparó y luego los mató?
San Luís Hoy del 10 de mayo de 2005.
“El reporte del robo del automóvil Volkswagen Jetta modelo 1990 con placas de circulación UZL-1443, se recibió en el servicio de emergencia 066, mismo que se encontraba a cargo del estudiante Octavio Terrazas Cárdenas, de 18 años de edad, quien vive en la calle de Cordillera del Chopo número 163 en la colonia lomas Tercera Sección.”
El escritor quiere decir que “en el servicio de emergencias se recibió un reporte de robo del automóvil que estaba a cargo de Octavio” Sin embargo, lo que dijo en realidad es que el servicio de emergencias estaba a cargo del estudiante.
Puntuación incorrecta.
Pulso del 12 de mayo de 2005.
“Dicho percance ocurrió alrededor de las 23:50 horas de ayer, cuando un automóvil Ford Topaz, color rojo, con placas de circulación 949 NTP del Distrito Federal transitaba con dirección de norte a sur manejando con aliento alcohólico sobre el carril correspondiente a su circulación del ramal procedente de la carretera ’57 y conducente al Periférico Oriente, en curva abierta a la izquierda.”
Puntuación. Se trata de un texto desordenado que hace pensar en que el Ford Topaz, color rojo, con placas de circulación 949 NTP, del Distrito Federal, manejaba con aliento alcohólico.
San Luís Hoy del 9 de junio de 2005.
“Recibe joven golpiza por pedir cerveza”
Primero es el sujeto, después el verbo y luego el complemento: Joven recibe golpiza, por pedir cerveza. Como está redactado, el sujeto: joven, puede confundirse con adjetivo y hacer pensar que alguien, sujeto no especificado, recibe una golpiza joven, cuando pudo recibir una golpiza madura, o vieja.
San Luís Hoy del 13 de junio de 2005.
“Ayuntamiento no tiene facultades para detener changarrización”
Changarro, según el DRAE, 1.- es un cencerro. 2.- En México tendejón. Es un sustantivo masculino, no un verbo. Sin embargo, el sufijo -ción forma sustantivos verbales que expresan acción y efecto, por lo tanto, changarrización es incorrecto. Debió decirse: Ayuntamiento no tiene facultades para detener la instalación de changarros.
XEW. Noticiero local del 14 de junio de 2005
Efemérides: “un día 14 de junio de 1858, nació el poeta potosino Manuel José Othón”
El artículo indeterminado es incorrecto porque la fecha es precisa, el año de 1858 no tuvo varios 14 de junio, sólo uno. Debe decir: “Un 14 de junio nació el poeta.” o “El 14 de junio de 1858 nació el poeta.”
La Jornada de San Luís 20 de junio de 2005
(columna, colaboración)
“Si bien es cierto que las definiciones nacionales acaparan hoy por hoy la atención del electorado, los afiliados partidistas y los más diversos analistas y actores políticos, no se deben desestimar los procesos que a nivel local experimentan las fuerzas políticas, sobre todo ahora que los gobernadores han logrado un peso mayor en las decisiones de todo tipo, aunque de manera muy importante en materia de elección de sucesores y consecuentemente en la nominación de otros representantes.”
El párrafo trascrito está confuso y es excesivamente largo, tal vez pudiera escribirse así:
“Si bien es cierto que los militantes, analistas y actores políticos están atentos a la política nacional, no deben desestimar los procesos que, en el ámbito local, experimentan las fuerzas políticas, sobre todo ahora que los gobiernos locales han cobrado mayor importancia y autonomía en la toma de decisiones.”
La fórmula hoy por hoy, según María Moliner, es la manera de referirse al tiempo presente cuando se quiere indicar la posibilidad de que más adelante las cosas ocurran de distinta manera. Últimamente se utiliza como un recurso estilístico; pero resulta pedante y ya gastado.
El término “a nivel local” es erróneo, el vocablo nivel se refiere a la altura a que llega la superficie de un líquido, o medida de una cantidad con referencia a una escala determinada. Aquí debe decirse: en el ámbito local, nacional, regional, etc.
Pulso del 21 de junio de 2005
(Editorial)
“Todo parece indicar que la ‘avalancha amarilla’ de los países asiáticos principalmente China continúa causando efectos negativos en la economía de nuestro país ya que la medición que lleva trimestre a trimestre el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) señala claramente que entre los meses de octubre y diciembre del año 2004 15 de las 49 ramas que conforman la Industria Manufacturera registraron una caída en su producción con respecto a sus tres meses anteriores y durante los tres primeros meses (Enero a Marzo) de este año repitió el mismo fenómeno más otras 8 ramas productivas, es decir que el día de hoy 23 de las 49 ramas industriales de manufactura ó transformación van a la baja siendo las principales el azúcar...”
El texto, copiado literalmente, no contiene una sola coma, aparece hasta después de la palabra: productivas, por lo que resulta muy difícil de leer. Contiene además otros errores como el acento en la o conjuntiva, en la redacción de números en vez de letras, etc.
Pulso del 22 de junio de 2005
(editorial)
“El hombrecillo se transformaba en medida que era entrevistado, su horripilante rostro adquiría cara de dureza, sus dientes empalmados y manchados por el tabaco se transformaban en filosos cuchillos”
La preposición en, es incorrecta, debe usarse la preposición a.
Con esta puntuación, dice que sus dientes se empalmaron y mancharon con el tabaco, la mancha está bien, pero no se empalman por fumar.
Pulso del 22 de junio de 2005
(Editorial)
“Los que se encargaron de procurar la ley lo hicieron a base de trampas, de mentiras, tratando de engañar a los mexicanos al tener de cómplice a una vidente de quinta, sobornando, acomodando todo a su criterio y conveniencia. Por otro lado el hermano más influyente de Carlos Salinas de Gortari, trató de defenderse ocultando pruebas, desapareciendo testigos, robando documentos (a la ex-novia María Bernal, le fue robado el original del libro que publicó), utilizando documentos falsos, etc.”
En catorce renglones, de la columna en el periódico, se utilizaron siete gerundios.
A base de, es incorrecto, debe decir: con base en.
Apéndice III
Glosario de términos de gramática y retórica
Ablativo Caso de la declinación que expresa relación o procedencia, situación, modo, tiempo, instrumento, etc. En español se indica con una de las preposiciones: con, de, desde, en, por, sin, sobre. El ablativo absoluto es una expresión elíptica sin conexión gramatical con el resto de la frase de la cual depende el sentido.
Acento Relieve que se da a una sílaba en la pronunciación, distinguiéndola de las demás por una mayor intensidad o por un tono más alto. Tilde que se usa para indicar la mayor fuerza de la sílaba cuya vocal la lleva.
Acento ortográfico, rayita oblicua que baja de derecha a izquierda y que se coloca en las palabras que lo llevan según las reglas de la gramática si las palabras son agudas, graves o esdrújulas.
Acento prosódico, es un mayor relieve en la pronunciación de la sílaba.
Acento diacrítico: es el que se usa para distinguir la función gramatical de una palabra, p. Ej. mas (conjunción) y más (adverbio de cantidad) o este (demostrativo) y éste (pronombre) aún (cuando significa todavía) aun (cuando significa incluso) cómo (manera o modo) como (comparación)
Acento enfático: es el que llevan las palabras cuando van entre interrogaciones o admiraciones.
Acrónimo Conjunto de siglas o letras iniciales con que se abrevian las palabras, p. Ej. UNAM, IMSS. También es un vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras.
Acróstico Composición o poema cuyas letras iniciales o finales forman una palabra o frase.
Acusativo Caso de la declinación que indica el complemento directo. En castellano cuando se trata de personas lleva la preposición a
Adjetivo Es una parte de la oración o del discurso que expresa cualidad o accidente, que califica o determina al sustantivo. Existen dos tipos de adjetivo siguientes:
Calificativo, palabra que acompaña al sustantivo para expresar alguna cualidad de la persona o cosa nombrada.
Determinativo: el que delimita de algún modo el alcance del nombre. Los determinativos pueden ser:
Comparativo: el que denota comparación, ej. menor, mayor.
De relación: el que especifica el ámbito o el dominio que corresponde a una persona o cosa, ej. literario.
Abundancial: que designa idea de abundancia, ej. pedregoso.
Gentilicio: el que denota procedencia geográfica de las personas.
Numeral: el que significa número, ej. dos, segundo, medio.
Ordinal: el numeral que expresa la idea de orden, ej. primero, segundo quinto.
Posesivo: el que indica posesión, propiedad o pertenencia..
Superlativo: el que denota el grado de cualidad con que se expresa.
Adverbio Parte del discurso, palabra invariable cuya función consiste en complementar la significación del verbo, de un adjetivo, de otro adverbio, y de ciertas secuencias.
Hay adverbios:
De lugar: aquí, adelante, lejos, delante, cerca, fuera.
De tiempo: hoy, mientras, nunca
De modo: bien, despacio, fácilmente
De cantidad o grado: bastante, mucho, muy.
De orden: primeramente.
Aféresis Figura de dicción que consiste en suprimir letras al principio de las palabras. Se usa como licencia poética para reducir el número de sílabas de una palabra, ej. Ora por ahora.
Afijos Son partículas invariables que se colocan generalmente al principio o al final de las palabras para modificar su significado. Se clasifican en :
Sufijos, se colocan al final de la palabra como dad, eza, ismo, aje, ura.
Prefijos, se colocan en la parte anterior de la palabra, ej. sobre, hiper, hipo, sub, contra.
Alegoría Figura que consiste en hacer patentes en el discurso, por medio de varias metáforas consecutivas, un sentido recto y otro figurado, ambos completos, a fin de dar a entender una cosa expresando otra diferente. La alegoría también es conocida como metáfora continuada.
Aliteración Repetición notoria del mismo o de los mismos fonemas, sobre todo consonánticos, en una misma frase. Figura que consiste en la repetición de uno o más sonidos en una misma frase.
Alusión Figura que consiste en expresar una idea con la finalidad de que el lector entienda otra. Aludir es igual a insinuar algo.
Anáfora Se da cuando la palabra deíctica va detrás del elemento lingüístico a que hace referencia: vi. a mi madre y le di un abrazo (le, es una forma anafórica)
En retórica repetición de palabras. En lingüística tipos de deixis que desempeñan ciertas palabras para recoger el significado de una parte del discurso ya emitido: p. ej., lo, en “dijo que había estado pero no me lo creí”
Anagrama Es la palabra que resulta de la repetición de las letras de otra, p. Ej. amor, roma. Símbolo o emblema principalmente constituido por letras.
Analectas Colección de trozos literarios en prosa o en verso
Anfibología Es un doble sentido. Manera de hablar o escribir que puede dar lugar a muchas interpretaciones: p. Ej. me entregaron a mis enemigos: ¿yo fui entregado a mis enemigos o ellos a mí? La anfibología consiste en presentar una información confusa por combinar las palabras de manera descuidada y torpe.
Apócope Gramática, supresión de algún sonido al fin de un vocablo, ej. san por santo, auto por automóvil.
Apodíctico Incondicionalmente cierto. Necesariamente válido.
Apóstrofe Invocación o alocución breve y patética dirigida a alguien o algo que, a veces, sólo está presente en la imaginación del que habla. Figura retórica que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona, a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o cosas inanimadas, o en dirigírselo a sí mismo en iguales términos.
Apóstrofo Signo ortográfico ( ‘ ) que se coloca en lugar de una vocal elidida.
Arcaísmo Es la utilización de términos que han dejado de ser de uso común y que tienen un cierto sabor de cliché como: estro, arrebol, sortilegio. Las frases hechas, son fórmulas que ya se han utilizado mucho en los discursos y la literatura y que han perdido su efectividad para lograr la sorpresa o la revelación, debe hacerse notar que los medios modernos de impresión y difusión del discurso desgastan muy rápidamente el lenguaje, de tal manera que aún oraciones y giros contemporáneos se convierten con prontitud en frases hechas.
Argumento Razonamiento que se emplea para demostrar una proposición. Asunto o materia de una obra. Dar un argumento significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión. Es necesario cuidar de que nuestros argumentos no contengan falacias o contradicciones, la más común es la generalización.
Artículo Es una de las partes del discurso. Clase de palabras de carácter átono que indica si lo designado por el sustantivo o elemento sustantivado es o no consabido.
Artículo definido: el que sirve para limitar la extensión del nombre, en singular el, la y lo y en plural los, las.
Artículo genérico: el que introduce frases nominales con valor general.
Artículo indefinido: el que se antepone al nombre para indicar que se refiere a entidades no conocidas por los interlocutores, un y una en singular, en plural unos, unas.
Asíndeton Figura que consiste en suprimir conjunciones para dar mayor fuerza y densidad al texto
Atributiva Se dice de la función de atributo. En algunas gramáticas, se dice de los verbos de los verbos copulativos, como ser o estar, y de otros verbos con que se construye el atributo, como parecer, juzgar, considerar, nombrar.
Cacofonía Disonancia. Sonido desagradable que se produce por la repetición casual de letras o palabras en el texto.
Calambur Agrupación de las sílabas de una o más palabras de tal modo que se altera totalmente el significado de éstas; p. ej., plata no es/ plátano es.
y mi voz que madura
y mi bosque madura
y mi voz quemadura.
Catacresis Figura retórica que consiste en emplear una palabra en sentido distinto del propio, por carecer de vocablo que traduzca literalmente la idea, p. Ej. los brazos del sillón, una hoja de papel.
Catáfora Se da cuando la palabra deíctica va delante del elemento lingüístico al que hace referencia.
Tipo de deixis que desempeñan algunas palabras, como los pronombres, para anticipar el significado de una parte del discurso que va a ser emitida a continuación: p. ej., esto, en, “lo que dijo es esto: que renunciaba.”
Cesura Del latín caesura, cortadura. En la poesía moderna corte o pausa que se hace en el verso después de cada uno de los acentos métricos reguladores de su armonía. 2 En poesía griega y latina, sílaba con que termina una palabra, después de haber formado un pie, y sirve para empezar otro.
Circunloquio Rodeo de palabras para decir algo que pudiera expresarse brevemente.
Cognado Son términos de lenguas distintas derivados del mismo radical y que por tanto poseen cierta semejanza fonética y léxica. Palabras emparentadas morfológicamente.
Concepto Es el significado, idea o representación simbólica de un signo lingüístico. Lógica: una idea abstracta que puede aplicarse a objetos variados con características comunes. Psicología: son sistemas de respuestas aprendidas que nos permiten aplicar a situaciones presentes nuestra experiencia pasada. Según G. Deleuze la filosofía es el arte de formar, inventar y fabricar conceptos
Concordancia Conformidad entre las palabras variables. Es la igualdad de género y número entre sustantivo y adjetivo, y la igualdad de número y persona entre un verbo y un sujeto.
1ª. Regla: Cuando el verbo se refiere a un solo sujeto, concuerda con él en número y persona; y cuando el adjetivo se refiere a un solo sustantivo, concuerda con él en género y número.
2ª Regla: Cuando el verbo se refiere a varios sujetos debe ir en plural. Si concurren personas verbales diferentes la segunda es preferida a la tercera y la primera a todas. Cuando el adjetivo se refiere a varios sustantivos, va en plural. Si los sustantivos son de diferente género, predomina el masculino.
Conjunción Parte invariable de la oración que sirve para ligar las palabras o las proposiciones. Existen varios tipos de conjunciones, entre otras:
Adversativa es la que denota oposición o diferencia entre la frase que precede y la que sigue, ej. pero
Causal, comparativa, condicional.
Copulativa es la que coordina aditivamente una oración con otra, ej y.
Contexto Entorno lingüístico del cual depende el valor o sentido de una palabra. Entorno físico o de situación, ya sea político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el cual se considera un hecho.
Dativo Caso que indica la atribución, la destinación. En español se expresa con las preposiciones a y para.
Declinación Del latín caída, bajada. En las lenguas de flexión, modificación de las desinencias o terminaciones según los casos, género y número.
Defectivo Verbo que no se emplea en todos los tiempos, modos y personas. Son verbos que por lo general sólo se conjugan en la tercera persona, como llover, nevar, abolir, balbucir, atañer, acaecer, aterir.
Deixis Las palabras deícticas son aquellas que carecen de valor significativo en sí mismas: adquieren valor lingüístico en cuanto que son formas que significan lo mismo que aquellas a las que sustituyen o hacen referencia.
Lingüística. Señalamiento que se realiza mediante ciertos elementos lingüísticos que: muestran, este, ese; indican una persona, yo, nosotros; un lugar, allí, arriba; o un tiempo, ayer, ahora.
Desinencia Del latín acabar. Terminación de las palabras.
Diéresis Es la separación tónica de dos vocales que forman un diptongo. Pronunciación en sílabas distintas de dos vocales que normalmente forman un diptongo como ruína por ruina.
Diptongo Es la reunión de dos vocales que forman una sola sílaba. Generalmente es la unión de una vocal fuerte o abierta y una débil o cerrada.
Elipsis Figura de la construcción que consiste en suprimir en la oración aquellas palabras que no son indispensables para la claridad de la misma, ej. ¿qué tal?
Elisión Supresión en la escritura y la pronunciación de la vocal final de una palabra delante de una vocal igual: del por de el.
Elocución Parte de la retórica que contiene las reglas del estilo. Modo de elegir y distribuir las palabras en el discurso.
Enclítico Dicho de una partícula, o de una parte de la oración, que se liga con el vocablo precedente, formando con él una sola palabra, p ej en el idioma español son partículas enclíticas los pronombres pospuestos al verbo: aconséjame, sosiégate, dícese.
Entimema Silogismo abreviado que, por sobreentenderse una de las premisas, sólo consta de dos proposiciones, que se llaman antecedente y consecuente; p. ej. el sol alumbra, luego es de día.
Enunciado Es una idea expresada en términos concisos. Secuencia de palabras delimitada por pausas muy marcadas, constituida por una o varias oraciones.
Epéntesis Adición de un sonido. Intercalar una letra en medio de un vocablo, ej. Corónica por crónica
Eufemismo Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. P. Ej. “de cascos ligeros” por “puta o prostituta” o “gordita” por “obesa”
Evento En español este vocablo se refiere a un suceso que puede ocurrir o no, es decir es eventual. Desde hace unos años se utiliza mal debido a su contagio con el inglés event que significa acontecimiento. Las palabras que pueden usarse para substituirlo son: acontecimiento, acto, suceso.
Flexión Variación que sufren las voces conjugables o declinables.
Frase Conjunto de palabras que bastan para formar un sentido, especialmente cuando no llega a constituir una oración.
Género Clase a la que pertenece un nombre o un pronombre, en español existen tres: masculino, femenino y neutro.
Géneros literarios, cada una de las formas de presentar los discursos literarios: poema, narrativa y ensayo. La nueva retórica concibe al género como una forma de la acción social e introduce la noción de comunidades discursivas, es decir, comunidades que comparten un conjunto de prácticas discursivas.
Genitivo Que puede engendrar o producir una cosa. Caso de la declinación latina, y de otras lenguas, con el cual se expresa relación de propiedad, posesión, pertenencia o materia de que está hecha una cosa. Su equivalente en español lleva siempre la preposición de.
Gramática Relativo a la letra. Según Balmes la gramática es una parte de la metafísica. Entre los griegos tuvo aspectos de filosofía y retórica. Ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones.
Gramática Conjunto sistematizado de las reglas, leyes y principios que rigen el funcionamiento de una lengua. Existen algunos tipos de gramática:
Comparada: la que estudia las lenguas comparándolas entre sí.
General: la que estudia los principios lógicos comunes a las gramáticas de todas las lenguas.
Normativa: arte de hablar y escribir correctamente una lengua.
Descriptiva: estudio sincrónico de una lengua, sin considerar los problemas diacrónicos.
Histórica: la que estudia las evoluciones de una lengua a lo largo del tiempo.
Estructural: estudio de una lengua regido por el principio de que todos sus elementos están relacionados entre sí.
Funcional: la que se basa en el estudio de las funciones de los elementos que constituyen una lengua.
Generativa: la que trata de formular una serie de reglas capaces de generar o producir todas las oraciones posibles y aceptables de una lengua.
Existe una gramática implícita, el saber no consciente que permite usar una lengua y una gramática explícita, el saber sistemático sobre las reglas que permiten su uso.
Las cualidades más aceptadas en la redacción moderna son: Claridad, concisión, sencillez, precisión, adecuación, orden, interés y actualidad. Escribir es una forma especializada de técnica comunicativa, nadie aprende a escribir en forma espontánea, se requiere de un proceso formal de enseñanza y aprendizaje. De alguna manera se identifica como el texto más correcto gramaticalmente, al que resulta más claro. Debo decir que para obtener una corrección gramatical aceptable podemos evitarnos, hasta cierto punto, el cansado y aburrido camino de aprenderse y estudiar los textos de gramática, pletóricos de reglas y de palabras rarísimas como sinécdoque, hipérbaton, pluscuamperfecto, pretérito perfecto, anfibología y otras que parecen sacadas de un oscuro libro de medicina. El mejor camino para lograr esta corrección, según mi experiencia, es el del corrector. Si queremos alcanzar un nivel de gramaticalidad aceptable debemos convertirnos en correctores pertinaces de nuestros propios textos y de los textos de otros, debemos aprender a leer poniendo nuestra atención en los aspectos formales del texto, buscar los errores en los diarios, periódicos, revistas, libros, anuncios y todo texto que caiga en nuestras manos, pero sobre todo, repito, en nuestros propios textos. Los libros de gramática y de ortografía son como los diccionarios, es decir no son para leerse o estudiarse, a menos que nuestra profesión sea la de lingüistas o filólogos, son libros de consulta, recurrimos a ellos constantemente, siempre que sea necesario.
Hemistiquio Mitad de un verso, cada una de las dos partes de un verso separadas por una cesura. Cesura es un corte o pausa que se hace hacia la mitad del verso y forma dos hemistiquios: ej.
Ha muchos años / que busco el yermo,
ha muchos años / que vivo triste,
ha muchos años / que estoy enfermo,
¡y es por el libro / que tú escribiste!
(Amado Nervo)
Hiato Encuentro de dos vocales que se pronuncian en sílabas distintas. Sonido desagradable que produce la reunión de dos palabras cuando termina la primera y empieza la segunda por la misma vocal
Hipérbaton Figura que consiste en invertir el orden que normalmente tienen las palabras.
Hipérbole Figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla.
Hipónimo Palabra cuyo significado está incluido en el de otra;
Interjección Parte del discurso que sirve para expresar una emoción súbita o un sentimiento profundo. Sirve también para apelar al interlocutor o como fórmula de saludo.
Juicio Operación intelectual que compara dos ideas. Acción y efecto de juzgar.
Licencia Se aplica en poesía para referirse a las llamadas licencias poéticas que son formas distintas de contar las sílabas según convenga, las sílabas se forman o dividen utilizando los siguientes casos: sinalefa; diéresis; sinéresis.
En lo que se refiere al metro o medida de los versos, las sílabas se cuentan 8 igual 8 cuando la última palabra del verso es llana; 8 igual 9 cuando la última palabra del verso es aguda; 8 igual 7 cuando la última palabra del verso es esdrújula.
Locución Modo de hablar. Grupo de palabras que forman una oración.
Metáfora Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado. Es una de las figuras de la retórica que durante los últimos años del siglo xx recibió especial atención. Paul Ricoeur afirma que una metáfora no es una palabra sino una expresión que abre las posibilidades de sentido y se convierte en una herramienta indispensable para el conocimiento. Él distingue entre metáforas vivas y metáforas muertas o catacresis, estas últimas son p. Ej. la pata de la silla, es decir metáforas que por ser usadas cotidianamente han cerrado su posibilidad de significación.
Metalingüístico Se refiere a los conocimientos de lo códigos y normas que permiten la comunicación; es decir, es un lenguaje que habla del lenguaje. Es el lenguaje especializado que se utiliza para hablar de la lengua o del lenguaje.
El trabajo metalingüístico es casi inevitable en cualquier proceso de producción textual.
Metonimia Tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras: p. ej. las canas por la vejez.
Nombre Es una de las partes del discurso. Palabra que sirve para designar las personas o las cosas o sus cualidades. Existen nombres sustantivos, es el que tiene existencia real, puede funcionar como sujeto de la oración. Nombres adjetivos es el que califica o determina al sustantivo.
Oración Conjunto de palabras con que se expresa un sentido completo. La oración se construye de acuerdo con un orden lógico: sujeto, verbo y complementos. La oración contiene sujeto y predicado, el núcleo del predicado es el verbo. Los complementos pueden ser directo (acusativo) indirecto (dativo) y circunstancial (dativo)
Ortografía Se refiere a la forma correcta de escribir las palabras. La corrección ortográfica es imprescindible para que los textos cumplan con la regla de convencionalidad, es decir, el lenguaje nos une con otras personas, nos hace partícipes y vehículos de la comunicación. Si cada quien construyera sus propias reglas gramaticales y ortográficas se produciría un efecto de Babel, todos acabaríamos incomunicados e incapaces de convivir y organizarnos. La buena ortografía no es una exigencia necia de los maestros de español, está determinada por la necesidad de la comunicación y el entendimiento. Es cierto, sin embargo, que algunas reglas pueden considerarse como meramente formales y alterarlas no produce problemas de entendimiento, por ejemplo psicología y sicología, independientemente de la raíz o el origen etimológico de la palabra lo cierto es que comprendemos su significado sea escrita con p o sin p; no es éste el caso de casa y caza en donde la diferencia de una letra produce un importante cambio de significación. Es necesario reiterar aquí que el lenguaje es el instrumento del pensamiento y que nuestros conocimientos y nuestra cultura se traducen en un lenguaje, por lo tanto, en la medida que mejor hablemos y escribamos, en la medida que mejor utilicemos el lenguaje, mejor pensamos y más capaces seremos de percibir, organizar y entender el mundo en el que vivimos.
La ortografía es un asunto relativamente fácil que comprende el conocimiento de unas cuantas reglas que deben atenderse. El manejo adecuado de la ortografía favorece la eficiencia de los textos y constituye una herramienta indispensable para lograr una correcta redacción. Los grandes capítulos de la ortografía son:
1.- La división silábica, este rubro ofrece algunas dificultades en el uso de los diptongos y triptongos al separar las palabras cuando termina un renglón. Es importante, también, al escribir poesía pues las sílabas son determinantes para imprimir un ritmo a lo escrito. El centro de cada sílaba lo constituye una vocal. Para formar un diptongo es necesario que una de las vocales sea débil y sin acento: bai-le, au-to, pei-ne. Para formar un triptongo será preciso que dos vocales débiles rodeen a una fuerte: en.vi-diáis, a-pre-ciéis.
2.- El uso de las mayúsculas. La letra mayúscula tiene indicaciones precisas para su uso, algunas personas escriben textos completos con mayúsculas para evitar así la acentuación, sin darse cuenta que por evitar una falta cometen una mayor. Por otro lado, las reglas contemporáneas de acentuación indican que la tilde se escribe, cada vez que procede, aun y cuando se trate de mayúsculas.
3.- Los acentos. Existen tres tipos de acento: a) normativo, obliga a colocar la tilde en algunas palabras según sean agudas, graves, esdrújulas o sobreesdrújulas; b) diacrítico, sirve para distinguir la función gramatical que desempeña una palabra; c) enfático, da fuerza a vocablos con sentido interrogativo o exclamativo. En cuanto a los acentos, la dificultad más común estriba en el diacrítico, ej. mí, pronombre, y mi, adjetivo posesivo; sé, verbo y se, pronombre; más, adverbio de cantidad y mas, conjunción adversativa; sólo, adverbio y solo, adjetivo; éste, pronombre, este, adjetivo; qué interrogativo y que conjunción.
4.- El uso de las letras b, v, h, y, g, j, c, s, z. Como ya dijimos más arriba, el cambio de una letra por otra puede producir un cambio de significación.
5.- La puntuación. Se debe atender la diferencia entre puntuación gramatical y rítmica, así como la importancia del silencio y su significación dentro del texto y el manejo de los soportes simbólicos como: puntos suspensivos, signos de interrogación y admiración, etc. La puntuación gramatical está dada por el sentido de las frases, que cambia si modificamos la puntuación. La puntuación rítmica no altera el significado de la oración pero facilita o dificulta su lectura.
6.- El uso del adjetivo y el adverbio. Las fallas más comunes son de concordancia o coherencia. Algunos adjetivos son mal usados por desconocimiento de su significado preciso. En el texto literario debe evitarse la sobre adjetivación y el adorno innecesario.
7.- La preposición. Es una partícula que indica la interdependencia entre dos vocablos. El mal uso de la preposición es una de las fallas más comunes en la redacción actual, Ej. vaso de agua en vez de vaso con, de acuerdo a en vez de acuerdo con, paso de peatones en vez de paso para peatones.
8.- El verbo. Indica la acción que envuelve al sujeto. Los obstáculos más frecuentes son de concordancia. También es usual el uso excesivo de las conjugaciones compuestas del pretérito y futuro perfecto. En el discurso político o las jergas técnicas es común transformar algunos vocablos que cumplen otra función gramatical en verbos o intercambiar las funciones gramaticales de algunas palabras: verbos en adjetivos, sustantivos en verbos, etc. a veces se hace con propiedad pero, frecuentemente, se cae en error o en frases francamente incoherentes.
9.- El uso del gerundio. Gerundio es la forma verbal invariable del modo infinitivo y denota la idea de un verbo en abstracto sin importar tiempo, género y número. Se le considera también como adverbio verbal por cuanto modifica al verbo indicando modo, condición, motivo o circunstancia. El gerundio se usa correctamente cuando coincide con el verbo o cuando se usa como adverbio. El empleo incorrecto se da cuando su acción no es coincidente o anterior al verbo que lo acompaña (B. Juárez nació en Oaxaca, muriendo en México), cuando se usa como adjetivo (oficio remitiendo el expediente),o como atributo (Es un hombre robusto, alto y gozando de buena salud).
10.- El orden. La oración sintáctica obliga al siguiente orden: sujeto (s) - tiempo verbal (v) - complemento directo (cd) - complemento indirecto (ci) - complemento circunstancial (cc). Ej. "Juanita (s) compra (v) las mejores frutas (cd) para su novio (ci) durante el verano(cc)". Se puede, desde luego, alterar este orden propositivamente, siempre y cuando se sepa lo que se hace, por qué se hace, y no se introduzca en el texto confusión o fallas de concordancia. El orden de la oración: en el curso de la redacción se efectúan operaciones de ordenamiento de las palabras para formar un texto capaz de comunicar, con lógica, un conjunto de acciones o ideas. La escritura es un instrumento del pensamiento por lo que un pensar preciso y ordenado favorece la buena redacción. En el orden lógico las fallas más frecuentes son: la contradicción, la incompatibilidad de predicados, la falta de continuidad, las falacias, la anfibología que consiste en información confusa por combinar palabras de manera descuidada y torpe, o la anástrofe que es una inversión violenta del orden de las palabras en una oración.
11.- Un párrafo es el conjunto de oraciones que se contienen entre una sangría inicial y el punto y aparte, dentro del texto desarrolla una sola información.
12.- La concordancia. Se refiere que el adjetivo califique o el adverbio modifique al sujeto correcto y no a otros. También el hecho de que en un relato se manejen tiempos verbales concordantes para no introducir confusión.
13.- Existen nueve clases de palabras o partes del discurso: nombre, adjetivo, verbo, artículo, pronombre, adverbio, preposición, conjunción, interjección. Su adecuado manejo en la frase facilita la eficiencia del texto, provocando que el lector entienda lo que el autor quiso decir y no otra cosa. Generalmente la frase más eficiente es aquella que dice lo que pretende con el menor número de palabras (economía), es decir, la que recurre poco o nada al adorno innecesario y al exceso de adjetivación.
14.- En el curso de la redacción se cometen algunos errores que sin ser faltas de ortografía, entorpecen la lectura y producen efectos que afean el discurso. Entre los errores más comunes de este tipo están: la muletilla o repetición de palabras como: este, o sea, verdad. Las rimas internas que se producen por la gran cantidad de palabras terminadas en ción, dad, etc. los infinitivos de los verbos y otras que imprimen sonsonetes en el ritmo de la lectura e indican pobreza de lenguaje cuando se usan en exceso. La repetición de términos por no conocer sinónimos adecuados, también da la idea de pobreza de lenguaje.
Oxímoron Combinación en una misma oración o estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. Ej. un silencio atronador.
Palabra Segmento del discurso unificado por el acento, el significado y pausas inicial y final. Representación gráfica de la palabra hablada. Existen nueve tipos de palabras: interjecciones, nombres, verbos, adjetivos, adverbios, pronombres, artículos, conjunciones y preposiciones.
Pecados del habla En la Edad Media se clasificaron infinidad de pecados del habla como:
Multiloquium: hablar demasiado.
Vaniloquium: hablar en forma vana o vacía.
Murmur: murmurar, hablar mal de otro en su ausencia.
Maledictum: maledicencia.
Alterius detestatio per contrarium: hablar mal de otros diciendo lo contrario de lo que se piensa.
Perífrasis Figura retórica, circunlocución. Perífrasis verbal unidad verbal constituida por un verbo en forma personal y otro en forma no personal; p. ej. vengo observando su conducta.
Pleonasmo Figura de construcción que consiste en emplear en la oración uno o más vocablos innecesarios con los cuales se añade expresividad a lo dicho. Demasía o redundancia viciosa de palabras.
Predicativo Perteneciente o relativo al predicado.
Prefijo Significa colocar delante. Dicho de un afijo que va antepuesto. Algunos de los más comunes son:
Poli: prefijo del griego poli, que denota pluralidad ej. Poligamia, polisemia, polígono.
Meta: Significa más allá y tiene carácter reflexivo ej. Metalingüístico.
Sub: significa bajo o debajo de. En acepciones traslaticias puede significar inferioridad, acción secundaria, ej. Subdelegado.
Dis: del latín dis indica negación o contrariedad: discordancia, disculpa, disconformidad. Denota separación como en distraer. Indica distinción: discernir, distinguir. También Dis, del griego, prefijo que significa dificultad o anomalía: diseña, dislexia, disartria.
Preposición Parte del discurso es una palabra invariable que introduce elementos nominales u oraciones subordinadas sustantivas haciéndolos depender de alguna palabra anterior. Las preposiciones son:
a, del latín ad, precede a determinados complementos verbales, p. Ej. el gato persigue a un ratón. Elemento que expresa movimiento material o figurado, indica dirección, término del movimiento, orientación, cercanía. La contracción al, de a + el, se usa junto a un verbo en infinitivo para indicar simultaneidad; por ejemplo: se asustó al ver su rostro.
ante, en presencia de, delante de.
bajo, debajo de
cabe, cerca de, junto a. Palabra en desuso, arcaísmo.
con, significa el instrumento, medio o modo para hacer una cosa, expresa idea de reciprocidad, comparación, relación o comunicación.
contra, designa pugna, oposición o contrariedad.
de, significa posesión o pertenencia, materia y cantidad, materia o asunto, origen y procedencia.
desde, denota el punto en el tiempo en que ha de empezar a contar una cosa o el punto en el espacio donde se origina una distancia.
en, expresa en general una idea de reposo, a diferencia de la preposición a, usada ordinariamente para las relaciones de movimiento. Denota lugar o tiempo, el modo.
entre, denota situación o estado en medio de dos o más personas o cosas. Relaciona o compara dos personas o cosas.
hacia, determina la dirección del movimiento. Con significación temporal significa alrededor de.
hasta, se usa para expresar el término del cual no se pasa con relación a espacio, tiempo y cantidad.
para, enlaza el verbo con su complemento directo. Denota el fin o término para el que se encamina una acción.
por, denota sustancialmente el movimiento, tanto real como lógico, en el momento del tránsito, en consecuencia denota el lugar por donde pasa; el tiempo en que una acción se realiza;; el medio o modo de ejecutar una cosa.
pro, provecho, ventaja. A favor de. Muy poco usada.
según, conforme, con arreglo a.
sin, denota carencia o falta.
so, bajo, debajo de. Es un arcaísmo, palabra en desuso.
sobre, encima, cerca de otra cosa con más altura que ella.
Tras, después de, aplica en espacio y tiempo. En busca, en seguimiento de.
Las preposiciones pueden ser propias, es decir formadas con una sola palabra, son todas las anteriores, e impropias. Las impropias más utilizadas son: encima de, detrás de, junto a, delante de, para con, desde dentro, detrás de, por encima de, respecto de.
En la gramática moderna existen formas o palabras que adquieren la función de preposición:
durante, en el transcurso.
excepto, fuera de
mediante, su significado es intercambiable con la preposición con, hasta el punto de que suele usarse para evitar repeticiones.
menos, sólo es preposición si equivale a excepto.
pro, se trata de un cultismo, es una preposición del latín, significa en favor de
salvo, sólo podemos considerarla preposición cuando significa fuera de, excepto o a excepción de
vía, se usa principalmente en la administración y en el lenguaje jurídico. Se acerca por su significación a la preposición por y a la locución adverbial a través de
Pronombre Parte de la oración. Palabra que hace las veces del nombre y toma el género y número de éste. Existen los tipos siguientes de pronombre:
Demostrativo, el que señala personas, animales o cosas: este, ese, aquel.
Indefinido, el que vagamente alude a personas, animales o cosas, o expresa alguna noción cuantificativa: alguien, algo, nadie, nada, uno.
Indeterminado, el que vagamente alude a personas o cosas: alguien, nadie, uno.
Personal, el que designa personas, animales o cosas mediante cualquiera de las tres personas gramaticales. Generalmente desempeña las mismas funciones del sujeto o grupo nominal. Ej. yo, tú, él
Posesivo, el que denota posesión o pertenencia. Ej. mío, tuyo, suyo, cuyo.
Relativo, el que desempeña una función en la oración a la que pertenece, inserta ésta en una unidad superior y tiene un antecedente, expreso o implícito. Los pronombres relativos son los que se refieren a una persona o cosa de las que ya se hizo mención anteriormente. Los pronombres relativos son: que, quien, cual y cuyo.
Reflexivo p. Ej. se, también se utiliza para formas impersonales.
Proposición Unidad lingüística de estructura oracional, esto es, constituida por sujeto y predicado, que se une mediante coordinación o subordinación a otra u otras proposiciones para formar una oración compuesta. Es la expresión verbal de un juicio.
Puntuación Femenino, acción y efecto de puntuar. Los signos ortográficos están ligados a la sintaxis o situación lógica del signo en la frase; a la fonología o a la entonación como significante; y a la semántica o el significado de lo que escribimos. Es el conjunto de los signos ortográficos que sirven para puntuar. Son los siguientes:
. Punto, signo con el que se indica el fin del sentido gramatical y lógico de un período o de una oración. Se pone también después de toda abreviatura.
, Coma, signo ortográfico que sirve para indicar la división de las frases o miembros más cortos de la oración o del período. Sirve para separar el vocativo. Se pone también delante de las conjunciones adversativas como: pero, mas, sin embargo, sólo, sino, que, aunque.
; Punto y coma, se utiliza para introducir una pausa más larga en la pronunciación o para separar los distintos elementos de una enumeración, o para separar oraciones largas. Se coloca también antes de las conjunciones adversativas.
: Dos puntos, se utilizan para subrayar una declaración o para indicar el principio de una enumeración.
... Puntos suspensivos, se usan para indicar que el lector deberá completar la idea o la frase, o para indicar que una cita continúa, para sustituir a etcétera. Indican que ha quedado incompleto el sentido de un enunciado.
¿? Interrogación, se usa para indicar una pregunta.
¡! Admiración, se utiliza para indicar énfasis, admiración o sorpresa.
´ Acento, tilde o rayita oblicua que baja de derecha a izquierda de quien la escribe o lee, se usa para indicar la mayor fuerza espiratoria de la sílaba cuya vocal la lleva.
¨ Diéresis, signo ortográfico que se pone sobre la u de las sílabas gue, gui para indicar que esa letra debe pronunciarse, como en vergüenza.
( ) Paréntesis, signo ortográfico en que suele encerrarse una oración incidental, sin enlace necesario con los demás miembros del período, cuyo sentido interrumpe y no altera.
Existen otros signos como la diagonal, corchetes, arroba, parágrafo, asterisco, sub y súper índice, tilde, etc. que tienen sus indicaciones precisas de uso y deberán buscarse en un diccionario
Quiasmo Significa disposición cruzada. Es una figura de la retórica que consiste en presentar en órdenes inversos los miembros de dos secuencias; ej. cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer; hay que tener lo que se debe, aunque se deba lo que se tiene.
Razonamiento Serie de conceptos que se deducen unos de otros y permiten llegar a una demostración.
Redactar Significa poner en orden. Poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad.
Reflexivo Verbo reflexivo, el que vuelve hacia atrás, es decir, en el que la acción recae en el sujeto. Ej. Juan se baña.
Sílaba Es una o varias letras que se pronuncian con una sola emisión de voz.. La sílaba se forma con una vocal, ej. e-se
Con una vocal y una o varias consonantes: com-para
Con dos vocales que forman un diptongo unidas a una o varias consonantes, ej. vio, Dios
Con tres vocales que forman un triptongo unidas a una o varias consonantes, ej. des-con-fiáis.
Cuando una palabra debe dividirse en dos renglones, la regla general es dividirlo de acuerdo con la agrupación silábica. Existen también algunas normas aconsejadas por el uso: se debe evitar dejar aislada una vocal, también separar dos vocales aunque pertenezcan a sílabas distintas.
Silepsis Figura de la gramática por medio de la cual se establece la concordancia con arreglo al sentido y no a las reglas gramaticales. Ej. la mayor parte murieron (silepsis de número) Vuestra Majestad está equivocado (silepsis de género). En sentido vicioso señala una discordancia en la frase o en la oración.
Sinalefa Enlace de sílabas por el cual se forma una sola de la última de un vocablo y la primera del siguiente cuando aquel empieza con vocal y éste empieza con vocal. Las vocales encontradas no deben estar acentuadas.
Sindéresis Discreción. Capacidad natural para juzgar rectamente.
Sinécdoque Es un tropo que consiste en extender, restringir o alterar la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa; un género con la especie; una cosa con el de la materia de que está formada.
Sinéresis Reducción a una sola sílaba, en una misma palabra, de vocales que normalmente se pronuncian en sílabas distintas; p. Ej. aho-ra por a-ho-ra; poe-ma por po-e-ma
Solecismo Falta de sintaxis, violación de las normas de un idioma: empleo inadecuado de los pronombres Ej. Enrique, es necesario que vuelvas en si (por en ti) Emplear partículas incongruentes y colocarlas mal en la frase ej. Un vaso de agua (por con agua) En general casi cualquier error gramatical.
Sufijo Se dice del afijo que va pospuesto y, en particular, de los pronombres que se juntan al verbo y forman una sola palabra como: dímelo y morirse. Algunos de los más usuales son:
Acho: se usa para formar aumentativos y despectivos a partir de adjetivos y nombres, ej. Amigacho
Ense: en gentilicios y otros adjetivos de resonancias latinas, significa relación o pertenencia ej. Chihuahuense, estadounidense, forense, castrense.
Itis: inflamación. Laringitis: inflamación de la laringe.
Oma: tumor. Linfoma: tumor de los tejidos linfáticos
Osis, sis, osa. En medicina significa estado irregular o enfermedad ej. Psoriasis, diuresis, estenosis, micosis.
Ismo. Doctrina o sistema.
Eño: forma adjetivos, a veces convertidos en sustantivos:
Semejante a = aguileño, trigueño
Natural de = brasileño
Perteneciente a = navideño
Menta: forma sustantivos femeninos de valor colectivo ej. Vestimenta, osamenta.
Mente: inteligencia, propósito. Forma adverbios a partir de adjetivos ej. Fácilmente, pobremente.
Ción: forma sustantivos verbales que expresan acción y efecto ej. Función, acción
Dad: significa cualidad, en sustantivos abstractos derivados de adjetivos ej. Terquedad.
Ez, eza: En sustantivos abstractos femeninos designa la cualidad expresada por el adjetivo del que deriva ej. Altivez, brillantez.
Ezno: se aplica a nombres de animales para construir otros sustantivos, frecuentemente con valor diminutivo ej. Osezno.
Ble: forma adjetivos casi siempre verbales, indica la posibilidad pasiva, es decir, capacidad o aptitud para recibir la acción del verbo ej. Amable, deseable.
Ncia: Forma sustantivos femeninos abstractos como prudencia, extravagancia
Sujeto Asunto, nombre o materia sobre la que se habla o escribe. Ser del cual se predica o anuncia algo. Elemento o conjunto de elementos lingüísticos que, en una oración, desempeñan la función de sujeto.
Persona, individuo. Asunto, materia. Palabra que expresa la idea de la cual afirma algo el verbo. Ser del cual se enuncia alguna cosa. En filosofía es el espíritu humano en contradicción con el mundo externo.
Subjetivo, es lo perteneciente o relativo al sujeto, considerado en oposición al mundo externo. Relativo a nuestro modo de pensar o sentir con respecto al objeto y no al objeto mismo.
La epistemología o tratado del conocimiento establece una relación dialéctica entre sujeto (el conocedor) y objeto (lo conocido)
Félix Guattari, elabora una teoría en la que la subjetividad es construida por la acción de diversos factores culturales, sociales, psicológicos y aún técnicos. Lo subjetivo, o el sujeto, se produce gracias a la interacción del individuo con el medio en todos los sentidos posibles.
Texto Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos.
Tilde Virgulilla o rasgo que se pone sobre algunas abreviaturas, el que lleva la ñ, y cualquier otro signo que sirva para distinguir una letra de otra, o denotar su acentuación.
Toponimia Estudio del origen y significación de los nombres propios de lugar. Topónimo: nombre propio de lugar
Verbo Parte de la oración. Palabra que expresa una acción o un estado bajo una forma variable. Existen muchos tipos de verbo, algunos de ellos son:
Activo o transitivo, en el que la acción pasa del sujeto al complemento, se construye con complemento directo: Ej. amar a Dios, decir la verdad.
Neutro o intransitivo, el que se construye sin complemento directo, ej. nacer, morir, correr.
Irregular, el que se conjuga cambiando la raíz, el tema, o las desinencias de la conjugación regular, ej. acertar, caber, ir.
Reflexivo, en el que el sujeto sufre la acción, ej. tú te peinas.
Recíproco, expresa acción de varios sujetos, unos sobre otros, ej. Juan y Pedro se lavan
Impersonal, el que sólo se emplea en la 3ª. Persona del singular, ej. llueve, nieva.
Defectivo, son los que carecen de algún tiempo o persona; son los verbos impersonales que, por su significación, sólo se utilizan en la tercera persona del singular, ej. granizar, nevar, llover
Auxiliar, son los que sirven para conjugar otros verbos, ej. haber, ser.
Por el modo los verbos pueden ser:
Indicativo, es el modo más usual, es el que expresa la realidad.
Subjuntivo, es el que sirve para expresar acciones deseadas, dudosas, posibles, manifestaciones de emoción o de temor.
Imperativo es el que significa una orden o instrucción como ama, amad, amaos.
Conjugación: serie ordenada de las formas de un mismo verbo con la que se denota sus diferentes modos, tiempos, números y personas. P. Ej. modelo de conjugación del verbo amar:
Modo Indicativo
1.- presente simple (yo amo) compuesto (yo he amado)
2.- copretérito simple (yo amaba) compuesto ((yo había amado)
3.- pretérito simple (yo amé) compuesto (yo hube amado)
4.- futuro simple (yo amaré) compuesto (yo habré amado)
5.- pospretérito simple (yo amaría) compuesto (yo habría amado)
Modo Subjuntivo
1.- presente simple (yo ame) compuesto (yo haya amado)
2.- pretérito simple (yo amara o amase) compuesto (yo hubiera o hubiese amado)
3.- futuro simple (yo amare) compuesto (yo hubiere amado)
Modo Imperativo
1.- presente (ama tú)
De acuerdo con Samuel Gili Gaya los tiempos aceptados en la redacción moderna son:
Modo Indicativo
(Expresa la acción verbal como algo real, actual y objetivo)
Presente (amo)
Pretérito imperfecto (amaba)
Pretérito perfecto absoluto (amé)
Pretérito perfecto actual (he amado)
Pluscuamperfecto (había amado)
Antepretérito (Hube amado)
Futuro absoluto (amaré)
Antefuturo (habré amado)
Futuro hipotético (amaría)
Antefuturo hipotético (habría amado)
Imperativo
(Con el imperativo el hablante intenta influir con mandatos o peticiones en el oyente)
Presente (ama)
Subjuntivo
(Puede expresar deseo, duda, ruego, etc.; con el modo subjuntivo se puede apreciar la subjetividad del hablante)
Presente (ame)
Pretérito imperfecto (amara, amase)
Pretérito perfecto (haya amado)
Pluscuamperfecto (hubiera, hubiese amado)
Futuro hipotético (amare)
Antefuturo hipotético (hubiere amado)
Formas no personales del verbo:
Infinitivo: forma no personal del verbo que, en español, lleva las terminaciones ar, er, ir. Simple (amar) compuesto (haber amado). Funciona como sustantivo verbal.
Gerundio: forma invariable cuya terminación es –ando para la primera conjugación y –iendo para la segunda y tercera.
Simple (amando) compuesto (habiendo amado)
El gerundio da a las frases verbales en que figura un sentido general de acción durativa, cuyos matices dependen del verbo que lo acompaña.
Tiene generalmente carácter adverbial y puede expresar modo, condición, tiempo, motivo. En este sentido puede decirse que se trata de un complemento circunstancial del verbo, ej. Subo corriendo.
El gerundio puede complementar a un sustantivo, es decir, ejerce las funciones de un adjetivo. Incluso hay gerundios que se han estabilizado como adjetivos; éste es el caso de hirviendo y ardiendo.
Participio: forma susceptible de recibir marcas de género y número que se asimila al adjetivo en su funcionamiento gramatical. Puede formar tiempos compuestos y perífrasis verbales. (amado)
Vocal Perteneciente o relativo a la voz.. Sonido del lenguaje humano en cuya emisión el aire espirado no encuentra obstáculos. Los sonidos o letras vocales son: a, e, i, o, u. De las cuales son fuertes o abiertas a, e, o. Y débiles o cerradas i, u.
Vocativo En las lenguas que tienen declinación, caso que sirve para invocar o llamar a una persona o cosa. Caso de la declinación que sirve para invocar, llamar o nombrar, con más o menos énfasis, a una persona o cosa personificada.
Voz pasiva Que implica acción padecida o recibida por alguien o algo. Se construye con el verbo ser seguido del participio del verbo que se conjuga: ej. yo soy amado por mis padres. La pasiva refleja se forma con el verbo en tercera persona, precedido por la partícula se, el sujeto paciente debe concordar con el verbo. En general, el español prefiere la construcción activa, aunque a veces las circunstancias imponen el uso de la pasiva: cuando el agente es desconocido o indiferente, o cuando hay una voluntad de omitirlo.
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martes, 9 de junio de 2009
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